Picantería La Lucila tuvo su "Cristóbal Colón" que ayudó a conseguir clientes

En la ruta de las picanterías, las herederas de la picantera más reconocida de Arequipa señalan que tienen la función de conservar las tradiciones
Picantería La Lucila tuvo su "Cristóbal Colón" que ayudó a conseguir clientes

Picantería La Lucila tuvo su "Cristóbal Colón" que ayudó a conseguir clientes

08 de Agosto del 2019 - 20:12 » Textos: Nery Alemán » Fotos: Nery Alemán

Dos días y sus noches, enfrascados en tertulia animada por el “prende y apaga” (anisado y chicha), serían insuficientes para hacer un repaso por cada una de las historias forjadas durante 114 años “oficiales” y 200 “no oficiales”, intramuros y al calor de la cocina a leña de la picantería La Lucila, ubicada en calle Miguel Grau 147, en el pueblo tradicional de Sachaca.

Lucila Salas Valencia falleció a los 95 años en noviembre de 2012, su herencia culinaria innegable, ha dado pie a un sinnúmero de artículos periodísticos y reportajes televisivos de alcance nacional y mundial.

Sus hijas, Gladys, Lourdes, Noemí (fallecida), Nelly y Ruth, fruto de su amor con Julio Ballón Valdivia, natural del pueblo de Pampas Nuevas en Tiabaya, se han encargado desde entonces de preservar las enseñanzas y ponen por delante la recomendación de su madre “se puede crear sin olvidar lo tradicional”, y por eso siguen cocinando todo aquello aprendido al fuego de la leña en la cocina centenaria que no se atreverán a modificar porque fue el pedido de Doña Lucila.

En la ruta de las picanterías, Correo conversó con tres de las orgullosas herederas, Gladys, Nelly y Ruth, sobre los hitos más resaltantes de la historia de esta picantería, y ellas respondieron al unísono.

¿Siempre estuvo en Sachaca La Lucila? Siempre, primero en Morro de Arica, era un local alquilado, más adelante mi madre pudo comprar esta casa en calle Grau y al fallecer nos recomendó hacer toda clase de mejoras, menos en la cocina, que sigue siendo la misma desde hace más de un siglo, al igual que la mesa de madera, porque representa la esencia de la picantería, una mesa grande a la que se le pone mantel de diario, a cuadros, y de fiesta, en fondo blanco y bordados delicados.

¿Cómo nació el interés de doña Lucila por la cocina? Mi mamita nos contó que su madre Andrea Valencia quien solo tuvo dos hijos, Lucila y Julio, se encargaba de atender a la familia, a sus padres, su esposo, tíos, primos, todos los Valencia “chuscos” que trabajaban en la chacra. Preparaba chicha y toda clase de platillos y de cuando en cuando recibían visitas, de esa forma la casa se llenaba y todos hablaban de las delicias preparadas por la abuela Andrea.

¿A qué se refiere el término “chuscos”? En Sachaca vivían todos los Valencia, unos labraban la tierra y eran los “chuscos”, por su forma simple de hablar, pero con los bolsillos abultados de dinero, mientras los otros eran “los finos” de la “high life”, a quienes se les ponía de cabeza y de su bolsillo no caía ni un sol.

¿Entonces Lucila aprendió de ella? Claro, pero aprendió poco porque su madre falleció cuando ella tenía 17 años y además creció muy engreída. La necesidad la obligó a cocinar para la familia y poco tiempo fue suficiente para descubrir que tenía un don natural. “La Lucilita cocina rico, vamos donde la Lucilita”, decían familiares y sus amigos. Mi mamita hacía chicha para vender, y de paso jayaris, y poco a poco aprendió a vivir de la comida.

¿Quiénes eran asiduos a la picantería? Cuando puso la picantería en Morro de Arica, el más entusiasta comensal era el doctor Lozada, dueño de la botica Americana. Como él le pasaba la voz a todos sus amigos que tenían negocios en el centro de la ciudad, le pusieron como chapa “Cristóbal Colón” por haber hecho el gran descubrimiento de la sazón de nuestra madre. Venían en grupo, el doctor Salinas esposo de Hortencia Espinoza, los señores Ponce, Marchani, los dueños de La Uruguaya, en fin, llegaban y se quedaban hasta la madrugada.

¿También han venido artistas y políticos? Muchos, Belaunde, Toledo, Humala, Gisela Valcárcel, Rosy War, Martínez Morosini, muchos más. También periodistas, pero el que más nos impactó fue don Francisco, de Sábado Gigante, hicieron un reportaje y nos vieron en todo el mundo. Gastón Acurio quería mucho a mi madre y siempre ha dicho que él vino a aprender, se llevó nuestra receta del sivinche de camarón.

¿Cuál es el compromiso como herederas? Tenemos la convicción de cumplir y de conservar las cosas como son lo más natural posible según las costumbres, ella nos enseñó, ha hecho historia y de tal forma que nos ha dado cátedra, ha dejado ese legado para que se conserve la naturaleza de los productos, ella hacía feliz a la gente, daba alegría, vivió feliz y dio felicidad.

1905 año del registro oficial de la Picantería La Lucila de Sachaca.

5 hijas tuvo Doña Lucila, tres de ellas preservan la herencia culinaria.

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