El incremento del costo de vida en Huancayo continúa marcando el pulso económico de la región. De acuerdo con el más reciente informe de la Oficina Departamental del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en Junín, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un aumento de 1,20% durante abril de 2026. Con este resultado, la inflación acumulada en los primeros cuatro meses del año alcanza el 3,58%, mientras que la variación anual (entre mayo de 2025 y abril de 2026) se sitúa en 4,26%, evidenciando una tendencia sostenida al alza en los precios.
“El resultado se sustenta en el incremento de precios en varias divisiones de consumo, principalmente transporte”, explicó el director departamental del INEI-Junín, Jhon Zumaeta.
En efecto, este rubro fue el que presentó la mayor variación, seguido por educación (ver infografía) y el grupo de alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles (1,58%), lo que refleja un impacto directo en servicios básicos y gastos esenciales de los hogares.
El comportamiento del sector transporte estuvo fuertemente influenciado por el encarecimiento de los combustibles. El precio del diésel se incrementó en 24,4% y el de la gasolina en 17,3%, generando un efecto inmediato en los costos de movilidad, como el pasaje en combi (10,0%), taxi (3,4%) y transporte urbano e interurbano (2,3%).
Este escenario termina impactando también en la distribución de productos, elevando el costo final para los consumidores. Zumaeta también refirió que a ello se suma el aumento en productos de la canasta básica, especialmente alimentos de alto consumo en los hogares.
Entre los que más subieron figuran el ají pimiento, el camote morado y la papa blanca (ver infografía), además de otros productos como pescado y frutas, lo que evidencia una presión inflacionaria que no solo responde a servicios, sino también a la alimentación diaria.
Para el economista César Loredo Rosillo, este comportamiento no es fortuito.
“El incremento del IPC mensual en 1,20% en abril no es casualidad. El motor principal ha sido el transporte, arrastrado por las alzas en el diésel y la gasolina”, sostuvo, al explicar que estos incrementos generan un efecto dominó en toda la cadena de precios.
El especialista detalló que el fenómeno responde a una combinación de factores externos e internos.
“Se trata de una cadena de transmisión: el conflicto en Medio Oriente disparó el petróleo a nivel global, mientras que a nivel nacional la rotura del ducto de Camisea generó desabastecimiento de gas”, indicó, precisando que ambos elementos han presionado significativamente los costos energéticos.
Asimismo, advirtió que Huancayo tiene una condición particular dentro del mercado regional.
“Al ser Huancayo un nodo logístico, si los combustibles suben, los precios de distintos productos en el mercado local suben inevitablemente”, explicó, señalando que la ciudad funciona como un punto clave de distribución, lo que amplifica el impacto de cualquier variación en los costos de transporte.
En ese contexto, advirtió el impacto en la economía familiar. “El panorama es de alta presión, esto obliga a las familias a priorizar alimentación y movilidad”, afirmó Loredo, remarcando que estos gastos son inelásticos; es decir, no pueden reducirse fácilmente, lo que limita la capacidad de ahorro y ajuste en los hogares.
Pese a que algunos productos registraron caídas en sus precios, como el tomate (-10,1%) o el pollo eviscerado (-5,4%), el balance general sigue siendo de encarecimiento. El INEI advierte que el aumento en la mayoría de bienes y servicios continúa predominando, afectando directamente el poder adquisitivo de la población.
En paralelo, el INEI reportó una mejora en los indicadores de pobreza en la región Junín. Durante el 2025, la pobreza monetaria alcanzó al 13,5% de la población, lo que representa una reducción de 5 puntos porcentuales respecto al 2024 (18,5%).
“Esta disminución implica que aproximadamente 69 mil personas lograron salir de esta condición, reflejando una mejora en el acceso a ingresos o capacidad de gasto”, señaló Zumaeta.
El funcionario añadió que la pobreza monetaria se mide en función del gasto de los hogares y su capacidad para cubrir la canasta básica, que en 2025 alcanzó los 462 soles por persona. En el caso de un hogar de cuatro integrantes, el monto asciende a 1 848 soles mensuales.
Asimismo, la pobreza extrema también mostró una tendencia a la baja en la región, ubicándose entre 1,3% y 2,2%, frente al rango de 2,3% a 3,6% registrado en 2024.
“Este indicador refleja a la población que no logra cubrir siquiera el costo de una canasta básica de alimentos, por lo que su reducción evidencia una mejora en las condiciones mínimas de subsistencia, aunque aún persisten desafíos en un contexto de inflación creciente”, explicó el director del INEI en Junín.
Inflación en Huancayo crece en abril por el aumento del precio de combustibles
El Inei reportó un alza del 1,20% en abril impulsada por combustibles y alimentos. Economista advierte mayor presión en el gasto pese a reducción de la pobreza en Junín.