La Pinacoteca del Monasterio de Santa Catalina originalmente fue concebida como una capilla y fue usada como tal durante varios años. Pero luego de una reforma promulgada por el Vaticano en 1871, las monjas la convirtieron en un dormitorio comunitario hasta 1969. Una año después, el monasterio se abrió al público.
Actualmente, esta pinacoteca alberga cuatrocientas piezas artísticas, entre pinturas y objetos de la época, predominando sobre todo los lienzos de la llamada Escuela Cusqueña de Pintura, cuyas obras resaltan la fusión de las culturas incaica y española, cuya máxima expresión floreció entre el siglo XVII y XVIII.
Nada más poner un pie en la estancia principal, se abre ante los ojos del visitante una serie de pinturas sobre la vida y milagros de la santa titular del monasterio, Catalina de Siena, también en estilo cusqueño y todas de autoría anónima. Santa Catalina nació en Italia en 1347 y sintió el llamado de Dios a muy temprana edad, entregándose a Él luego de negarse a un matrimonio arreglado por sus padres, llegando a convertirse en terciaria de la Orden Dominica. A lo largo de las 34 obras de arte, el espectador puede aprender la historia de Santa Catalina, desde su casamiento simbólico con Dios, hasta la representación de los estigmas en sus manos y pies.
En el mismo recinto, resguardado por un cubo de cristal, está la segunda Custodia de Pie más grande que tiene Arequipa. Se trata de un objeto litúrgico que sirve para exponer el Santísimo Sacramento a los fieles. Este se fabricó en base a plata sobredorada, oro y pedrería. Monjas, seglares y vecinos ilustres contribuyeron en su confección, dando como un resultado una obra de arte rica en acabados y detalles que incluso el mejor observador tardaría tiempo en identificar.
Destacan también por su singularidad un par de pinturas de la última ala, elaboradas en el siglo XVIII por la Escuela Cusqueña. La primera muestra una representación del Señor de los Temblores en la cruz, pero su mano derecha tiene seis dedos, debido a que en aquella época se dio una inusual ola de nacimientos de niños con un dedo extra, lo cual quedó registrado en este lienzo. En la otra, dedicada a Santo Domingo de Guzmán, la Virgen María con el niño Jesús en un brazo y el pecho descubierto, lanza un fino chorro de leche de su seno hacia la boca de un sediento y agonizante Domingo de Guzmán. Sin embargo, la mama no puede ser apreciada ya que fue repintada por pudor en el siglo XX. Lo que sí se conserva hasta hoy es el hilo de leche que parte del pecho de la virgen y atraviesa el cuadro para llegar a su destino.
La belleza de estas piezas junto a la precariedad del espacio y sus paredes de sillar, suscitan un ambiente apropiado para la contemplación artística y espiritual que ningún turista nacional o extranjero querrá perderse.
Ubicación
Está en calle Santa Catalina, 301 Cercado de Arequipa.
Atención
El público puede acudir de lunes a viernes de 10:00 a.m. a 1:00 p.m. y de 3:00 p.m. a 6:00 p.m.
Sábado
Se atiende de 10:00 a.m. a 12:00 m. Valor de entrada 40 soles.