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Hay 255 casos de violencia sexual contra menores en Áncash en este año

Alarmante cifra de delitos sexuales contra menores se registra desde enero a julio de este año en la región, según las estadísticas del Ministerio de la Mujer. El distrito de Nuevo Chimbote y la provincia de Casma, concentran la mayor cantidad
Hay 255 casos de violencia sexual contra menores en Áncash en este año

Hay 255 casos de violencia sexual contra menores en Áncash en este año

11 de Septiembre del 2019 - 08:32 » Textos: Gonzalo Horna » Fotos: Correo

Cifras que preocupan. En lo que va del año, en Áncash, se han reportado un total de 255 denuncias por violencia sexual contra menores de edad, de acuerdo a estadísticas que obran en la página del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.

Los casos han sido comunicados al personal del Centro de Emergencia Mujer (CEM) de las diferentes provincias y distritos de Áncash. Es decir, estas cifras, pertenecen a aquellos casos únicamente que son denunciados.

La estadística presentada corresponde a los meses de enero a julio de este año, pero ya están muy cerca de igualar a los 265 casos que atendieron los CEM de Áncash en el 2018.

Se tratan de menores de 0 a 17 años, de los cuales 235 son mujeres y 19 varones.

REPORTE

El informe indica que el distrito de Nuevo Chimbote, es el que más denuncias por violencia sexual contra menores, ha recepcionado. Hasta el momento son 50 casos, de los cuales 43 tienen como víctima a mujeres y 7 a varones. Estas denuncias han sido colocadas en el mismo CEM Nuevo Chimbote, así como las oficinas que se encuentran instaladas en la Comisaría Villa María y la dependencia Sectorial de Buenos Aires.

Luego, del distrito sureño, la provincia de Casma, concentra un importante número de las denuncias por violencia sexual contra menores. Se trata de un total de 48 casos, 44 de ellos contra mujeres y 4 contra varones.

En lo que respecta a Chimbote, este tipo de denuncias llegan a 23, siendo 20 de ellas hechos cometidos contra menores de sexo femenino y el restante contra varones.

En tanto, en la sierra de la región, la provincia de Yungay es la que alcanza la mayor cantidad de denuncias por vejaciones o tocamientos a menores, con 22 casos.

DAÑOS A MENORES

Cuando hablamos del delito de violencia sexual contra menores, no solo nos referimos al acto sexual en sí. También está considerado dentro de este ilícito los tocamientos indebidos, la exhibición a pornografía y las propuestas con contenido sexual. De las denuncias recabadas por los CEM de Áncash, el cuadro más común es el de tocamientos a menores, precisa el coordinador del Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual (PNCVFS) en Áncash, Juan Pacheco Barreto.

El funcionario indica además que la mayoría de las víctimas son niños y niñas en edad escolar, hasta los 10 años.

Lamentablemente, el entorno familiar, que se supone debería ser el primero en brindar resguardo a los pequeños, es de donde surgen la mayor cantidad de agresores.

“De cada diez denuncias que recibimos, 8 tienen relación (como agresor) al ámbito familiar, llámese padres, tíos, abuelos o primos”, reveló Pacheco en diálogo con Correo.

Si bien no se trata de crear una desconfianza generalizada, el especialista recomienda tener en cuenta algunos indicadores que bien podrían alertar de que un menor está siendo víctima de algún tipo de violencia sexual.

“Generalmente el agresor es extremadamente cuidadoso con el niño o la niña, lo comienza a aislar con la finalidad de pasar tiempo a solas con el niño. A eso debemos sumarle que esta persona va a tener un lenguaje con un contenido sexual muy fuerte. Hay que estar atento, ya que ese podría ser por lo general el perfil de un acosador de menores”, enfatizó.

En tanto, en los menores, recomienda a los padres o cuidadores evaluar los cambios bruscos en el comportamiento de sus niños y niñas. El aislamiento acompañado de llantos, terrores nocturnos o el conocimiento de temas sexuales impropios para su edad, podrían ser señales de alerta para los progenitores.

“Los padres tiene que estar atentos, conversar con sus hijos, pero también aprovechar los momentos del baño, por ejemplo, si aún son muy pequeños, para verificar que no hay nada extraño en el cuerpo de los pequeños. Una niña que empieza a presentar sangrado o fluido vaginal, eso no es normal, inmediatamente necesita atención”, comenta el funcionario del Ministerio de la Mujer.

PENAS

Una vez que un caso llega al CEM, los especialistas tienen como objetivo que ninguno de ellos quede impune, sobre todo si se trata de menores como víctimas.

La pena que recibe un agresor, acosador o violador de un niño o niña puede llegar hasta la cadena perpetua, pero no siempre se aplica esa sanción judicial. Para que un juzgado dicte la máxima pena, se requieren algunos agravantes que son tomados en cuenta, como por ejemplo, el grado de familiaridad del agresor con su víctima, la edad de la última y el tipo y tiempo de exposición al que ha estado expuesto el menor.

“Mientras más cercana sea la relación familiar con el agresor, este tendrá una pena mayor. Por ejemplo, si hablamos de un padre hacia una hija o hijo, es muy probable que se aplique la cadena perpetua, ya que hablamos que el que cometió el delito es el cuidador del grupo familiar, no solo cometió la violación sexual, sino también deja desamparado económicamente a su familia”, explicó el abogado Juan Pacheco.

NO CALLAR

Al igual que en los demás casos de violencia, lo fundamental en los hechos de violencia sexual contra menores, es no callar, puntualiza el responsable del PNCVFS en Áncash. Los CEM que existen en los distritos y provincias de todo el país, resultan ser una buena alternativa para denunciar este tipo de delitos.

En estas instituciones, los casos se aperturan a partir del testimonio de algún familiar de la víctima, las denuncias a través de la Linea 100 e incluso por los dichos del mismo menor luego de acciones de actividad preventiva promocional que se desarrollan en las escuelas.

“Hay indicadores que a nosotros ya nos hacen sospechar. En muchas ocasiones, luego de una charla sobre el tema, los menores se han acercado a conversar con los especialistas, o caso contrario, a través de los docentes, quienes advierten comportamientos extraños en sus alumnos, se los comunican al personal de confianza y luego se inicia la intervención”, contó Pacheco.

En los CEM se cuenta con un equipo multidisciplinario para la atención de estos casos que realizan el acompañamiento a la víctima no solo en el tema legal, sino también con el apoyo psicológico, emocional, las medidas de protección y también la etapa de rehabilitación, posterior a toda esta mala experiencia.

“Aun hay algunas personas que tienen temor denunciar estos hechos de violencia sexual contra los menores. Generalmente, es porque el agresor resulta ser una persona muy cercana del entorno familiar, hay vergüenza, hay ciertos reparos que deben terminarse por el bien de los niños y niñas. Nosotros somos muy cuidadosos con los casos, lo fundamental siempre es la protección de la víctima y no sobrexponerla y revictimizarla. Exhorto a quienes conozcan de este tipo de casos que puedan interponer las denuncias en nuestro canales y que estos hechos no queden impunes”, subraya el funcionario.

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