Mayo es, tal vez, uno de los meses más festivos para la región Junín y todo el Valle del Mantaro. Esto se debe a que cada localidad celebra a la “Cruz de Mayo”. Esta costumbre, arraigada incluso en los poblados más recónditos, tiene un profundo significado espiritual, según explica el arzobispo de Huancayo, Mons. Luis Alberto Huamán Camayo.
SIGNO. “La cruz para el mundo andino es un signo de vida. Cristo en la cruz verde significa la vida; el que está ahí está vivo y transmite la vida a nuestras tierras. Por eso es tradicional poner una cruz en las apachetas y en las casas, porque Dios nos acompaña”, explica monseñor.
Cada pueblo, además, tiene sus propias formas de celebrarlo. Huamán destaca, por ejemplo, a la provincia de Chupaca con sus Shapish, resaltando su rol en la lucha contra el mal.
“En Chupaca ha calado tanto esta fiesta de los Shapish, guerreros espirituales que lucharon para que el mal no destruya al pueblo. Ellos son un signo que hace memoria de la vida y del deseo de defender el bien en nuestra comunidad”, detalla Huamán.
Y aunque Chupaca destaca estos días, hay celebraciones en toda la región.
“Hay cruces en todo el Valle. En Canchayllo veía a los mayordomos llevar la cruz a cuestas; al verlos, es como si ellos mismos estuvieran crucificados. Es la cruz de la vida que se ha transmitido a nuestras tierras y a cada uno de nuestros hogares”.
Aunque ayer, 3 de mayo, fue el día central para muchos pueblos, las festividades continuarán durante los próximos días. Las celebraciones más representativas se encuentran en Tarma, Jauja, Chupaca, Concepción y Huancayo.
Arzobispo de Huancayo sobre la Cruz de Mayo: “Es un signo de vida que acompaña a nuestros hogares”
Mons. Luis Alberto Huamán explicó el significado espiritual de las festividades de mayo, extendidas en todo el valle.