Más de 2500 hectáreas de terrenos, entre zonas agrícolas, pastizales y otros espacios naturales, habrían sido afectadas por los incendios forestales en Río Tambo. El fuego se prolongó durante aproximadamente 18 días y las lluvias contribuyeron a extinguirlo, aunque las consecuencias para el ambiente y las actividades productivas aún deben ser evaluadas.
Vladimir Yáñez, titular de la Dirección Regional de Recursos Naturales del Gobierno Regional de Junín (GRJ), precisó que esperan los reportes oficiales del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) para determinar la magnitud de los daños.
Por su parte, Douglas Monroe, de la Dirección Regional de Agricultura de Junín (DRAJ), informó que se han registrado pérdidas en zonas agrícolas: en Santo Domingo de Acobamba se reportaron 10.5 hectáreas afectadas, mientras que en Cutivireni, distrito de Río Tambo, se contabilizaron 120 hectáreas de cultivos dañados. Entre las especies perjudicadas figuran plátano, yuca y cacao.
“Ahí tenemos una afectación de 120 hectáreas que hasta ahorita se tienen contabilizadas, pero las cifras podrían actualizarse conforme avance la evaluación”, indicó Monroe.
Un reto para recuperar lo perdido
Por la agresividad del fuego, la recuperación de las áreas quemadas será un verdadero desafío. Yáñez explicó que no existe un plazo determinado para restaurar los ecosistemas afectados, pues el proceso depende de las condiciones de cada territorio y de las especies que deben recuperarse.
“En la Selva Central se requiere priorizar la vegetación nativa, mientras que en las zonas altoandinas también se registraron daños en pastizales. El tema de recuperación de estos ecosistemas es compleja, porque la misma naturaleza lo es”, advirtió.
Desde Agricultura, Monroe informó que cuentan con un vivero en Huaychulo, donde producen especies nativas que pueden ser solicitadas por comunidades para reponer la vegetación perdida. Sin embargo, la reforestación deberá coordinarse con las instituciones competentes y partir de las evaluaciones técnicas de las zonas afectadas. Yáñez remarcó que recuperar los espacios degradados demanda mayores recursos y esfuerzos que prevenir los incendios.
Impacto en nevado Huaytapallana
El impacto de los incendios también alcanzaría al nevado Huaytapallana. Según Yáñez, las emisiones generadas por la quema de vegetación pueden desplazarse por las corrientes de aire hasta los nevados y contribuir al retroceso glaciar.
“Todos esos gases se alojan en los nevados. El más cercano es el nevado Huaytapallana”, afirmó. Además, señaló que el monitoreo registra un incremento de partículas de carbono negro durante la temporada de incendios, entre agosto y octubre, antes de que se establezcan las lluvias.
Yáñez atribuyó gran parte de los incendios a la actividad humana y pidió reforzar las acciones preventivas, al advertir que la capacidad operativa de los gobiernos locales, regionales y nacional todavía es limitada frente a emergencias de esta magnitud. Mientras avanzan las evaluaciones de los daños, las autoridades deberán coordinar la atención a los agricultores y la recuperación de los ecosistemas afectados. La magnitud del área comprometida y los posibles efectos sobre los nevados evidencian que las consecuencias del fuego van más allá de las pérdidas inmediatas en los campos de cultivo.
Junín: Cenizas cubren 2500 hectáreas de bosques y cultivos en varias provincias
Agricultura contabiliza 120 hectáreas agrícolas afectadas en Cutivireni y 10.5 en Santo Domingo de Acobamba. El impacto general es cuantioso en diversas provincias de la región, y el daño habría llegado también al nevado Huaytapallana