Del ostracismo al “Alva”

Luis Alva Castro, además, ha estado siempre muy vinculado a la sociedad y la cultura trujillana y, de hecho, sus gestiones como congresista siempre han apuntado a esos sectores.
Del ostracismo al “Alva”

Del ostracismo al “Alva”

12 de Marzo del 2018 - 09:51 » Textos: Omar Aliaga » Fotos: Correo

Luis Alva Castro, el mochero aprista y exministro señalado por Jorge Barata como intermediario del dinero de Odebrecht para la campaña de Alan García, debe de haberlo pensando mucho antes de volver a aparecerse por las calles del jirón Pizarro. Y tuvo días, algunos blancos días y negras noches para hacerlo.

Eso, por lo menos, es lo que han contado algunos de sus pocos compañeros apristas que pudieron verlo y hablar con él estos días de ostracismo en su casa de Moche. Alva Castro, narraban, no quiere cerrar su carrera política con esta mancha, no quiere ser recordado por la ignominia de ser el oscuro receptor de los fondos ilegales de la empresa brasileña para la campaña aprista.

Pero el golpe no ha sido solo para él. El mismo partido aprista lo ha sentido, y sobre todo en Trujillo, su cuna. Alva Castro, exdiscípulo de Víctor Raúl Haya de la Torre, es en sí un testimonio vivo de la vida y obra del fundador del Apra. Ha publicado varios libros de su autoría que reafirman esa condición. En el último plenario realizado en el Aula Magna de la Casa del Pueblo de Trujillo, en el jirón Pizarro, con la presencia de Mauricio Mulder, fue recibido con la aclamación de los dirigentes y militantes apristas de distintas partes del país. Era un gesto del aprismo a una de sus figuras históricas.

Luis Alva Castro, además, ha estado siempre muy vinculado a la sociedad y la cultura trujillana y, de hecho, sus gestiones como congresista siempre han apuntado a esos sectores. Fue, por demás, uno de los apristas liberteños con más poder en las últimas décadas, y por ello fue vicepresidente de la República, Premier, ministro de Economía y ministro del Interior en los gobiernos apristas.

Era tal su poder, que aquí en La Libertad siempre fue señalado como el hombre fuerte de las campañas apristas. Y por eso, cuando las declaraciones de Barata salieron a la luz y su nombre surgió como una letanía, algunas personas que estuvieron cerca de él estos años durante las campañas no parecieron sorprenderse.

En realidad, desde el primer día en que se supo que los exdirectivos de Odebrecht empezarían a cantar, aquí en Trujillo algunos apuntaron a la casa de Alva Castro en Moche como el epicentro de la preocupación y la tensión. Algo de razón tenían esas voces.

Lo cierto es que ahora el veterano aprista ha decidido salir del ostracismo y dar la cara. Quiere, dicen sus íntimos amigos, pelear por su imagen, defenderla. Veremos cómo termina esa lucha que acaba de iniciar.

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