Personas que no descansan en Navidad y pasan Noche Buena en el trabajo (FOTOS)

Vigilantes de penal y de hospitales, encargadas de limpieza, enfermeros, serenos, comerciantes y canillintas son parte de este grupo
Personas que no descansan en Navidad y pasan Noche Buena en el trabajo (FOTOS)

Personas que no descansan en Navidad y pasan Noche Buena en el trabajo (FOTOS)

25 de Diciembre del 2017 - 11:19 » Textos: Zintia Fernández

Hoy es Navidad. Melina Luz Romero Flores y Fredy David Peña Quispe aún no se han encontrado con sus hijos y parejas. Desde ayer vigilan a los internos del Penal de Mujeres y Varones de Socabaya, respectivamente.

Por sus horarios de guardia fueron seleccionados para cumplir con esta responsabilidad. Además de la seguridad, están alertas para hablar con los presos, pues en estas fechas alcanzan un cuadro depresivo que se manifiesta en agresividad o autolesión.

Las rondas incrementan en pasillos y baños, lugares preferidos para sus propósitos. Este trabajo empezó desde las siete de ayer, con el cambio de guardia.

MELINA. Estudió Zootecnia, pero para solventar sus gastos en Lima y apoyar a sus padres con algo de dinero en Huancayo postuló al Instituto Penitenciario hace 20 años. “Disciplina y respeto”, dice que son las reglas básicas para las 158 internas, que a veces llegan a las manos por el uso de los teléfonos públicos del patio.

“En estas fechas todos quieren hablar con la familia. Tienen cinco minutos para hacerlo y si se pasan, las demás reclaman”, comenta antes de acercarse a una reclusa que lleva más de cinco veces intentando que alguien le responda la llamada. En la cola otras cinco están en la espera.

FREDY. Quiso ejercer la docencia, pero un síndrome trabó sus sueños. “Yo vine de Ilo para dar alegría a los arequipeños”, responde sonriente en el pabellón H del penal de Varones. Encontró una oportunidad en el INPE.

Observa a los internos de cinco zonas, aproximadamente cien, debido al incremento. Tarda unos 20 minutos en saludar, conversar y aconsejar en los grupos como Buen Pastor, Alcohólicos Anónimos. Antes de llegar a su trabajo, dejó los regalos para sus dos hijos.

“La luz estará prendida hasta, máximo, la una. Los pabellones hacen su compartir. La nostalgia los embarga y necesitan hablar”, cuenta.

Historias

Andrea Frisancho Canillita

Porque la información nunca se detiene y los que la distribuyen tampoco. Andrea Frisancho es canillita hace más de 50 años, es un oficio que heredó de sus abuelos y padres y lo practica desde que tiene uso de razón. Para ella no hay feriados ni días donde deje de trabajar porque “Mis clientes me necesitan, a ellos no les pueden faltar sus diarios”, dice convencida de que su labor es importante. Andrea, incluso es quien entrega todos los días los periódicos a Correo. “Nos les faltarán ni el 24 ni el 25”, nos asegura.

Su lugar de trabajo está en la esquina entre las calles Moral y Bolivar, ahí su madre vendía cuando ella era una niña. Recuerda que la acompañaba en Navidad y Año Nuevo y le ayudaba a guardar los periódicos.

Andrea tiene cinco hijos, dice que las fiestas de fin de año lo pasará en compañía de todos ellos, en la casa de la menor. “Mi hija es abogada, el 25 nos reunimos con todos para un almuerzo en familia, nadie pude faltar”.

Desde su puesto de trabajo hasta donde vive, en Socabaya, demora 40 minutos por lo que tendrá que apurarse, dice.

En días festivos es testigo de la congestión y aglomeración de gente en el centro de la ciudad, y como esto se va disipando a medida que pasa el tiempo. “De pronto veo que hay mucha gente y luego que van desapareciendo poco a poco”, narra.

Su hermana también labora vendiendo diarios y revistas en la esquina del portal de Flores y la calle Mercaderes, a un costado de la Plaza de Armas.

Andrea ya se acostumbró a laborar en Navidad y Año Nuevo, y más que una obligación es un servicio que brinda a toda la población.

