Trujillo: Las historias de nostalgia que perduran en el “Día del Padre”

En esta fecha especial muchos aprovechan la ocasión para reunirse con el maestro, guía y amigo que les dio la vida. Correo conversó con algunos vástagos que rememoran a sus progenitores como los mejores ejemplos de amor, sacrificio y perseverancia para sacar adelante a sus familias

20 de Junio del 2016 - 09:15 » Textos: Vierci Paredes » Fotos: Correo

El día empezó desde muy temprano para muchos. El radiante sol develaba que se trataba de un día especial, el Día del Padre. Provistos de flores, comida y hasta serenatas; solos o en familia, cientos se encaminaron a los diferentes cementerios de la ciudad para el tradicional saludo a los que en vida fueron sus progenitores, en Trujillo

Si bien muchos celebran este día acompañados de ese ser especial, otros en cambio, solo los recuerdan y evocan su memoria en la sepultura.

Las celdas de estos sepulcros guardan una gran historia detrás del que en vida fue, el amigo, el maestro y el guía de sus vástagos.

HISTORIAS. Las historias que allí se guardan no siempre son las más afortunadas.

En uno de los pasillos encontramos a Orlando Ulloa, de 45 años, quien junto a sus dos hermanos le rendían un homenaje a su padre, que partió al más allá hace más de 20 años.

“Mi padre falleció de 24 años atropellado por un carro que lo embistió después de bajar del micro donde trabajaba. Él trabajaba como chofer en un micro de la empresa “Esperanza Express” y un policía lo hizo parar. Cuando bajó para entregar los documentos, un auto lo atropelló y murió al instante”, cuenta.

Orlando recuerda que la vida sin su papá no fue fácil, pues se quedaron huérfanos de 3 años, 2 años y 3 meses respectivamente; sin embargo, lo tienen presente y mes a mes lo visitan en el cementerio.

Ahora él y sus dos hermanos llevan a sus hijos para homenajear la memoria de quien en vida fue Gerardo Mercedes Ulloa Asto.

BRINDANDO. A ritmo de la conocida canción “Una cerveza”, otro grupo de visitantes recordaban a Genaro Pastor Vásquez, quien hace 11 años falleció producto de un paro cardiaco.

Sus cuatro hijos y esposa lo visitan siempre y en esta fecha especial no quisieron dejar pasar la oportunidad para brindar junto a él.

Huber Pastor, el mayor de los cuatro hermanos, cuenta que a su padre siempre le gustaba “tomar su cerveza” y por eso cada vez que les toca visitarlo aprovechan la ocasión para compartir con él en su sepultura.

“Todos los domingos siempre nos reuníamos en familia y también en ocasiones especiales. A él le gustaba tomar su cervecita, por eso siempre venimos acá a brindar con él y seguir con su recuerdo vivo en nuestras memorias”, expresa.

SIN OLVIDO. A pesar de la distancia, muchos hacen su mejor esfuerzo para estar cerca y recordar a sus seres queridos. En esta ocasión nos encontramos con César Calón Santander, de 77 años, quien reside en la ciudad de Chiclayo, pero desde hace 5 años visita a su padre en el cementerio Miraflores de Trujillo.

Él cuenta que su progenitor, Constante Calón Zavaleta, falleció a los 100 años, pero que siempre les dejó una gran enseñanza de preparación y superación.

“Mi padre falleció por su avanzada edad. Él fue policía, luego estudió Derecho y llegó a ser magistrado en Lambayeque y también en Trujillo. Mi hermana y yo lo recordamos como ese gran ejemplo de profesional. A pesar de que vivo en Chiclayo siempre vengo todos los meses a visitarlo aquí y mucho más ahora en esta fecha especial”, detalla.

TRABAJANDO. Y como la vida no siempre es la misma para todos, algunos padres aprovecharon la ocasión para trabajar en su día y ganar unos soles de más para sus hogares.

Santiago Hilario Romero, a sus 60 años, es un abnegado padre de familia que tuvo que trabajar en esta fecha junto a sus compañeros del grupo musical que dirige.

Acompañado de su violín entonaba el clásico “Viejo, mi querido viejo” en cada uno de los nichos y mausoléos en los que era solicitado. Los rezos y cánticos también forman parte de la paraliturgia que ofrece en cada presentación.

Los vendedores de flores y comida hicieron su agosto en esta importante fecha.

Ramos de 2.00 hasta 5.00 soles eran ofertados por las “caseras” que pugnaban por ganar clientes.

Así también, eran promocionados los diferentes platillos que se ofrecían a las afueras de los cementerios. Un ceviche, un combinado, bebidas, helados y otros alimentos fueron el manjar para aquellos que querían degustar un piqueo previos al almuerzo familiar.

De esta manera, los trujillanos celebraron el Día del Padre, cada uno a su manera y recordando a sus seres queridos como los mejores ejemplos de perseverancia, sacrificio y amor para sacar adelante a sus familias.

Desde esta nota un saludo también para las madres de familia que tuvieron que cumplir el rol de padres ante la pérdida y ausencia de los progenitores.

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