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Los amigos que el “Meche” perdió

El entonces alcalde de Julcán había pedido y cobrado dinero con descaro
Los amigos que el “Meche” perdió

Los amigos que el “Meche” perdió

19 de Junio del 2017 - 11:10 » Textos: Omar Aliaga » Fotos: Correo

Cuando Mercedes Castro Arteaga era el popular alcalde provincial de Julcán que muchos mimaban y aplaudían desde su pueblo en el ande liberteño, no eran pocos los políticos apristas que se le acercaban para mostrarse como los amigos incondicionales que nunca había tenido ni tendrá. Entonces, les abrían los brazos, le palmoteaban la espalda, salían junto a él en cuanta actividad popular les permitiera ganar alguito.

Hoy, muy pocos lo recuerdan, pero el “Meche” -como conocían a este exalcalde hoy encerrado en la cárcel- era un personaje con quien había y convenía fotografiarse. Y ahí están las imágenes que hablan por sí solas: desde el expresidente regional José Murgia, pasando por el congresista Elías Rodríguez y terminando con la exvicepresidenta regional Mónica Sánchez, entre otros, todos lucían sonrientes y amigos junto al hoy encarcelado “Meche”.

Todo cambió, sin embargo, el día en que Mercedes Castro saltó a las primeras planas debido a la denuncia de un empresario proveedor de la municipalidad julcanera. El “Meche” había pedido y cobrado dinero, con total achoramiento y descaro, a este empresario para que le entregue la buena pro de una obra. Un clásico de las prácticas corruptas que, lamentablemente, proliferan en los distintos niveles de los gobiernos. La diferencia era que, esta vez, había un audio, y el testimonio del chantajeado.

La detención inmediata fue inevitable. El entonces alcalde aprista fue noticia nacional. Y, como suele ocurrir en estos casos, los amigos que no eran, los políticos que se acercaban a él para tomarse la foto y sacar provecho de la popularidad creciente o para obtener otros beneficios, silbaron mirando al cielo. Nadie era su amigo. Nadie lo conocía.

Hace pocos días, el Poder Judicial sentenció al exalcalde de Julcán a diez años de prisión. Deberá pagar en la cárcel sus delitos, como deberían pagar todos los corruptos que llegan al poder para delinquir. Pero habría que preguntarse si aquellos apristas que antes se sentaban a su misma mesa no tendrían nada que decir a estas alturas. Y si el mismo “Meche” no tendría nada más que contar.