Días antes del robo de las armas del patrullero de la comisaría de Andrés Avelino Cáceres, de Hunter, el suboficial Leonardo Nicolás Lastarria Llasa habría enseñado a Víctor Anthony Machaca Paja a manipular y rastrillar una pistola. Ese aprendizaje, según la declaración de Machaca Paja que obra en la investigación fiscal, fue empleado durante el falso asalto para apuntar a la cabeza del policía Kenyi Machaca, quien se resistió a entregar el armamento que tenía bajo su custodia.
La revelación hecha durante la audiencia de prisión preventiva de los involucrados por el asalto armado en la madrugada del 1 de julio, refuerza la hipótesis fiscal que precisa que el ataque no fue nada improvisado, sino más bien un hecho cuidadosamente planificado por los suboficiales Leonardo Lastarria y Junior Pineda del Pino, quienes presuntamente coordinaron con Anthony Machaca Paja y Axel Orellana Melo para simular que el patrullero había sido interceptado por delincuentes. Hay un quinto implicado cuya identidad es aún desconocida, pero fue contactado por Junior Pineda.
ENTRENAMIENTO PARA USAR EL ARMA
Anthony Machaca declaró que antes de estos hechos no sabía utilizar armas de fuego. Nunca habían manipulado una pistola y desconocía cómo ponerla en condiciones de disparo. Lastarria le explicó cómo hacerlo y le enseñó a rastrillar el arma.
Esa instrucción habría sido puesta en práctica al momento de simular el asalto. Tras recibir la alerta de Lastarria de que su compañero se había quedado dormido mientras permanecían estacionados en una zona oscura de la calle Tiabaya, en la Urb. Santa Mónica, Anthony Machaca se dirigió hacia el asiento del copiloto donde estaba Lastarria y le colocó un punzón en el cuello, retiró la pistola que el agente llevaba a la altura de la pierna derecha. Según su versión, el arma estaba preparada para ser extraída como parte del acuerdo previo.
Mientras Lastarria simulaba ser reducido, el efectivo Kenyi Machaca reaccionó e intentó impedir el robo. El conductor gritó, encendió las luces del patrullero y forcejeó con el segundo atacante, quien había ingresado por la puerta del piloto portando un desarmador.
El desconocido llegó a herir al policía en el rostro y trató de quitarle el arma larga. Al observar que Kenyi no dejaba de resistirse, Anthony Machaca rastrilló la pistola de Lastarria, tal como habría aprendido días antes, y le apuntó a la cabeza.
El policía levantó las manos por unos instantes, aunque volvió a forcejear. Anthony reconoció que lo golpeó con la cacha del arma hasta conseguir someterlo. También sostuvo que no verificó si la pistola tenía cacerina o municiones, pese a que la utilizó para amenazar al conductor.
Según su declaración, Lastarria no ayudó a su compañero. Por el contrario, en medio de la lucha, habría retirado la pistola de Kenyi y se la entregó. Luego obedeció la orden de amarrarle las manos al timón con un pasador de color rojo y también entregó las llaves del patrullero. El segundo atacante escapó con el arma larga, mientras Anthony quedó en posesión de las dos pistolas. En total se sustrajeron tres armas, además de cacerinas y municiones.
DESMAYO FINGIDO
La participación atribuida a Lastarria no se limitó a la enseñanza previa al robo, sino también a la simulación. Como lo detalló Anthony Machaca en su declaración, además del “ya perdí, ya perdí” del agente para aparentar que estaba siendo sometido, Lastarria habría acordado fingir un desmayo durante unos 30 o 40 minutos, mientras que su compañero permanecería amarrado dentro de la unidad. Anthony incluso manifestó que lo bajó del patrullero y lo pateó para que la supuesta agresión resultara creíble.
CÓMPLICES SE CONOCÍAN TRAS CONSTANTES INTERVENCIONES
Según la Fiscalía, Anthony Machaca no era un desconocido para Lastarria ni para Pineda. En su declaración ante la Fiscalía afirmó que conocía a ambos desde 2022, debido a las constantes intervenciones que le realizaban en el distrito de Hunter. Según su testimonio, solía conducir vehículos pese a que no tenía licencia. Lastarria y Pineda lo detenían cuando lo encontraban manejando y ya sabían que era un “faite” en el distrito, razón por la cual lo intervenían con frecuencia.
No obstante, el investigado aseguró que esas intervenciones terminaban en “arreglos”. De esta manera habría surgido una relación de confianza entre Anthony y los dos agentes que trabajaron juntos durante varios años como operador y chofer de uno de los patrulleros de la comisaría de Andrés Avelino Cáceres. En algunas oportunidades, uno conducía el patrullero y el otro iba como copiloto; en otras, intercambiaban funciones. Anthony Machaca conocía sus rutinas.
Esa relación previa habría facilitado las comunicaciones que antecedieron al robo. De acuerdo con su versión, se reunió con los policías y mantuvo contacto con ellos mediante llamadas y mensajes de WhatsApp para ejecutar el falso robo en dos escenarios. El denominado “plan A” debía realizarse cuando el patrullero ingresara a una chacra. Lastarria bajaría y caminaría varios metros, dejando a Kenyi solo o en una posición vulnerable. Sin embargo, cuando el vehículo llegó al lugar, el conductor encendió las luces e iluminó toda la zona. Luego, al abrirse las puertas, se activó una alarma que supuestamente no debía sonar. Esto hizo que Anthony Machaca abortara el plan.
