Es domingo y, como no había ocurrido en muchos años, las pistas y las veredas están despejadas de comerciantes. Ya no hay ese bullicio de los vendedores que a gritos o ayudados por un parlante ofertan su mercadería, la mayoría de ellas, ilegal o de dudosa procedencia. Algunos asiduos compradores rondan las calles, pero al no hallar nada para comprar optan por retirarse. Funcionarios ediles, policías y serenos vigilan cada movimiento extraño en la zona y están prestos a intervenir ante la más mínima intención de que ese lugar vuelva convertirse en un mercado negro.
Nos referimos a la primera y segunda cuadra de la avenida Buenos Aires, en Chimbote, en donde por más de 20 años centenares de comerciantes ambulantes la convirtieron en la famosa “Cachina chimbotana”.
ORDEN. La gerencia de Desarrollo Económico de la Municipalidad Provincial del Santa, representada por Miguel Arista Cueva, ha decidido devolverle el orden a ese sector de la ciudad y también la tranquilidad a las familias que viven en ese lugar , quienes por años tuvieron que soportar que sus veredas y las fronteras de sus casas sean tomadas por los comerciantes.
“Esto era terrible, no podíamos llegar en un taxi a nuestra casa porque las pistas estaban ocupadas por los comerciantes. Esos señores traían sus hijos pequeños, comían, orinaban y defecaban en la calle. No podíamos vivir tranquilos”, recuerda Esther López.
BATALLA GANADA. Ya han pasado ocho días desde que las fuerzas del orden llegaron hasta “La Cachina”, para desalojar a los comerciantes. No hubo violencia, predominó el diálogo, pero tal parece que solo ha sido una estrategia por parte de los comerciantes para poder organizarse y regresar con más fuerza que antes.
Arista sabe de esto y por tal motivo desde hace ocho días mantiene en la zona a policías municipales y serenos como primera línea de acción ante cualquier intento de regreso de los comerciantes.
¿Cuánto tiempo piensa mantener a policías y serenos en esas primeras cuadras de la avenida Buenos Aires, para evitar el retorno de los comerciantes? Preguntamos. “ El tiempo que sea necesario, incluso hemos evaluado quedarnos meses. La idea es desgastar al comerciante. Ya tienen ocho días sin vender y no creo que puedan soportar ocho días más. Ellos tienen que entender que no pueden tomar la vía pública, que si quieren vender pueden hacerlo, pero en otro lugar. Sabemos que 80 de estos vendedores se han agrupado y están comercializando sus productos en un corralón situado entre los jirones José Olaya y José Balta. Ya están en una propiedad privada y nadie les va a decir nada. Eso podría hacer el resto”, sostuvo Arista.
GUERRA AL HAMPA. El funcionario explica que con la intervención en “La Cachina chimbotana”, no solo están poniendo orden en la ciudad, sino que le están quitando a la delincuencia un espacio donde iban a vender lo que robaban.
En ese lugar podías encontrar desde ropa usada hasta un teléfono celular de última generación. Mucha gente que era víctima de asalto y robo terminaba hallando sus pertencias en “La Cachina”.
Los carteristas de la avenida José Gálvez también acudían a este ilegal mercado a rematar lo que robaban. Los “pepeados” hallaban sus zapatillas y hasta sus prendas de vestir en ese lugar.
“Con el desalojo de estos vendedores también hemos reordenado el sector transporte, puesto que ese lugar está destinado para los paraderos de dos empresas de colectivos. Antes los conductores no podían ingresar a esta zona porque estaba rodeado de ambulantes, ahora ya han tomado posición de la zona que les corresponde”, señaló Arista.
AL ACECHO. Pese a que la policía y serenos están vigilantes para impedir el ingreso de los comerciantes, hay piquetes de vendedores apostados en varias partes de estas dos cuadras de “La Cachina”. Algunos tienen sus productos en maletines y en bolsas pero no se atreven a sacarlos para venderlos, pues temen que se les incauten.
Correo trató de conversar con los comercinates, pero se negaron a ofrecer declaraciones sobre su situación. “Solo les diré que el martes a las 8 de la mañana estaremos frente a la municipalidad”, reveló una de las vendedoras.
Con “desgaste” de comerciantes buscan erradicar “La Cachina”
La mayoría de cosas que se vendía en ese ilegal mercado era de dudosa procedencia.