Durante una reciente exploración por las alturas del centro poblado de Cochangará, perteneciente al distrito chupaquino de Ahuac, un grupo de caminantes, de la mano de guías locales, descubrieron un cráneo con aparentes deformaciones intencionadas, como las que se conocen en la cultura Paracas.
La evidencia fue hallada a unos kilómetros del pueblo, entre abrigos rocosos, donde además existen indicios dispersos de presencia humana de hace siglos.
La osamenta es pequeña, con visible alargamiento en la parte posterior. Lo extraño es que hacia uno de los laterales presenta un orificio minúsculo, como si algún objeto contundente habría surtido efecto en la “tapa”.
De boca de los pobladores se supo como este cráneo existen muchos más que están desperdigados en las cavernas y abrigos naturales de las laderas. Los lugareños prefieren no extraerlos por “respeto a su pasado y a la memoria de los gentiles”.
Investigación
Investigación
El antropólogo Pompeyo Cerrón plantea que el origen de los wankas reposa en Cochangará. Su hipótesis se sostiene en el hallazgo de más de 100 cuevas o “covachas” y abrigos rocosos en la zona, donde se han encontrado restos óseos, cerámica y estructuras arquitectónicas de estilo wanka.
Según su investigación, estos restos sugieren una presencia humana muy antigua que podría preceder a otros asentamientos conocidos, señalando a este lugar como la cuna o el “emporio” de esta cultura.
Su propuesta es considerada una “teoría atrevida” porque tradicionalmente se ha señalado al manantial de Wariwillka (Huancayo) como la pacarina u origen mítico de los wankas.
El director del museo de Wariwillka, Robert Arroyo, dijo a este medio que los cráneos “alargados” en la zona central del país, formarían parte de prácticas dirigidas a la distinción de castas sociales o religiosas.
En esa línea dijo que la deformación artificial del cráneo no era un ejercicio exclusivo de culturas como Nazca o Paracas, sino también de otras culturas, tal es el caso del hallazgo de seis cráneos con esas características hecho en el santuario de Wariwillka en los años 60.
Al respecto, el estudioso jaujino Henoch Loayza refiere que hace años descubrieron en el barrio San Juan Pata, unas estatuillas antropomórficas con protuberancias en la cabeza, lo que sugiere que las deformaciones de ese tipo no eran una rareza en el valle del Mantaro.
El expedicionario jaujino Ray Palacios afirma que en el valle de Hualimarca, en el distrito de Pomacancha, alguna vez avistó material similar con aparentes deformaciones físicas.
Junín: Hallan cráneo alargado en Cochangará
Osamenta confirmaría que las prácticas de deformación no era una exclusividad de la costa, aún así la última palabra está en los estudiosos