“Ella decía que quería ser policía, para poder encontrar a su papá Raúl quien nos abandonó hace tres años. Yo he sido padre y madre para mis hijos”, contó Gudelia, su dolor era indescriptible.
La tarde de ayer, Gudelia Quincho (30) estaba sentada apenas a un metro del féretro blanco donde yacía su pequeña Edith P. Q. (8). Y es que la madrugada del 31 de diciembre, la segunda de sus cuatro hijos había sido encontrada inerte y dentro de una maleta luego que fuera cruelmente abusada y asesinada. ¿Quién habrá sido el que hizo esta maldad?, se preguntaba la madre huancavelicana mientras acariciaba la foto de Edith donde se le ve feliz, luego de danzar por el aniversario de su escuela hace unas semanas.
Edith era las segunda de cuatro hermanos, Sandy (10), Giosdado (6) y Alvaro (3), el padre los abandonó un día y nadie supo decirles donde estaba, no se comunicó ni para despedirse y nadie nunca llamó o los buscó para explicarles el porqué de su desaparición. Esto habría marcado la vida de Edith quien a su corta edad ansiaba ser miembro de la PNP para así dar con el paradero del hombre que le dió la vida y de ser posible tenerlo frente a frente para preguntarle por qué los abandonó cuando más lo necesitaban.
Ayer, Edith había sido vestida toda de blanco, con una gorra de lana y una estampita de la Virgen de las Mercedes colgaba de su pecho. Ella era velada en la Beneficencia de Huancayo hasta donde llegaron vecinos y familiares. Hoy a las 6 de la mañana, su cuerpo será retirado del lugar que fue cedido por la comuna huanca y luego será llevado a Ocopilla hasta donde vivía con su mamá Gudelía y sus tres hermanos “La vamos a velar hasta la una de la tarde, frente a mi cuarto alquilado del Jr. Piura y Escorza”, dice Gudelia para luego precisar que la enterraran en el cementerio Los Ángeles de Ocopilla y pide justicia.
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Los residentes de Acoria (Huancavelica ) en Huancayo de donde era natural Edith, sus tíos y familiares llegaron al velatorio. En especial, las jóvenes comerciantes Doris (23) y Miriam (21). Su llanto también era inconsolable. “Nosotras nos quedábamos con ella cuando su mamá se iba a pelar granos, pero desde que se mudaron a otra habitación ya no la veíamos con frecuencia. Era una niña muy inteligente, alegre y aplicada en sus clases. Además ayudaba a sus hermanos”, dijeron las jovencitas. En tanto, su tío Gabriel (20) la recordaba como ‘la gordita’ y una sobrina alegre. Además dice que para Año Nuevo, su hermana Gudelia le había solicitado un préstamo para viajar a Acoria y llevar a sus hijos a visitar a sus abuelos, pero nunca ocurrió.
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