Chávarry y el huracán Lava Jato

Pedro Chávarry, se presume, es uno de los bastiones que le queda a ese poder político.
Chávarry y el huracán Lava Jato

Chávarry y el huracán Lava Jato

13 de Octubre del 2018 - 10:34 » Textos: Omar Aliaga » Fotos: Correo

El Perú se ha convertido en epicentro de terremotos noticiosos. De terremotos noticiosos políticos. Ahora, cuando apenas empezábamos a digerir los resultados de las elecciones municipales y regionales, ha saltado una retahíla de bombas que parecen ser los estertores de una batalla final. Sí, esa batalla final tiene mucho que ver con Lava Jato, y en consecuencia también con Lava Juez.

Que Pedro Chávarry se resista a dejar la Fiscalía de la Nación en medio de los cuestionamientos que han salido a la luz tiene mucho que ver con el hecho de que lo defiendan desde el fujimorismo y desde el Apra -o más precisamente desde el alanismo. Es sintomático que el abogado de Alan García, que Phillip Butters, el analista (¿alanista?) Víctor Ponce y la horda de trolls fujimoristas de las redes coincidan en defender a capa y espada la permanencia de Chávarry.

Y lo defienden con el argumento de que Chávarry sí va a desenmascarar a los “verdaderos corruptos” (que para ellos son PPK, Villarán, Toledo o Humala), cuando estos, a la luz de las investigaciones, ya están siendo cada vez más desenmascarados y lo que viene de Brasil apunta a terminar de cerrar sus casos. Yo me pregunto, ¿a quién en el Congreso o en otro fuero le interesa defender a Humala o a Toledo? ¿No es estúpido y risible ese argumento?

El jueves, los miembros de la bancada aprista en el Congreso salieron a denunciar que el presidente Vizcarra preparaba un golpe de Estado, que iba a intervenir el Ministerio Público. Y horas más tarde, una resolución firmada por Pedro Chávarry y publicada en El Peruano revelaba que la fiscal Ericka Delgado Torres, del equipo Lava Jato, había sido separada del cargo. Ella justamente investiga los aportes de campaña a Fuerza Popular, cuya lideresa acaba de ser detenida por ese caso, y estaba haciendo lo propio con los fondos del Apra, al punto de que estaba a poco de interrogar a Alan García.

El Ministerio Público hoy es un campo de batalla en el que fuerzas políticas mueven hilos para evitar que el huracán de Lava Jato, salpicado con las confesiones de los representantes de Odebrecht, hundan a ciertos personajes que durante años tuvieron rango de intocables. Y por eso es que se filtraron los audios de los magistrados, por ello el Lava Juez: al parecer ya estaba todo listo para que las pruebas sean manipuladas por un grupo de jueces que ejecutaba lo que cierto poder político le dictaba. La filtración de los audios habría sido una medida desesperada para evitar que ese megablindaje se ejecute.

Chávarry, se presume, es uno de los bastiones que le queda a ese poder político. Y está en un puesto clave. Avalado por ese poder que lo blinda y lo respalda, ahora ha ejecutado una medida que tiene toda la pinta de ser parte de una respuesta furibunda ante la audacia de los fiscales de Lava Jato que se atrevieron a detener a Keiko Fujimori y que se están atreviendo a ir tras las huellas -por ahora escondidas- de Alan García.

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