El difícil trabajo de rescatar a pescadores

Equipo dirigido por la Marina debió dragar la zona para ubicar cuerpos de 6 desaparecidos
El difícil trabajo de rescatar a pescadores

El difícil trabajo de rescatar a pescadores

17 de Abril del 2018 - 09:30 » Textos: Miguel Ríos » Fotos: Correo

Las condiciones en las que se encuentra la embarcación María Esperanza II han dificultado que los buzos de la Marina de Guerra del Perú y empresas privadas puedan rescatar los cuerpos de los seis pescadores que se hundieron con la nave, la semana pasada, tras el choque con la embarcación industrial Malena, registrado a cinco millas del puerto de Chimbote. Ante esta situación, los familiares de los hombres de mar piden que se continúe con los trabajos, a fin de tener los cuerpos de sus seres queridos y darles cristiana sepultura.

TRABAJOS. El jefe de la Capitanía de Puerto de Chimbote, Carlos Díaz Honores, indicó que en los últimos días, desde las siete de la mañana, los buzos ingresan a la zona del siniestro para realizar los trabajos de rescate. No obstante, resaltó que se trata de una difícil labor debido a que la nave se encuentra a 40 metros de profundidad, en una zona fangosa, donde la visibilidad es nula.

Detalló que el camarote de la nave -donde estarían los seis cuerpos restantes- se encuentra llena de fango, lo que complica la labor de los buzos, razón por la cual desde ayer se comenzó a dragar todo este material con apoyo del remolcador auxiliar de salvamento de la Marina de Guerra.

Díaz Honores mencionó que, primero, para acceder al camarote, los buzos tuvieron que realizar un forado. Fue precisamente luego de realizar este trabajo, el sábado último, que encontraron los cuerpos de los pescadores Wilmer Efio Efio y Carlos Esqueche Carrasco.

“Se ha tenido que hacer un forado en el ambiente que colinda con el camarote; al abrir ese forado se han encontrado los dos cuerpos. La visibilidad es nula, los buzos han tenido que trabajar al tacto”, precisó.

El oficial explicó que los primeros días cada buzo solo podía realizar un trabajo efectivo de 15 minutos, pero tras la llegada del remolcador auxiliar de salvamento se ha podido duplicar este tiempo.

“Con la nave pueden estar de 30 a 40 minutos porque tiene cámara hiperbárica, que les permite a los buzos, después de que salen del mar, entrar a la cámara y hacerse un tratamiento para que no sufran ningún tipo de enfermedad”, declaró.

La Marina de Guerra tiene 25 buzos trabajando en la zona, mientras que los dueños de las embarcaciones han contratado otros 12 rescatistas. Todos trabajan bajo la orden de un teniente.

“Este es un trabajo de hormigas, hay que trabajar de a poquitos. Cada día el mar cambia, y hay que lidiar con eso (...) Vamos a hacer todo lo posible para recuperar los cuerpos”, fue el compromiso de Díaz.

INDAGACIÓN. De otro lado, el capitán de puerto de Chimbote indicó que ya han designado a un perito para que determine las causas del choque de las dos naves, registrado la madrugada del miércoles último. Añadió que también ya se han recogido los testimonios de los cuatro tripulantes de “María Esperanza III” que sobrevivieron y del patrón de la lancha Malena, de propiedad de la empresa Austral.

“Aqui nosotros estamos haciendo la investigación. Se ha designado un perito para que evalue las circunstancias en las cuales ocurrió el hecho, pero fuera de eso nosotros estamos recabando información de otras fuentes para determinar qué es lo que sucedió”, dijo.

FAMILIARES. Los familiares de los seis tripulantes, cuyos cuerpos hasta el momento no han sido ubicados, permanecen en los exteriores de la Capitanía de Puerto de Chimbote a la espera de novedades. Ayer en la mañana ellos estuvieron orando para que los restos de sus seres queridos sean hallados lo más pronto posible.

Aún falta encontrar los cadáveres del patrón de la lancha Oscar Quicio Castro (48), quien desapareció en el mar junto a su hijo Dan Kalet Oscar Quicio Zeña (20). Tampoco aparecen los restos de Walter Wilson Ipanaqué Sánchez, Elisban Zeña Urcia y Santiago Huamanchumo. Como se sabe, ellos proceden de la caleta Santa Rosa, en Chiclayo. El último desaparecido es Jesús Salvador Villegas Abreu, un ciudadano venezolano.

Sumamente afligida, Jesenia Llenque pidió que las autoridades continuen en la búsqueda del cuerpo de su esposo, Walter Ipanaqué, quien deja dos hijos (de 7 años y 10 meses) en la orfandad. “Mi hijo mayor me pregunta todos los días por su papá, pero yo no le puedo decir la verdad por ahora porque eso le podría generar un trauma; no le puedo decir que su papá está desaparecido en el mar”, expresó la acongojada mujer.

En tanto, Cleider Maldonado, cuñado de Jesús Villegas, indicó que su hermana llegará en los próximos días desde Venezuela y pidió apoyo para poder repatriar los restos de su familiar. 

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