Henry Iturriaga Portugal ,sereno MPA

Cuando empezó su trabajo de sereno de la comuna provincial, lo pensó varias veces, pues sabía que era consciente que habrían ocasiones en que faltaría a fechas importantes o inclusive pondría su integridad en riesgo.

Pero, Henry Iturriaga Portugal (49) cree que no tomó una mala decisión. Desde hace 7 años, trabaja en el departamento de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad Provincial de Arequipa (MPA), nos contó, que su familia, sus hijos y esposa, fueron parte vital de esta decisión.

“Ellos siempre me apoyan en mi trabajo, las horas que no estoy con ellos, mi corazón siempre lo estará, por eso estoy tranquilo, porque saben que el trabajo de papá es muy importante, más aún en estas fechas tan especiales como es la navidad”, dijo Henry.

Aun recuerda aquellas navidades cuando era pequeño y la pasaba junto con sus papás, por eso quiere darle ese mismo calor a los suyos. Nos explica que no importa donde estemos o como estemos, pero si nuestros corazones guardamos ese sentimiento de amor, las distancias se acortarán siempre.

“Así como yo, hay varios profesionales que trabajan en fechas especiales, mis propios compañeros y policías que seguro nos encontraremos en estas fiestas, laborando”, mencionó Henry, quien además de hacer una labor preventiva, cumple una labor de imagen dentro del mismo serenazgo.

Henry finaliza esta conversación no sin antes decirle a todos los arequipeños que la delincuencia y las emergencias no toman feriados ni mucho menos navidades.

Aseguró que el equipo de serenazgo de la MPA estará presto a ayudar en esta noche de Navidad y, por supuesto, en Año Nuevo.

Víctor Carpio Fuentes , vigilante de hospital.

Siempre atento y observador así encontramos a Victor Carpio Fuentes(56) quien es vigilante en el hospital Honorio Delgado Espinoza. Él, como algunos trabajadores, laborará con normalidad este 25 de diciembre y señala que así es el trabajo.

“Nos rotan y me ha tocado el turno desde las 13:00 horas hasta las 19:00 horas y estaré ese día vigilando el área de Hemodiálisis”, narró.

Precisó que labora 20 años como vigilante; antes laboró en diferentes empresas, pero desde hace 15 años lo hace en el hospital general.

Para él es importante que las personas que ingresan a dicho nosocomio no sean amigos de lo ajeno, por ello, siempre esta atento. “Lo que buscamos es que no entren ladrones a robar a los pacientes, ese es nuestro trabajo, evitar eso”, dijo.

Precisó que siempre comparte en Navidad con su esposa Delia y sus hijos, pero esta vez será diferente pues tendrá que cumplir su labor.

Señaló además que esta es la primera Navidad que no pasará en 100% con su familia, pero, pese a ello, su espíritu de compartir no cambiará.

Víctor es sigiloso, pero ama su trabajo. Narró también que para el la Navidad es compartir y estar en casa, pero este año será diferente, sin embargo, pedirá al niño Jesús que bendiga su hogar donde viven sus seres más queridos y adorados.

El trabajo de Víctor es agotador pues a parte de vigilar quien entra y sale del nosocomio, también orienta a los pacientes que llegan para cualquier atención, pues eso es parte de su labor de servicio en uno de los principales nosocomios de la ciudad.

Lourdes Ponce Vélez, enfermera

Al visitar el área de Emergencia del hospital Honorio Delgado Espinoza, Correo encontró a una apresurada enfermera que estaba en lo que se conoce como “cambio de guardia”. A Lourdes Ponce le tocaba nuevamente -después de 5 años- pasar la Navidad y Año Nuevo trabajando. “Tengo 63 años y llevo 37 años como enfermera. En el servicio de Emergencia las guardias en fechas importantes como éstas se rotan de acuerdo a orden alfabético y ahora me tocó”, cuenta. La madre de familia añade que la primera vez que le tocó guardia como enfermera fue muy triste, debido a que tuvo que dejar a sus dos hijos con su padre. “Eran pequeñitos y pasaron la Navidad junto a su padre, pero la otra cosa es que estar aquí es para dar el mismo trabajo a la gente que viene ese día también a ser atendida. No hay ningún lugar en donde una enfermera no tenga pacientes por las fiestas”, añadió.

