Acuña y su globo de ensayo

Le encanta soltar una y otra vez ese globo de ensayo de su posible nueva postulación a la alcaldía de Trujillo
Acuña y su globo de ensayo

Acuña y su globo de ensayo

12 de Febrero del 2018 - 09:43 » Textos: Omar Aliaga » Fotos: Correo

A César Acuña le encanta jugar con el electorado, es decir, dicho en su modo más genérico, con la ciudadanía. Es como si en el fondo no le interesara mucho la población, sino lo que esta le da como alimento a su vanidad. Por eso le encanta soltar una y otra vez ese globo de ensayo de su posible nueva postulación a la alcaldía de Trujillo. Lo suelta para saber quién cae, quiénes le dicen que la ciudad es un desastre desde que la dejó, para saber quiénes lo añoran. No hay nada mejor para un vanidoso y ecogéntrico que oír lo mucho que lo extrañan en cierto lugar.

Es decir, a mí me parece que a Acuña le importa un bledo eso de volver a postular a la alcaldía, pero le estremece escuchar cuánto lo necesitan ahí, en ese nicho. Y lo necesitan, en primer lugar, dentro de su agrupación, Alianza Para el Progreso, porque fuera de su caudillismo familiar, no hay un candidato claro -y menos preclaro- que aparezca con reales posibilidades de ganar la alcaldía de Trujillo otra vez y que no se apellide Acuña. Carlos Vásquez Llamo es un fantasma maloliente, José Ruiz no le da ni chicha ni limonada, y Daniel Marcelo no parece convencerle a Acuña del todo, más aún ahora que tiene flancos débiles desde la justicia.

Y Acuña no solo ha soltado ese globo de ensayo ante la prensa. En una reunión reciente en Trujillo, también lo soltó ante sus correligionarios principales, y no fueron pocos quienes lo animaron a lanzarse nuevamente al redil municipal. “Sería la dupla de oro”, repitió Manuel Llempén en esa reunión ante la consulta de su líder. Y es que Llempén sabe que en esa eventual circunstancia, él tendría más chances de quitarse el mote de segundón y perdedor de elecciones por muy poco.

Entonces, lo que empezó como jugando, con una broma del jefe, hoy empieza a ser tomado en serio por grupos de apepistas. ¿Y la Presidencia del Perú, ese gran sueño de Acuña? Pues no hay problema. Entre los mismos apepistas ya ensayaron una posible salida, conforme con el historial de su líder. “Usted gana la alcaldía y luego de dos años renuncia para lanzarse a la Presidencia, ¿ve, usted?”, le aconsejaron a Acuña. Y él dibujó una sonrisa cómplice cuando escuchó esto en aquella reunión, como si ya estuviera imaginándose la escena, la misma escena, una y otra vez.