Turistas de Colombia y Venezuela serían captados para delinquir

Los extranjeros primero realizarían reglaje a sus víctimas para luego dar el “golpe” y estarían en diversos bancos de la ciudad. Desde enero a la fecha, 15 personas han sido expulsados a su país
Turistas de Colombia   y Venezuela serían captados para delinquir

Turistas de Colombia y Venezuela serían captados para delinquir

20 de Febrero del 2018 - 09:55 » Textos: Perla Polo » Fotos: Correo

El proceso migratorio de los últimos años al Perú, especialmente al norte del país como Chiclayo, habría provocado también la llegada de elementos de mal Vivir, que ya habrían sido captados por integrantes de bandas delictivas peruanas para desatar atracos y asesinatos.

Los extranjeros facinerosos, para poder ingresar a grandes ciudades del norte, aprovecharían la llegada de venezolanos y colombianos que realmente buscan un nuevo porvenir y que verdaderamente llegan a trabajar como barberos, en la compra y venta de cabello, venta de arepas, entre otros oficios.

INVESTIGACIÓN. Según fuentes policiales, agentes especializados trabajan para identificar a extranjeros que ingresan por la frontera norte entre Ecuador y Colombia con el fin de delinquir.

En el caso de los venezolanos, estos aprovecharían los beneficios que el Estado Peruano les está brindando para llegar a este país debido a la crisis que atraviesan por el gobierno de su presidente Nicolás Maduro.

En el caso de los bandidos de nacionalidad colombiana, estos dicen ser turistas y comerciantes que buscan nuevas oportunidades de expandir sus negocios, pero la realidad sería otra.

Se tiene conocimiento que actualmente la Policía, pese a algunas dificultades, realiza labores de inteligencia que consisten en rastrear a los extranjeros colombianos y venezolanos que ya habrían sido captados por el hampa y que estarían detrás de los últimos atracos perpetrados bajo la modalidad de “marcaje”.

“Estos extranjeros delincuentes se están convirtiendo en importantes aliados de los remanentes de las organizaciones criminales que fueron desarticuladas por la Policía años atrás y que aún continúan operando en la ciudad. Se sabe que tienen la labor del marcaje y reglaje para luego despojar de las fuertes sumas de dinero a sus víctimas, en su mayoría a todos los que salen de los diversos bancos de la ciudad”, señala una fuente de Correo.

OPERATIVOS. En esa línea de lucha contra el hampa, el último fin de semana la División de Seguridad del Estado, a través de su unidad de extranjería, realizó constantes operativos en toda la Macro Región Policial Lambayeque-Amazonas-Cajamarca.

Como parte de este operativo se logró, en la provincia cajamarquina de Jaén, expulsar a quince extranjeros venezolanos y colombianos por infringir la ley de extranjería.

La Policía detectó que los intervenidos se dedicaban al préstamo de dinero y posteriormente al cobro del mismo utilizando métodos violentos o de coacción, lo cual fue denunciado por los agraviados.

“Ellos (colombianos y venezolanos) han sido expulsados del país por la misma frontera por donde ingresaron y no podrán retornar al Perú. Estas mismas acciones lo realizaremos nuevamente en Chiclayo, pues se sabe que colombianos de mal vivir habrían reingresado para continuar con sus actos delictivos como lavado de activos, a través de préstamos a pequeños comerciantes y a sola firma, sin contratos. También están en sicariato, extorsión y marcaje a varios lambayecanos”, agregó.

La fuente, además, dio a conocer que en Chiclayo, desde enero del 2018 hasta la fecha, también se ha intervenido a unas 15 personas entre colombianos, venezolanos y ecuatorianos por estar indocumentados o por estar inmersos en actos delictivos.

Por ejemplo, se intervino a Jorge Iván Ballesteros Restrepo (30) y Jeison Alzate Cano (29), naturales de Colombia, quienes fueron detenidos por personal del Escuadrón de Emergencia cuando se hallaban en actitud sospechosa por la intersección de las calles Arica y Juan Cuglievan en Chiclayo. Ambos, al notar la presencia policial, emprendieron veloz fuga pero fueron alcanzados por la Policía y trasladados a Seguridad del Estado.

Del mismo modo fue intervenido el colombiano Sebastián Loaiza Flores (21) cuando también estaba sospechoso entre las avenidas Balta y Pedro Ruiz, de igual manera quiso huir.

En otro caso, su compatriota Jonathan Martínez Escobar (25) también trató de correr para no ser detenido, pero fue alcanzado en la avenida Manuel Seoane y vía de evitamiento en el distrito de La Victoria.

Así como ellos, más de 100 extranjeros entre colombianos, ecuatorianos y venezolanos fueron detenidos hasta el momento en diversos operativos. Algunos, incluso, fueron capturados robando celulares y carteras a los universitarios.

Se sabe que ellos solo permanecieron detenidos unas 4 horas, debido que a través del Decreto Supremo 703 les impide retenerlos por más tiempo y por ello no pueden hacer efectiva la investigación contra ellos. Eso es aprovechado por los intervenidos para consignar direcciones falsas o de hoteles donde se hallan hospedados tan solo por unos días.

“El poco tiempo que se mantiene intervenidos a los extranjeros no permite a la Policía hacer el cruce de información con su respectivo país, para determinar si estos registran órdenes de detención u otros antecedentes penales. Existe un vacío en la ley de extranjería”, añadió la fuente.

DEPORTADOS. Cabe recordar que en mayo del 2017, un total de 35 ciudadanos colombianos en situación ilegal fueron deportados del país.

La expulsión sucedió tras un operativo realizado por la Policía en las ciudades de Chiclayo, Trujillo y Piura.

Los mencionados extranjeros fueron llevados hasta el aeropuerto José Quiñones Gonzales, bajo un fuerte resguardo, en donde luego fueron trasladados a la ciudad de Leticia (Colombia).

En esa fecha fueron intervenidos alrededor de 200 extranjeros (entre colombianos, ecuatorianos y venezolanos), los cuales quedaron bajo investigación. No obstante, se dispuso la expulsión para lo 35 colombianos debido a que ya contaban con resolución emitida por la Superintendencia Nacional de Migraciones.

La mayoría de los deportados estaban vinculados con la ilegal práctica de los préstamos “gota a gota”. Esta consiste en brindar dinero con intereses de hasta el 100 por ciento y para obligar al pago del mismo, lo hacían a través de la violencia, entre sus clientes tenían comerciantes, taxistas. mototaxistas, entre otras personas.

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