Juan Carlos Díaz Espinoza (Moyobamba, 1984) vive en Trujillo desde niño. Se licenció en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional de Trujillo, laboró en diarios locales. Pronto ejercerá funciones en una institución nacional. Como escritor, en sus libros “El gringo” (2013) e “Ídolos de arenal” (2018), mostró destreza narrativa desde su labor periodística, en sus contenidos y formas, elevando su categoría literaria. De él, ya entró a circulación “En la ciudad de los que partieron (A las puertas del cielo)”. Comentaré uniendo los cuentos por temas.
Infancia
El cuento que da título al libro “En la ciudad de los que partieron (A las puertas del cielo)” trata de niños que asumen el trabajo espontáneo en el cementerio Miraflores, en la limpia de envases de vidrios y floreros. Escuchan gemidos. El miedo natural a esa edad, más raudo que haz de luz, penetró directo a los latidos de su corazón y un ligero temblor invadió su cuerpo. El personaje fingió tranquilidad, colocó en su sitio las flores y se retiró del pabellón con lentitud, creía que correr complicaría más las cosas. El tema tiene como escenario el campo santo, y por la función de los personajes en la historia, es innovador.
En “El pavito del abuelo”, el argumento es la relación del abuelo y el pavo, con anécdotas secundarias en la venta; sin embargo, el vínculo abuelo-nieto fortalece el cuento. La historia se deslinda desde que nadie se interesaba en el pavo, quien lo reclamó como suyo fue el abuelo. Los otros familiares preferían mirar a otro lado, pero al anciano le brillaron los ojos. Fue él, con sus más de ochenta años encima, quien armó un cuadrilátero de maderas viejas y depositó ahí al pavito.
Juventud
Propio de la juventud es el amor que se sintetiza en “Hola”, en donde el recuento del desamor confluye en la reflexión y aceptación de los hechos, por cuanto se estima que “ya tendría tres añitos, y de seguro se parecería a esa niñita del concierto. ¿Quién sabe?, todo depende de qué genes son más fuertes, ¿No dicen?”. El género narrativo se ha ido haciendo cada vez más complejo, la historia narrada se divide en hechos y personajes, nudo del conflicto y desenlace. Hay desconsuelo y frustración.
De la selva
En el cuento “Pisadas y silbidos en la noche”, narra de una viejita que, sin descanso, vendía su venado asado y su pavita de monte. Esa viejita vivía en su vasta huerta al otro lado del río. Casi ni subía a la ciudad, y cuando lo hacía era en tiempos de fiesta para vender plantas medicinales, cebo de culebra, carne salada de paiche, venado, sajino, pavita, y demás rarezas del propio monte. “Ahora más, cumpita, con tanto árbol que cortan. Cada vez aparecen más sembríos de arroz en los cerros y morros. Ya ni animales hay, cho, solo lo puedes ver enjaulados en los mini zoológicos de los restaurantes turísticos”. Díaz tiene un excelente dominio del lenguaje.
La oralidad cumple rol importante en la transmisión de la literatura a través de relatos míticos, de hazañas, como es el caso de “Yacumama” en su leyenda. “El escenario es alejado de la ciudad en un extenso aguajal virgen donde abundaban los caimanes, los jaguares, las lechuzas, las boas; y en la naciente de los cuatro ríos que serpenteaban en esa selva vivía una gigantesca anaconda, animal sagrado que protegía dicho reino forestal”. Esta narración tiene enseñanzas, como todos los contenidos orales y que actualmente se recopilan en libros.
Variedad
En el cuento “Dulces sueños, familia”, los personajes conviven y mantienen una relación dinámica en el contenido o la historia. Es la hija que, para participar de un concierto musical, decidió dormir a sus progenitores. La voz del narrador implícito ocurre en “El encargo”. Señala que “Volví al perverso placer de observarlo pujar y estirar las manos, en su esfuerzo de no arrastrar el saco”. Los cuentos siguen la secuencia espacio-temporal. En “El campeón” se refiere al maestro de aula. Los alumnos se apresuraban en gastar energías en el reto de la maratón. En “Se llamaba Ana Claudia”, el personaje adolescente reflexiona en autocrítica y maldice aquella tarde que apreció su fotografía en el periódico. El cuento “La broma” se estructura en base a diálogos. La declaración de Carla, entre el desprecio la ingenuidad fingida. Son perfiles sicológicos entre la negación y el aborrecimiento. Juan Carlos Díaz, narra en primera, segunda y tercera persona. La tercera persona es la más usada, como en el cuento “Diana”, en el cual se maldice a un infeliz que prefirió cambiarla por otra. En “Salvación”, el texto o discurso narrativo tiene base histórica y ficcional.
Proyección
Las tramas y las formas narrativas se desarrollan en secuencias, peripecias o episodios que generan intriga, logra coherencia y verosimilitud en el relato. Sus personajes llevan adelante las acciones narradas en cada historia y en el contexto histórico, social y cultural en el que vive el narrador. Juan Carlos Díaz, marca estilo por su temática, discurso narrativo, técnicas literarias y coloquiales del lenguaje, y logra éxito al abordar la realidad y ficción contada. Vale. Es uno de los mejores narradores del norte peruano, a quien no hay que dejar de seguir.
Juan Carlos Diaz en “La ciudad de los que partieron”
Trata de niños que asumen el trabajo espontáneo en el cementerio Miraflores, en la limpia de envases de vidrios y floreros.