“Goyo Leguía” y “Los Injertos del Norte” armarían una red delictiva en la cárcel

Presunta organización criminal pretende sembrar el terror y tener el control de todos los actos ilícitos en la región Lambayeque. Operarían desde el penal ubicado en Picsi y sus secuaces están en libertad y serían de Trujillo y algunos de Piura que ya están enquistados en la Capital de la Amistad
“Goyo Leguía” y “Los Injertos del Norte” armarían una red delictiva en la cárcel

“Goyo Leguía” y “Los Injertos del Norte” armarían una red delictiva en la cárcel

11 de Marzo del 2018 - 11:03 » Textos: Perla Polo » Fotos: Correo

Tras la desarticulación de cerca de 15 organizaciones criminales que operaban en la región Lambayeque, ahora se habría formando una nueva banda delictiva que pretende sembrar el terror en la Capital de la Amistad.

Según fuentes fidedignas de la Policía, esta nueva red criminal estaría conformada por el exintegrante de “Los Wachiturros de Tumán”, Gregorio Leguía Cerna (a) “Goyo” o “Sicario”, el mismo que habría hecho alianza con hampones que pertenecían a “Los Injertos del Norte”.

Según fuentes de Correo, el recluso y algunos injertos son los que estarían planeando las extorsiones desde el interior del establecimiento penitenciario de Chiclayo, ubicado en el distrito de Picsi.

DELITOS

Pero estos hampones no estarían operando solos desde la cárcel, pues cuentan con secuaces que han llegado tanto de Trujillo y Piura.

Los exintegrantes de “Los Injertos del Norte” primero estaban de paso, pero al ver el “negocio” que existiría en Chiclayo se quedaron para actuar con ferocidad y uno de sus actos ilícitos es la extorsión a empresarios, comerciantes y algunos transportistas a quienes ya han empezado a exigirles fuertes sumas de dinero para no atentar contra sus vidas ni la de sus familias, señala la fuente.

Agrega que en la mayoría de extorsiones que realizan se hacen llamar “Los Trujillanos” para que la Policía no sospeche que las llamadas también salen desde la prisión de Chiclayo.

“Pero las extorsiones no solo es el rubro de estos delincuentes, también ya contarían con una escuela de sicarios y para ello han captado a menores de edad para actuar y matar a sangre fría a quien quiera ser una piedra en su camino, también para alquilarlos a quien requiera de sus servicios. Estamos tratando de identificar quién es el fuerte en la calle, o sea el segundo de ‘Goyo’ Leguía”, sostuvo la fuente.

Esta presunta red delictiva, además, se vería beneficiada por los bloqueadores de teléfono que no funcionarían al 100 por ciento para evitar las llamadas vía celular desde el recinto carcelario.

Del mismo modo, la fuente indicó que posiblemente más adelante se desate un enfrentamiento entre otras bandas que se están formando, integradas por exreos que recién han salido en libertad y quieren tener el control de todos los actos ilícitos, entre ello también obras de construcción civil que se ejecutarán en la región como parte del proceso de reconstrucción.

PRONTUARIO

Cabe recordar que “Goyo Leguía” o “Sicario” cuenta con un amplio prontuario delincuencial.

Actualmente purga una condena de 12 años de pena privativa de la libertad emitido por el Colegiado Permanente de Chiclayo, cuyos magistrados también condenaron a su compinche César Valencia Delgado. Ambos formaron parte de la presunta organización criminal “Los Wachiturros de Tumán” que operaba en el mismo distrito.

Los dos fueron hallados culpables del delito de robo agravado por haber participado en el asalto a la empresa Servis Contratista Laborum Outsourcing SAC., el 15 de abril del 2015, en donde se llevaron S/ 45,000.

De igual forma estaría inmerso en una serie de crímenes que hasta la fecha aún no han sido esclarecidos por las respectivas autoridades judiciales de la región.

Leguía Cerna inició su carrera delictiva en el 2005 cuando empezaron aparecer sus primeras denuncias en la comisaría de Tumán, tras acusarlo del hurto de cables de luz eléctrica de propiedad de la empresa azucarera. Allí lo bautizaron junto a su banda como “Los Eléctricos del Azúcar”.

En el 2006 fue denunciado por el robo de 5 kilómetros de cable de cobre valorizado en S/ 16,000. En ese año también fue parte de la turba que tomó posesión de la azucarera. Allí se alió a otros cabecillas de bandas delincuenciales de la zona.

Hasta el 2009 “Goyo” o “Sicario” estuvo involucrado en un centenar de actos delictivos, por los cuales fue procesado e inmediatamente era absuelto.

En el 2010, habría cometido una serie de robos en complicidad con bandas trujillanas como “Los Pulpos” y “Los Norteños del Porvenir”.

En agosto de ese mismo año se le acusó de haber asaltado a un cambista en la avenida Balta, a quien le despojaron de aproximadamente un cuarto de millón de soles y el asalto a una conocida caja municipal de Pacasmayo en la región La Libertad.

También habría participado en el asalto a un tragamonedas y del secuestro de un cambista, pero ambos casos fueron archivados por falta de pruebas.

A finales del 2010 fue contratado por Víctor Rodríguez Ortiz (a) “Comisario”, presunto cabecilla de la organización criminal “Los Wachiturros de Tumán”, en donde se habrían registrado una serie de asesinatos a sueldo, los que aún faltan esclarecer.

Según las investigaciones, entre el 2011 y 2012, este bandido habría coordinado el cobro de cupos de extorsión a las empresas constructoras de Chiclayo, como eran San Pedro de Lloc, Pacasmayo y Trujillo.

Otro accionar delictivo sería el enfrentamiento contra la mafia “Los Dragones Rojos”, en donde se registraron más de 40 crímenes de ambas partes por el control de la zona. Allí se dijo que la banda del “Goyo Leguía” amasó una fortuna de más de 2 millones de soles.

“Goyo” huyó de Trujillo en octubre del 2012 y se refugió en Tumán.

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