Tenía 13 años de edad cuando su familia decidió dejar su natal Juliaca en Puno para radicar en Arequipa. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Católica de Santa María y poco después de graduarse, recibió la bendición de ser madre, a los 22 años.
No hubo un hombre para compartir la crianza de su Fernando adorado, de esa forma pasó a la lista de las llamadas madres solteras, pero esa situación no ha sido impedimento en su rol de madre pues hoy como siempre sus ojos brillan de orgullo cuando habla de los logros de su retoño quien ya la hizo abuela por partida doble.
Lupe Ávila Romero es hace 36 años responsable de las comunicaciones en la Gerencia Regional de Salud de Arequipa. Su don de gentes es conocido entre los periodistas para quienes siempre tiene una respuesta adecuada y el tiempo suficiente cuando de encontrar el profesional autorizado en determinado tema se trata.
¿Fue difícil ser madre sola? Fui mamá soltera, a los 22 años, fue una inmensa emoción, pero por la edad y por la situación familiar, asumí mucha responsabilidad, tuve la bendición de la ayuda de mi madre, mi hijo Fernando nació en Lima en donde estuve viviendo un año, regresé a buscar un trabajo y lo encontré en el Ministerio de Salud cuando gané el concurso de jefe de la oficina de relaciones públicas de la entonces Dirección Regional de Salud de Arequipa.
¿Cree que fue lo mejor en su momento? Con toda sinceridad reconozco que ser madre sola no es lo mejor, lo ideal es que los hijos sean criados por papá y mamá, ese es el derecho de los niños. No lo justifico, pero yo pude salir adelante con mucho amor y coraje. Tuve una experiencia muy bonita cuando mi Fernando tenía un año mi mamá me apoyó cuando iba a trabajar, ella se quedaba en casa hasta que a los tres años el bebé entró a una cuna. Entendí el inmenso cariño que siente una abuela.
¿Pero es posible salir adelante en esa circunstancia? Sin duda, una mujer puede darle el cariño y el soporte económico a su hijo estando sola y tener como producto de este esfuerzo un hombre o una mujer de bien, como ha sido mi caso.
¿Qué le diría a las adolescentes que son madres y sienten miedo frente a la vida? Cuando yo tuve a mi hijo ya había terminado mi carrera y pude asumir con responsabilidad lo que vino, pero en el caso de las menores que ya son madres y temen que las cosas pudieran salir mal, les recuerdo que la vida continúa. No deben eximirse de su responsabilidad de criar a su hijo, he visto casos de abuelas que se encargan de todo y eso impide a las jovencitas asumir su rol, les hace daño, esa no es una forma de ayudar.
¿Como comunicadora del sector Salud, dónde cree que está el origen de la maternidad adolescente? No estoy de acuerdo en que en los colegios religiosos sean tan conservadores y no les tocan a los adolescentes el tema de las relaciones sexuales, lo toman como tabú, lo dejan a la familia y no debe ser así, realmente los niños y adolescentes deben recibir toda esta información de sus padres y debe ser reforzada en el colegio, como algo bueno y natural de la vida, además de exponer los riesgos en la salud y los métodos del control de la natalidad.
¿Qué rescata de su experiencia como abuela? El cariño es tan grande y la dicha es como si hubiera tenido otro hijo, es un cariño que no demanda responsabilidad, demanda engreimiento, una complicidad, uno les da gusto en todo, es la edad cuando las personas necesitamos volver a sentir esa ternura de un niño, y lo recibe de ellos. Durante un año viajé todos los fines de mes a Lima para ver a mi primer nieto, no quise perder la oportunidad de disfrutarlo.
“Una madre sola puede criar a un buen hijo”
Lupe Ávila Romero es parte de la comunidad de juliaqueños residentes en Arequipa, hace 36 años labora en la Gerencia Regional de Salud