Nadie quedó en las calles de Chiclayo, pues las familias de esta tierra se reunieron por completo en sus salas para ser testigos del regreso de la selección nacional de fútbol a la cita mundialista que se juega en Rusia.
Al término de los primeros 45 minutos entre Perú y Dinamarca, los hinchas chiclayanos de la blanquiroja no pierden las esperanzas de ver, tras 36 años de ausencia, el primer triunfo de nuestra selección en un Mundial.
Ni el penal fallado de Cueva ha disminuido la fe de los cientos de hinchas que se congregaron en el parque principal de esta ciudad para observar el lance mundialista, los mismos que esperan con ansias el ingreso de Paolo Guerrero, quien- dicen- le cambiará el rostro ofensivo a Perú.
Por su parte, los vendedores ambulantes hacen su agosto vendiendo: camisetas de la selección, cornetas, llaveros, gorros, etc. No faltan los más ingeniosos que decoraron sus locales y negocios con temas alusivos al equipo de todos, lo cual llama la atención de sus compradores.
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