El presidente ejecutivo del Instituto Nacional de Desarrollo Industrial Sostenible (IDIS), Jesús Salazar Nishi, llegó a Huancayo en el marco de la 2da Mesa de Concertación Empresarial que organizan el CERX Junín y la Dirección Regional de Producción de Junín. En diálogo con Correo, advierte que la dependencia de los recursos naturales mantiene a Junín en una bonanza frágil que podría convertirse en una crisis si no se apuesta por industrias con valor agregado.
¿Qué tan vulnerable es la economía de Junín?
Es verdad que Junín tiene exportaciones anuales que rondan los US$ 4,800 millones. Sin embargo, el 90% corresponde a la minería y el 10% a productos de agroexportación. El problema es que exportamos principalmente materia prima, sin ningún tipo de procesamiento, y dependemos de los vaivenes de los precios internacionales. Nos sentimos cómodos porque hoy la minería nos sostiene, pero esa comodidad es una trampa.
¿Qué significa exportar “piedras”?
El Perú se ha acostumbrado a exportar “piedras”, es decir, el mineral en estado bruto. Enviamos el cobre tal cual sale de la tierra hacia China y luego ese mismo material regresa transformado en tubos, filamentos o cables eléctricos. Toda la manufactura y tecnología se aplican allá, por lo que el valor agregado se queda en China. Si procesáramos el cobre industrialmente en el Perú, podríamos fabricar esos productos y generar mayor valor para nuestra economía.
¿Estamos repitiendo la historia?
La historia peruana es el mejor testigo: en el colegio todos aprendemos sobre las épocas de bonanza que vivimos gracias al guano, el salitre y el caucho, momentos de enorme riqueza que terminaron por agotarse y nos dejaron con las manos vacías. Hoy, la exportación de cobre está sosteniendo la economía nacional, pero ¿acaso este recurso va a durar toda la vida? En unas décadas se va a acabar, no tengo dudas de que ocurrirá. El problema es que estamos consumiendo nuestros recursos naturales no renovables sin utilizar los ingresos que generan para desarrollar industrias competitivas y de alto valor agregado que puedan sostenernos cuando los minerales ya no estén. Si continuamos por este camino, en 30 o 40 años, cuando el cobre se agote, Junín podría quedarse absolutamente sin nada.
¿Por qué no se planifica el escenario posterior?
Porque en el Perú no contamos con un plan de desarrollo de largo plazo. Un alcalde o un gobernador dura cuatro años y difícilmente priorizará proyectos que requieren 20 o 30 años para madurar. Además, una nueva autoridad suele borrar lo avanzado por la anterior. Necesitamos un plan estratégico de 30 años, blindado como política de Estado, que defina qué sectores y tecnologías debemos impulsar y trascienda a los gobiernos de turno.
¿Qué debe hacerse primero?
No podemos pretender que mañana se instale una gran fábrica de manufactura pesada en Junín si no ofrecemos las condiciones adecuadas. Necesitamos mejorar las vías, crear puertos secos para almacenamiento y generar energía limpia y renovable para atraer industria verde. Asimismo, urge cambiar la concepción de los espacios industriales: en el Perú confundimos una “lotización industrial”, que es apenas un grupo de terrenos con agua y luz, con un verdadero “parque industrial”, que debe ser un centro de innovación tecnológica donde las universidades realicen investigación aplicada. Para que esto funcione, estos parques deben tener una gestión privada capaz de atraer grandes capitales globales, pues el modelo público ha fracasado en los 19 parques industriales creados por ley en el país.
¿Cuál es la hoja de ruta para Junín?
Debemos activar de inmediato la “triple hélice”: sentar en la misma mesa al Estado, a la empresa privada; y a la academia, representada por las universidades, para trazar una hoja de ruta común. Necesitamos la inversión privada, pues es la única vía sostenible para generar riqueza. Debemos establecer condiciones claras que protejan la soberanía y el medio ambiente para asegurar una industria sostenible de largo plazo, y apostar por un plan de industrialización regional, una zona económica especial y un verdadero parque industrial para Junín.
Jesús Salazar Nishi, presidente del IDIS: “Los recursos se agotan y Junín debe generar valor agregado”
Jesús Salazar Nishi, cuestiona la falta de planificación de los gobiernos y propone una política industrial de largo plazo para Junín.