Por estas fiestas, la enfermera recomienda a los padres de familia cuidar a los niños para evitar que resulten heridos tras una mala manipulación de juegos pirotécnicos. “A los adultos les diría que no tomen mucho. La Navidad no es para tomar, simplemente, es para darse amor, cariño, reconciliarse, y tener fe y amar a Dios... No puedes tomar, la gente confunde mucho estas cosas”, dice la enfermera que por día llega a atender a más de un centenar de pacientes.

“Que los jóvenes no salgan a manejar sus autos muy apresuradamente, porque pueden ocasionar accidentes de tránsito, dejar heridos y hasta quitar vidas”, acotó. Finalmente, Lourdes mandó un saludo de Navidad a la población, en especial a su hija, quien pasó la Noche Buena sola en casa.

Rocio Galindo, trabajadora de Limpieza Pública

La limpieza pública es una tarea que nunca que se detiene y mucho menos en Noche Buena y Navidad, eso lo sabe muy bien Rocio Galindo de 50 años. Correo encontró a esta mujer que vestía un traje verde limón, lentes oscuros y una franela verde que cubría su rostro, mientras barría las calles del Centro Histórico de manera dificultosa por la caminata rápida de los transeúntes, quienes a último momento realizaban sus compras navideñas.

Rocio nos cuenta que desde el 2011 es trabajadora de la Municipalidad Provincial de Arequipa, y por sexta vez, ayer 24 de diciembre, le tocó laborar en el turno de tarde, que empezó a las 12:30 horas y termina a las 20:30 horas. Presurosa quería retornar a casa para terminar de cocinar la cena y compartir la Noche Buena con su esposo y sus tres hijos. “Esta es una fecha muy importante, pero nosotros que trabajamos en la limpieza tenemos una responsabilidad muy grande con la ciudad y con mi familia de llevar el pan a la casa, cosa que no puedo dejar de hacer”, cuenta.

Lo que más ansía es que, cuando llegue a casa, sea recibida por sus hijos, en especial por su pequeña de nueve año. Solo eso es necesario para saber que todo el esfuerzo realizado valió la pena.

Hoy, 25 de diciembre, tuvo que levantarse a las 03:00 horas, porque tenía que empezar a trabajar a las 4:30 horas hasta 12:30 horas. Para ella es un esfuerzo y una pena no poder compartir mucho tiempo con la familia, pero la responsabilidad la compromete con la labor diaria que debe cumplir.

Rocio nos menciona que para ella la Navidad es “unión, compartir y reconciliación con nuestra familia y amistades, no es solo los regalos”. Por último, nos comentó que en Año Nuevo ella tiene planeado pasar esta festividad con su familia, su madre, tíos y hermana.

Angélica Flores, comerciante

En la víspera de Navidad, muchos como Doña Angélica Flores no paran en sus actividades cotidianas para estar con los suyos y compartir un momento de alegría con la familia. Su pasión y compromiso con su trabajo, desde hace 58 años, hacen que no deje de trabajar, incluso en estos días festivos.

Y es que Doña Angélica labora en la Sección Pollo del Mercado San Camilo pese a estar delicada de salud. “Es difícil que una se quede en la casa porque está acostumbrada a trabajar”, dijo. Contó que las fiestas navideñas las ha pasado siempre en el centro de abastos atendiendo alegremente a sus clientes.

“Mis hijos me dicen que no trabaje estos días, pero no puedo, es mi pasión”, dijo. Desde inicio de esta semana dejó a un lado la venta de pollos, que es el ave que vende la mayor parte del año.

Le preocupa la competencia de los mall’s, sin embargo, confía que hay gente que aún prefiere el pavo criado en casa y bien alimentado. Destaca que este tiene un sabor único y de buena carne porque come maíz y alfalfa.

La atención en este centro de abastos se prolonga hasta altas horas de la noche en Nochebuena. Sin embargo, pese al frío y a su estado de salud atendió a su público ofreciendo el delicioso pavo.

La señora Angélica es una clara muestra de ejemplo de madre y mujer, que pese al paso del tiempo y de los años aún se levanta cada día con ganas de ir a trabajar para poder apoyar económicamente a sus hijos. Al igual que ella, otras comerciantes del mercado San Camilo y de otros mercados populares pasan la Navidad trabajando por el bienestar de los suyos. No obstante, no dejan de lado la alegría, la paz y el amor hacia los suyos. 

Ojo en Familia

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