Aguas de emisores atentan contra la salud pública y el medio ambiente

Líquidos deficientemente tratados por Epsel son vertidos en diferentes drenes que desembocan al mar y en su trayecto son usados de manera indebida por agricultores para regar sus cultivos. Gerente de la EPS confirma que tanto lagunas de oxidación como las de almacenamiento no reciben mantenimiento hace 20 años
Aguas de emisores atentan contra la salud pública y el medio ambiente

Aguas de emisores atentan contra la salud pública y el medio ambiente

19 de Mayo del 2017 - 08:52 » Textos: Lester Solis » Fotos: Correo

Un claro atentado contra la salud pública y el medio ambiente detectó la Contraloría General de la República tras un paciente trabajo de seguimiento y constatación de las aguas residuales que se supone los emisores principales de la ciudad deben conducir hasta las lagunas de oxidación, en Lambayeque.

Todos estos hechos, según el órgano de control, están relacionados con la contaminación hídrica y ambiental por el vertimiento de aguas servidas en drenes que desembocan directamente en el mar, pero que en su trayecto son indebidamente utilizados por agricultores para regar sus sembríos, lo cual genera, además, contaminación alimentaria.

CONDENABLE. Al respecto, el contralor de la región Lambayeque, William Boulanger Jiménez, explicó que esta investigación les llevó varios días, la cual apunta a salvaguardar la salud pública y prevenir el dengue en la región.

“Hemos hecho trabajos de inspección en la zona de San José, específicamente en lo que tiene que ver con los emisores principales y encontramos que como estos colapsan en La Victoria, Chiclayo y J. L. Ortiz, la Entidad Prestadora de Servicios de Saneamiento de Lambayeque (Epsel), a fin de mitigar estos colapsos está bombeado estos desagües, en algunos casos a algunos drenes y en otros a la continuación de los emisores”, indicó Boulanger.

Según el contralor regional, esto fue identificado en el Paseo Yortuque, en la Av. Leguía con 7 de Enero y en la urbanización La Derrama Magisterial (carretera Chiclayo Lambayeque).

“En todos estos puntos tienen la finalidad de bombear los desagües, pero lo hacen hacia los drenes o continuación de los emisores, pero estas aguas siempre terminan perdiéndose en los drenes que desembocan en el mar, al irse a los drenes pasa por los sembríos de los agricultores, ahí está el otro problema, porque se están conectando a los drenes para regar sus cultivos y se genera otro daño, hablamos de una contaminación alimentaria”, explicó el funcionario.

William Boulanger agrega que en todo este recorrido detectaron a una gran cantidad de agricultores que realizan esta práctica, incluso, la mayoría implementó equipos de bombeo e instalaron cientos de metros de manga (manguera) para llevar estas aguas servidas desde los drenes hasta sus sembríos.

“Según los propios hombres de campo se trata de productos como: arroz, camote, betarraga, alfalfa, la mayoría de hortalizas de tallo bajo las misma que de manera común se prepara en los hogares. Fueron los propios agricultores quienes nos indicaron que estos productos no solo los venden a los mayoristas del Mercado Moshoqueque, sino también a los principales supermercados privados”, indicó.

INTERVENCIÓN. Es así que, mediante el Oficio N° 005932017, la Contraloría identificó que, “los emisores principales de la ciudad de Chiclayo vierten aguas servidas de manera directa a drenes que desembocan posteriormente en el mar; asimismo, durante el trayecto de estas aguas, sin el tratamiento previo debido, son utilizadas por agricultores para el regadío de sus sembríos, generando una alta contaminación ambiental y un peligro a la salud”, afirma el órgano de control en su oficio.

Toda esta situación para la Contraloría genera riesgos, los cuales los describe en este informe, los mismos que vienen siendo remitidos a las entidades competentes, como Gerencia Regional de Agricultura, Epsel, Gerencia Regional de Salud, al Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) y a la Fiscalía Especializada en Delitos Ambientales.

“El deficiente funcionamiento del sistema de emisores de la ciudad de Chiclayo y la falta de acciones adecuadas por parte de los responsables con respecto al tratamiento de aguas residuales, genera el riesgo de contaminación hídrica y ambiental, debido a la emisión de aguas servidas no tratadas y a las condiciones en que éstas se están vertiendo a drenes que desembocan al mar y que en su trayecto son utilizados en la producción de terrenos de cultivo para insumos de consumo de la población”, reza el informe.

Además agrega que, “la no implementación de un plan de contingencia generaría un riesgo inminente a la salud pública y ambiental de la ciudadanía; asimismo, afectaría a la sociedad consumidora de los productos sembrados con aguas servidas”, advierte.

TERRIBLE. Pero si lo anteriormente descrito le parece terrible, las confesiones que el gerente de Epsel, Néstor Salinas Vásquez, le hizo al contralor regional, respecto a las lagunas de tratamiento (o de oxidación) de aguas residuales, como las de almacenamiento, son más que alarmantes.

“El señor Salinas nos indicó que las lagunas (oxidación) cumplen 20 años sin mantenimiento y deberían limpiarse cada 3 a 4 años como máximo. Explicó que una tiene como 140 mil metros cúbicos de sedimento (materia inservible) y las otras van por ese orden, en conclusión, nos dijo que no se les ha hecho mantenimiento”, precisó Boulanger.

El contralor regional remarca que Néstor Salinas también se refirió a las lagunas de almacenamiento para el agua potable, las mismas que corren la misma suerte.

“Salinas Vásquez nos agrega que igual pasa con las dos lagunas de almacenamiento: Boró 1 y Boró 2, las cuales tampoco reciben mantenimiento durante muchos años. Además, nos dio a conocer que esta situación ha sido puesta en conocimiento del Ministerio de Vivienda y Saneamiento al cual le hicieron llegar el expediente técnico, pero lamentablemente por ahora no lo financia y por lo tanto no hay una decisión para la limpieza de estas lagunas, a pesar de que el expediente está concluido”, acotó William Boulanger a Correo.