Escrito por Omar Aliaga Loje
Este especial, decíamos, reúne treinta canciones que nos dejaron nuestros artistas durante más de tres décadas y que mantienen saludable vigencia. Hay de todo y para todos, muestra de la diversidad y de la riqueza de propuestas que enarbolan el rock made in Trujillo. Esta es la segunda entrega. Los segundos diez temas. Historia viva de nuestro arte y de nuestra cultura. Aquí están.
SONAR (DA GO)
Antes de su rebautizo como Yo estuve en Japón, la banda liderada por Arturo García, DA GO, ya había demostrado su capacidad para hacer canciones de estribillos bien logrados y arreglos musicales solventes. “Sonar” es un referente reciente del pop rock trujillano, una apuesta por restituir la mejor tradición de la estructura de guitarras protagónicas (como en el solo) y la adición de ritmos cambiantes, inesperados. Estaba claro que estábamos ante una agrupación audaz dispuesta a dar un golpe sobre la mesa de la escena e ir por más.
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Llegaron a la final de un concurso nacional de rock, el cual no ganaron por feos, confesión de parte. Sin embargo, lo que hacen no tiene nada de feo. “Negra noche” reúne los ingredientes de la esencia de Mr. Pucho, una banda que trajina como pocas el ska y la fusión de vientos de la tradición de bandas como Fabulosos Cadillacs o Auténticos Decadentes. Su música, tonera y orgánica, intensa y desopilante, es un energizante para esos días de bajón.
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Suicidio Temprano fue una aparición fugaz, pero intensa. Encabezados por César Tincopa, fue precursor de la nueva escena rock trujillana, a inicios de los noventa. Con tránsitos del punk al post punk, la banda también se apertrechaba al noise y terminó convirtiéndose en una especie de banda de culto. “Olvidados” es una de esas canciones que mejor los representa, respira mucha impronta subte, suena sucia y honesta; abrió las puertas a lo que vendría después en la ciudad.
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Sour pertenece a la nueva hornada del nü metal. Con más herramientas digitales disponibles, con un entorno de red más global, millennials, al fin y al cabo, trajeron temas como este “Can Cerbero”, machacón y apabullante, en el que cada golpetazo gutural y de guitarra-bajo-batería nos dejaba sin aliento. ¿Qué se habían creído estos chibolos para hacer tamaño ruido y joder a los vecinos con su atrevimiento altisonante? Con esta canción, Sour entró a la escena dando gritos y golpeando con metal, y sin pedir permiso.
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Clásico trujillano de la primera década de los dos mil, “Como piedras” es uno de los momentos más intensos de la agrupación Azulejos, el tema que eleva las pulsaciones rock de quienes los escuchan y de ellos mismos. Las guitarras que nos introducen en la canción son las típicas señas de identidad de la banda, y el punto de inicio de un legado que hasta ahora es atesorado por sus fieles seguidores.
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La primera década del nuevo milenio fue especialmente fructífera para el rock trujillano. Fue la década en la que, también, Escape publicó “Código dolor”, un disco de nü metal contundente que detonaba los pogos más masivos en la ciudad. “Laberinto” es uno de los temas más power, con el que la banda de los entonces adolescentes hermanos Murga -que venían desde el rico Cartavio para hacer de las suyas- se convirtió rápidamente en un precoz baluarte del nuevo metal. Escuchando esta canción de rap core y guitarras machaconas, los entonces amantes de los Limp Bizkit, Deftones o Linkin Park en la ciudad no lo podían creer: solo les quedaba sumergirse en las olas del pogo escapista.
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El talento de Beto Arancibia le da para hacer un poco de todo, y bien. “Tupa” fue parte de su primer EP, en medio de canciones sencillamente sorprendentes por su producción y composición, este track sonaba a madurez musical. “Tupa” es un viaje seguro de pop rock solvente, un artificio asequible que podría sonar en cualquier emisora y que, a la vez, nos revela la prolijidad de un artista que crea y depura sus composiciones como un artesano. Todo un lujo.
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Salpicado, cual escarcha, por reminiscencias indie, new wave y synth pop, Ciudad Gragea ha sido una grata sorpresa en la última década. “La noche”, pese a su nombre, revela la iridiscencia de su pop de formato independiente, soft y bailable a la vez, con un encomiable trabajo de producción que los puso ante los ojos de una audiencia nacional e internacional. El videoclip de este tema nos regala a un Huanchaco idealizado por las dulces melodías vocales y los ritmos pegajosos de la banda, marca registrada de la casa.
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“Revolución” es uno de los primeros arrebatos de la banda Perú Salvaje, que irrumpió decidida a pintar muros de barro con los rostros del Degollador mochica. “Revolución” es una pieza de rock and roll grandilocuente, derrocha virtuosismo y energía, es como una auténtica huaca edificada minuciosamente, adobe por adobe. Nunca antes el espíritu ancestral peruano se había posesionado de esa manera en la música rock. Fue una rotunda declaración de intenciones.
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Eran una especie de niños prodigio en Trujillo, y por eso se fueron a Lima a seguir haciendo música. Desde ahí sacaron el 2018 su primer disco “El mundo acaba contigo”, álbum colmado de math rock, guiños al garage y una lúdica estética gamer. La canción que da el nombre al disco es precisa muestra del talento e ingenio de una banda que toca como si estuviera disputando, controles en mano, una partida de videojuegos con apuestita de por medio. Sin embargo, el sonido que logran con sus riff y punteos característicos es cosa seria. Por eso han cosechado una legión de seguidores dentro del país y fuera de él.
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Contra la pandemia: 30 canciones elementales del rock hecho en Trujillo (II)
Desde los ochenta hasta nuestros días, desde lo más suave a los más crudo, un especial con los temas más emblemáticos de la escena trujillana de siempre. Esta es la segunda parte