Eran las 7 de la noche en la exunidad de Producción de Suitucancha. La familia de Milo Pomahuali se encontraba cenando cuando una irrupción violenta quebró la tranquilidad de la noche. Un grupo de sujetos, que ellos recuerdan como ronderos, se llevó a su padre, Jesús Pomahuali. Milo se salvó por la propia brutalidad del ataque: “A mí me desmayaron, por eso me he quedado”, relató.
Dolor
Aquella jornada marcó el inicio de una pesadilla para diez comuneros de la zona de Suitucancha, quienes se habían organizado para resguardar terrenos comunitarios en medio de un conflicto territorial. Fueron interceptados, maniatados y conducidos a un paradero desconocido. Entre las víctimas se encontraba Ángel P.B.G , un menor de 14 años que había acudido acompañando a su tío Fredy Atilo Gaspar Ríos.
La desaparición forzada devastó a los hogares durante décadas. Juliana Barja Gaspar, hermana del adolescente desaparecido, tenía apenas 7 años y tiene recuerdos vagos de lo ocurrido. “Yo solo veía el alboroto que había en casa y que decían que mi hermano desapareció”, nos cuenta.
El dolor de la ausencia cobró vidas. Carolina Ríos Flores, abuela de Ángel y madre de Fredy, dedicó un año a buscarlo. Sin embargo, el sufrimiento desmedido aceleró su partida, murió el 27 de febrero de 1993, solo un año después de la desaparición, sin conocer su paradero.
Durante 34 años, las familias enfrentaron no solo la incertidumbre, sino también el aprovechamiento de personas que buscaron lucrar con su tragedia. Pese a ello, mantuvieron la búsqueda.
“Todos estos años de búsqueda, de espera, de angustia, de dolor, de indignación, pero estamos en pie para continuar”, señaló Juliana.
Reencuentro
Tras 34 años, la Fiscalía Provincial Especializada en Derechos Humanos de Junín concretó la entrega digna de los restos óseos de 10 personas. Ángel P.B (14), Fredy Atilio (23), Herminio Barja (24), Apolonio Lazo (33), José Núñez (23), Jesús Pomahuali (41), Julio Salomé (26), César Sánchez (19), Gumercindo U.Z (17) y Jesús Z.U (16). El fiscal provincial Johel Chamorro Macucachi pidió disculpas por la demora.
“Como Estado peruano, hacemos una mea culpa por este proceso de más de 30 años y expresamos nuestras disculpas a los familiares y a la sociedad por la demora en las investigaciones”, señaló.
Verdad
Dennis Zanabria, presidente de la Asociación de Familiares Desaparecidos, rechazó las acusaciones utilizadas para estigmatizar a las víctimas.
“No eran terroristas, eran campesinos. El estigma de terrorista fue una mentira usada para arrebatarnos a nuestros seres queridos”, aseveró.
Denunció además que el crimen obedeció a la ambición y venganza de quienes pretendían apoderarse de las tierras comunales mediante la violencia y el terror.
Los familiares sostienen que el caso Paccha aún no termina, ya que ahora no descansarán hasta encontrar a los responsables en la vía penal.
“El derecho a la vida todos lo tenemos y la justicia es el estado de resguardar y de cuidar por cada ser humano. Buscar durante 34 años con ese dolor es algo que pocos podrían conocer”, concluyó Noemi Barja, hermana de Ángel, reafirmando que la búsqueda de justicia no se detendrá hasta alcanzar la verdad completa.
Luego de tres décadas de incertidumbre, madres, hermanos e hijos finalmente pudieron reencontrarse con los restos de sus seres queridos.
Junín: Después de 34 años, familias recuperan a sus seres queridos
Luego de tres décadas de incertidumbre, madres, hermanos e hijos finalmente pudieron reencontrarse con los restos de sus seres queridos.