Cabe recordar que, Lastarria insistió en continuar con el robo y se ejecutó el plan “B”, que consistió en desplazar el patrullero a una zona oscura y esperar a que Kenyi Machaca se quedase dormido, dejar abiertas las puertas del patrullero y compartir la ubicación en tiempo real, tal como ocurrió a las 3:45 horas del 1 de julio.
ARMAS PARA LA VENTA
Tras el robo, los atacantes escaparon con el fusil y las pistolas para abordar a dos cuadras el auto que era conducido por Axel Orellana Melo. Anthony sostuvo que Lastarria le había informado que el armamento sería vendido y que ya existía un posible comprador. Según su versión, el arma fusil tendría un valor de entre 18 mil y 20 mil soles, mientras que las pistolas serían ofrecidas aproximadamente a mil soles cada una.
Los implicados se trasladaron posteriormente por la avenida Las Peñas, donde hubo una discusión entre Anthony Machaca y el tercer asaltante contactado por Pineda, quien reclamó su pago de mil soles por el trabajo hecho. Aseguró que usó una de las pistolas para hacerlo bajar del auto y luego prosiguieron con Axel Orellana por la misma avenida. Las llaves del patrullero fueron arrojadas a un canal de agua y el teléfono de Nicolás Lastarria fue botado cerca de la planta de aguas servidas.
Las armas terminaron envueltas en una manta polar de color café, comprada por veinte soles en la feria de Andrés Avelino Cáceres por Anthony Machaca. Luego se dirigieron a Miraflores y fueron entregadas a un conocido suyo identificado como Alejandro Moscoso, alias “Enano”, para que guardara el paquete. El investigado afirmó que “Enano” desconocía el contenido del bulto que cargó en la maletera de su auto en el sector de Chapi Chico. Su conocido también vive en Hunter y él habría abandonado las armas en un campo de cultivo del sector de Villa Sevilla, donde finalmente fueron encontradas por la Policía.
PINEDA SE REUNIÓ CON ANTOTHONY MACHACA
Horas después del robo, Anthony recibió una llamada de un conocido suyo apodado “Gato”, quien le comunicó que se encontraba bebiendo con Pineda y que el policía quería conversar con él. Tras varias llamadas, fue citado en la cancha Eco Sport, en el sector de la Paisajista en Hunter. Cuando llegó, encontró a “Gato” en una mesa y a Pineda sentado más lejos junto a otra persona. Anthony Machaca sostuvo que inicialmente evitó acercarse, pero el suboficial le hizo señas en dos oportunidades hasta que aceptó conversar.
Según su declaración, Pineda le reclamó porque el caso “estaba picante” y le advirtió que las armas y el celular de Lastarria no debían aparecer. En ese teléfono, le habría dicho, se encontraba información que comprometía a los dos policías.
Mientras conversaban, Pineda recibió una llamada. Anthony Machaca no pudo precisar quién estaba al otro lado de la línea, pero dejó entrever que podía tratarse de una mujer policía o de una prima del suboficial. Sin embargo, escuchó que le advertían que debían sacarlo del lugar porque ya sabían que los agentes de la Divincri estaban dirigiéndose hacia allí.
La persona que llamó habría enviado un taxi por aplicativo para recoger a Pineda. Antes de marcharse, el suboficial le dijo a Anthony que permaneciera en la cancha porque, supuestamente, no había cometido nada. Luego lo condujo hacia un espacio más apartado, le estrechó la mano y le dio palmadas en la espalda. Según Anthony, Pineda le dijo: “Yo no sé nada, chévere contigo”, y se retiró del establecimiento.
La secuencia despertó sus sospechas. Anthony declaró que en ese momento pensó que Pineda le estaba “haciendo la camita”, es decir, que podía estar dejándolo en el lugar para facilitar su captura. Pocos minutos después de que el policía se retirara, los detectives de la Divincri llegaron a la cancha Eco Sport e intervinieron a Anthony y Axel Orellana.
Aunque el investigado dejó entrever que Pineda pudo revelar su ubicación o permitir que la Policía lo encontrara, esta es su interpretación de lo que ocurrió al momento de encontrarse con el policía que, coincidentemente, desde ese momento está no habido.
La audiencia de prisión preventiva contra Leandro Lastarria Llasa, Victor Machaca Paja y Alex Orellana Melo, por la presunta comisión del delito de robo agravado continua en el Juzgado de Investigación Preparatoria Hunter a cargo del juez César Ballón Carpio, verá el pedido para que se queden en prisión por 9 meses.
Para la Fiscalía, la instrucción sobre el manejo de la pistola, el vínculo previo entre Anthony y los dos policías, las coordinaciones antes del ataque y la reunión posterior, constituyen elementos relevantes para establecer cómo se organizó el falso asalto y qué función habría cumplido cada investigado.
VIDEO RECOMENDADO
Policía entrenó a ladrón para simular el robo de armas a patrullero en Arequipa
Fiscalía pide 9 meses de prisión preventiva contra el policía Leandro Lastarria, sus cómplices Víctor Machaca y Alex Orellana por el presunto delito de robo agravado