Entre cerros, donde sopla el viento frío serrano, alejada del bullicio citadino, se encuentra la iglesia de Santa Bárbara, que en tiempos de la colonia era una de las más importantes de Huancavelica, debido a su cercanía con la “Joya de la Corona”, la mina de azogue.
HISTÓRICA. En la puerta del templo, ahora se puede leer un cartel informativo que reza que fue construída en el siglo XVII, con una ornamentación de motivos geométricos, es decir, bárroco.La puerta principal está labrada en sillar rojo, lo que le da una similitud con la Iglesia de San Antonio o catedral de Huancavelica.En su libro “Historia de Huancavelica”, Federico Salas Guevara, refiere que este templo fue levantado por Alonso de la Cruz, quien terminó de edificarla el 26 de octubre de 1610.Acota que su portada debió haber sido construída tiempo después, debido al contraste de estilos.
DECADENCIA. De manera exclusiva, las cámaras de Correo captaron cómo este otrora templo glorioso, que fuera regentado por sacerdotes Jesuítas, se cae a pedazos.
Gaudencio Ordoñez Quispe, vicepresidente de la Comunidad de Santa Bárbara, nos mostró con pena cómo los otroras altares con pan de oro y grabados coloniales que guardaban a los santos están en ruinas, destrozados, con los maderos dejados a su suerte. El suelo se encuentra destrozado, no hay dónde colocar las efigies, la otrora campana de bronce ya no tañe en el vacío campanario.
En época de lluvias, el techo tiene filtraciones que dañan los muros y acabados casi inexistentes, las paredes de la puerta principal se encuentran rajadas y corren peligro de un posible colapso .“Este templo estaba dedicado a Santa Bárbara, pero todo el año se dedicaban fiestas a diferentes santos. Por ejemplo, la Semana Santa se celebraba aquí una semana antes que en Huancavelica”, dijo Ordoñez.
El dirigente comunal acotó que esta infraestructura podría ser un importante centro turístico para Huancavelica, pero urge ser restaurada.