En nombre de los maestros

El Sutep está dividido, y la plataforma de lucha de la facción radical es la huelga
En nombre de los maestros

En nombre de los maestros

20 de Agosto del 2017 - 09:41 » Textos: Omar Aliaga » Fotos: Correo

Es imposible no sentirse cerca de los maestros y de sus legítimas demandas. Son los peores pagados de la región, el sector ha sido históricamente abandonado en el Perú y solo un necio podría negar que merecen más, mucho más. Cualquier protesta de los maestros, entonces, sobre el papel siempre partirá bajo un aura de justicia social y de revindicación.

Sin embargo, todo ello no puede tampoco enceguecernos ante lo que es evidente: el factor político nacido de la organización gremial de los profesores como desencadenante de esta huelga que ha agudizado la crisis de un gobierno de por sí desatinado.

Porque todo comenzó con una paralización de docentes en el Cusco, y en el Cusco la situación fue ya resuelta, al menos de manera general. Pero cuando el asunto llegó a buen puerto allí, la mecha ya se había encendido en distintos rincones del país. Y no por una cuestión azarosa.

Recapitulemos: el Gobierno Central tuvo un diálogo con los representantes del Sutep, pero estos representantes fueron desconocidos por otra facción del gremio, cuyo discurso altisonante y radicaloide tuvo -como suele pasar siempre- un mayor impacto. Entonces, todos esos maestros que pensaban no ir a la huelga, que prefirieron la anomia y las clases, se vieron finalmente impulsados, empujados, presionados. El efecto expansivo de la huelga fue indetenible y se propagó. Olieron, además, la “sangre” de un gobierno políticamente débil.

Hace pocos años, el sector Educación tenía apenas un 2% del presupuesto nacional, y eso que estábamos en tiempos de vacas gordas. La paradoja estriba en que hoy que el Perú ha entrado en recesión y ha dejado de crecer como en años anteriores, se le destina el 3,8% de su presupuesto. Además, acaban de autorizar un aumento de sueldo a los maestros. No es suficiente, lo sabemos, pero es un paso nada deleznable.

El Sutep está dividido, y la plataforma de lucha de la facción radical es la huelga, el escenario perfecto para dar el golpe y tomar esta organización. Ellos han logrado, además, un aliado inesperado: la mayoría congresal de Fuerza Popular, que demuestra con esto que es capaz de todo para golpear al Ejecutivo. Y todo en nombre de las justas demandas de los maestros.