Trujillo: El “elefante blanco” que construyó Odebrecht

Obra estaba ubicada en óvalo donde hoy está el baipás. Fue inaugurada en 1997, en la gestión municipal de José Murgia. Costó 3 millones y medio de soles y duró poco: Acuña la tumbó cuando se encontraba prácticamente abandonada
Trujillo: El “elefante blanco” que construyó Odebrecht

Trujillo: El “elefante blanco” que construyó Odebrecht

07 de Marzo del 2018 - 09:36 » Textos: Omar Aliaga » Fotos: Correo

En el llamado óvalo Mansiche no quedan rastros de ella. No hay más ese puente aéreo de más de 200 metros de largo para peatones, la poca presencia de personas, esa suerte de urinario y zona roja a la vez, ese abandono; ni tampoco el monumento de Víctor Raúl Haya de la Torre. La que fuera considerada en su momento como la obra emblemática del exalcalde de Trujillo, el aprista José Murgia Zannier, no está desde hace años y en su lugar luce un baipás cuya utilidad también habrá que analizar en algún momento.

Pero por ahora vayamos al pasado para conocer la historia de esta obra que los adultos recuerdan sin nostalgia y que los más jóvenes probablemente no recuerdan bien. Esta obra que fue considerada, también, un “elefante blanco” y que fue ejecutada por una compañía que hoy resuena en todos lados, y no precisamente para bien: la empresa brasileña Odebrecht.

EL ORIGEN. Nelly Anemiya fue regidora en la gestión edil del exalcalde José Murgia y también una profesional de su confianza. El periodista Ramón Azabache, requerido para este reportaje, recuerda que Anemiya Hoshi, también docente de la Universidad Privada Antenor Orrego (Upao), en virtud a un convenio entre la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT) y dicha casa de estudios, recomendó la participación de estudiantes de las carreras de Ingeniería Civil y Arquitectura de la Upao para proyectos en la cudad.

“En la sesión ordinaria del 18 de octubre de 1994 se propone el trazo y derechos de vía de la intersección vial norte-cruce avenidas: Nicolás de Piérola, Mansiche, América Norte, en el actual óvalo Mansiche. Algunos regidores de ese entonces recuerdan a la arquitecta Nelly Anemiya, con apoyo de una maqueta y de sus alumnos, fundamentar la propuesta que el concejo terminó aprobando”, señaló Azabache.

Es decir, el proyecto propuesto el 18 de octubre de 1994 en sesión de concejo ya tenía luz verde y hasta la ordenanza correspondiente.

En su momento, la exregidora y exdecana del Colegio de Arquitectos de La Libertad, Adelí Zavaleta Pita, sostuvo que “no se hizo el estudio técnico de la función y flujo peatonal de esa obra”.

“Nunca se justificó la construcción del puente peatonal, y le faltó lo que se conoce en arquitectura como el análisis de la función”, manifestó entonces Zavaleta Pita.

GASTOS. De acuerdo con la información que yace en la misma municipalidad trujillana, en 1995 se gastaron S/ 1’257,000 para mejorar el ornato y la viabilidad de la plazuela y el óvalo Mansiche. En 1996, en tanto, se destinó en el rubro ornato un monto de S/ 1’015,137 para la remodelación de la intersección vial entrada Norte Trujillo-óvalo Mansiche. Para la estatua de Víctor Raúl Haya de la Torre la comuna invirtió S/ 112,762.

Asimismo, en 1997 la MPT gastó S/ 146,828 en la construcción del obelisco para el monumento de Víctor Raúl Haya de la Torre (que también tuvo que ser destruido después) y para la adecuación de la fuente de agua.

Otros S/ 22,447 fueron gastados para repotenciar el sistema de bombeo y mejorar la iluminación del obelisco de la llamada plaza de Víctor Raúl Haya de la Torre.

Pero al parecer no fueron todos los gastos. El exalcalde José Murgia indicó a este diario que la inversión de toda esta obra en su conjunto fue de 3 millones y medio de soles.

Murgia Zannier afirmó que la participación de la empresa Odebrecht se dio a través de un concurso público que le permitió ganar la ejecución de dicha obra. Afirmó que fue transparente.

El exalcalde aprista, sin embargo, dijo no recordar bien qué directivos estaban a cargo de la empresa Odebrecht, ni con quiénes trató en esos años.

“Eso fue alrededor del año 95, ni sé quiénes eran los directivos. No me acuerdo, no recuerdo, había un ingeniero civil, creo, no recuerdo su nombre...”, respondió a Correo.

Lo que sí recuerda José Murgia, y muy bien, son las críticas que recibió esa obra, considerada como un “elefante blanco”, desde su inicio. Después, aquel puente peatonal terminó con los años abandonado, sucio y, lo que es más, se convirtió en una zona propicia para la delincuencia, como lo recuerdan los vecinos de la zona y los reportes periodísticos de esas fechas.

“Hubo una especie de campaña mediática, porque yo puse gente a contabilizar el paseo peatonal y se encontró que pasaban 800 personas diarias. En realidad la obra tuvo su utilidad, estaba justificada, ahí participó en su diseño un urbanista muy conocido que asesoraba a la municipalidad de Trujillo, el arquitecto Williams, ya fallecido, profesor de promociones de arquitectos de la Upao”, remarcó.

Y agregó: “Lo que se buscaba era una solución vial al encuentro de varias avenidas. A esa obra le faltó la semaforización, que lamentablemente no se hizo”.

El abogado Miguel Rodríguez Albán, regidor durante una de las gestiones de Murgia en la alcaldía (el aprista fue reelecto cuatro veces), fue uno de los críticos de dicha obra. “Hubo cuestionamientos técnicos porque no resolvió el problema vial y generaba más problemas. Duró solo unos años y tuvo que ser demolido al final por Acuña”, dijo.

Rodríguez Albán consideró que, aunque no hay pruebas, al conocerse hoy las prácticas de la empresa Odebrecht, las tratativas por debajo de la mesa pueden ser una hipótesis.

“Habría que ver los detalles, las condiciones, pero nosotros cuestionamos en más de una sesión esa obra. Fue una pésima obra, no servía”, subrayó.

Dante Chávez, consejero regional por Trujillo, fue también regidor, pero en la época en la que más bien la gestión de Acuña demolió la obra para poder construir el actual baipás en el óvalo Mansiche. A su juicio, el puente peatonal fue un verdadero “elefante blanco”.

“Nadie subía por allí porque los asaltaban y era prácticamente un urinario. Era un puente demasiado largo y angosto. Ninguna persona pasaba por allí. Fue una decisión improvisada, tomada a la ligera por parte de la gestión aprista. Además, para subirse era necesario ir hasta la esquina de la facultad de Medicina. Lo construyeron y nadie lo usó”, manifestó.

Chávez dijo que no sabía que la obra había sido ejecutada por Odebrecht. En realidad, muy pocos lo recordaban