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Día del Padre en el camposanto más golpeado por los desbordes

Familias llegan hasta el Cementerio Mampuesto para rendir un homenaje a sus seres queridos cuyos restos se encuentran sepultados en el lugar. Pese al abandono del lugar, ellos se resisten a olvidar a sus muertos
Día del Padre en el camposanto más golpeado por los desbordes

Día del Padre en el camposanto más golpeado por los desbordes

19 de Junio del 2017 - 09:23 » Textos: Jhonnatan Reyna » Fotos: Correo

Un cementerio lleno de arena, cubierto con gras, concreto o revestido en mármol. Esos son detalles que pasan a un segundo plano cuando se trata de visitar, como cada año, a un ser tan querido como lo es un padre, que por circunstancias de la vida partió de este mundo.

OTRA MIRADA. En el marco de la celebración por el Día del Padre, cientos de personas concurren a los cementerios para dejar arreglos florales y de esa forma recordar a sus seres queridos.

Desolado y abandonado. Así luce por estos días el Cementerio de Mampuesto del distrito de El Porvenir. La tristeza por sí sola se enmarca en esta última morada azotada por siete huaicos, hace más de tres meses.

NO OLVIDAN. Pese a ello, algunas personas se resisten a olvidar a sus muertos, y llegan a este cementerio para buscar el consuelo por la pérdida de sus seres queridos, más aún por celebrarse el “Día del Padre”. Este es el caso de don Alejandro Gámez Sánchez (91), quien buscando en su memoria, intentaba recordar dónde se ubica la tumba de su padre Andrés Gámez Sarmiento. Él nos cuenta que en la tumba de su padre había una cruz de madera, pero luego del paso de los huaicos por este camposanto ya no pudo encontrarlo. “Antes yo venía cada año. Mi padre era una persona mayor, era carpintero y buscaba trabajo de distintas formas”, dijo.

PROMESA. Han pasado más de 9 años desde que Tomás Irene Heredia partiera al cielo y su hija Norma Irene llegara hasta el Cementerio Mampuesto para brindarle un homenaje.

“Cada Día del Padre venimos a dejarle sus flores. Lo recuerdo porque era muy bueno conmigo e hice una promesa: que mientras tenga vida siempre vendré a verlo al cementerio”, nos dice su hija.

Ella nos cuenta que es muy complicado llegar hasta el Cementerio de Mampuesto por la falta de seguridad en la zona.“Hay muchos fumones y delincuentes, es peligroso”, expresó.

MIEDO. La presencia de delincuentes y drogadictos es un hecho que intimida a cualquiera. Estos hombres de la noche aprovechan la soledad de la zona para entregarse a su vicio.

PREOCUPACIÓN. A unos cuantos metros encontramos a doña Lorena Lequerica. Ella nos cuenta que en este cementerio tiene enterrados a sus padres y abuela. Su padre, Enrique Lequerica, falleció hace 32 años. “Siento tristeza por estar aquí. Fuimos una familia unida. Siempre vengo a dejar flores y los recuerdos”, dijo.

Con mucho pesar nos comenta que podría ser la última vez que visite a sus seres queridos, por los trabajos de remodelación que se tiene previsto realizar en el cementerio.

Son 2,600 soles que tendría que pagar por cada familiar enterrado en el Cementerio de Mampuesto, para ser trasladado a otro cementerio. De no tener el dinero, los cuerpos irán a una fosa común.

RESTOS. En nuestro recorrido por el Cementerio de Mampuesto aún pudimos encontrar restos óseos regados a raíz del paso de las aguas de la quebrada San Ildefonso.

MÚSICA. Otro escenario, pero con la misma nostalgia, es el Cementerio General de Miraflores. Las historias son similares, cientos de personas se dan cita para recordar al padre, hijo, hermano que ya partió.

Doña Maritza Aguilar Llempen recuerda con mucho cariño a su padre. Entre lágrimas nos cuenta que don Javier Dolores Aguilar Cerdan partió de este mundo hace más de cuatro años.

Entre música y palmas doña Maritza, junto a su familia, le rinden un homenaje a su ser querido. “A él le gustaba mucho la música, le gustaba la canción ‘El Tísico’. Me cantó un día antes de morir”, dijo.

PARA RECORDAR. Por otro lado, tratando de pasar inadvertidos, nos encontramos con la familia Guzmán. Acompañados con unas botellas de cerveza, para esta familia, es esta la forma de recordar a don Richard Guzmán, profesor de profesión.