Mientras autoridades discuten... ellos sufren (FOTOS)

Los damnificados de los huaicos ocupan espacios reducidos, cocinan a leña, están hacinados y el agua la obtienen de un tanque cisterna. Exigen mejores condiciones

28 de Octubre del 2017 - 08:45 » Textos: Alex Martínez » Fotos: Cristina Aguilar

Para ellos, que lo han perdido todo, la Mancomunidad de la Macro Región del Nor Oriente del país es una expresión rimbombante y el nombre Pablo de la Flor es algo simplemente curioso. A estas alturas del partido no necesitan entender quiénes integran la primera asociación ni quién es el hombre del apellido singular. Lo que urge y exigen los damnificados es, sencillamente, que cumplan con lo ofrecido: reubicarlos en un lugar seguro y darles una casa con las mínimas medidas de seguridad y comodidad, en Trujillo

Un grupo de personas damnificadas del fenómeno El Niño Costero en Trujillo, en especial aquellas que perdieron sus casas y enseres producto de las lluvias, desbordes y huaicos, está, actualmente, ocupando los 80 módulos de vivienda en el centro poblado El Milagro. Han cumplido cinco meses viviendo en condiciones poco apropiadas.

CAMBIOS SÍ. Ellos quieren cambios, pero no los que plantean los gobernadores de la Mancomunidad de la Macro Región del Nor Oriente del país, que ya no querían ver a Pablo de la Flor al frente del proceso de reconstrucción. Tampoco desean que, desde Lima, una unidad ejecutora se encargue de realizar las obras, tal como lo había anunciado el funcionario en cuestión.

Los damnificados quieren que las autoridades se pongan de acuerdo y empiecen a trabajar para cambiarles su realidad.

“Nos dijeron que esto era temporal y que luego nos iban a enviar a una zona segura, por donde no pase el huaico; pero ya estamos cinco meses acá y ya nadie del Estado ha venido a ver cómo estamos”, manifiesta Juana Carbajal Alva, una madre de familia que vive junto a su esposo e hijos en uno de los módulos de vivienda.

INCOMODIDAD. Debido al poco espacio del módulo y por el temor de incendiar su lote al cocinar a leña dentro de su casa, ella, todos los días, tiene que armar un fogón en los exteriores para preparar los alimentos.

El agua para lavar ropa y los servicios de cocina tiene que traerla en recipientes desde un tanque cisterna instalado a 50 metros de su casa.

Segundo Simón Paredes es otro de los damnificados. Él nos cuenta que vive con su esposa y sus menores hijos en uno de estos ambientes, pero que ha tenido que acondicionar un espacio, a pesar del hacinamiento en el que ya están, para criar a sus animales.

“Como acá no encuentro trabajo he tenido que buscar empleo en la sierra; pero vengo cada semana. A nosotros nos dijeron que nos iban a reubicar a una zona mejor que esta, pero ha pasado el tiempo y no hay nada de resultados”, agrega.

PROMESA. Mientras esto ocurre en los módulos de vivienda en el centro poblado El Milagro, los gobernadores regionales del norte país esperan al reemplazante de Pablo de la Flor, a quien responsabilizan del atraso en las obras de la reconstrucción.

Cabe indicar que hay otro grupo de damnificados viviendo en módulos en los distritos de Víctor Larco y El Porvenir, a quienes también se les ha olvidado por estar en discusiones sobre quién manejará los recursos.