Asaltos a veraneantes se incrementan en playas desde Cerro Azul a Ancón

Delincuentes usan hasta cinco modalidades para acechar a sus víctimas
Asaltos a veraneantes se incrementan en playas desde Cerro Azul a Ancón

Asaltos a veraneantes se incrementan en playas desde Cerro Azul a Ancón

28 de Enero del 2018 - 10:50 » Textos: Aurora Caruajulca » Fotos: Correo/J.L.Cárdenas

Planeaban disfrutar de un divertido día de playa, pero todo se desvaneció cuando fueron víctimas de la delincuencia.

En las tres primeras semanas de enero ya se ha registrado unas 48 denuncias por parte de los veraneantes que han sido víctimas de robos y asaltos mientras se dirigían a las playas y balnearios de Lima, entre AncónCerro Azul.

La Panamericana Sur, por tener las playas más concurridas, alberga las cifras con más denuncias de robos a bañistas. Le sigue la Panamericana Norte.

Los veraneantes suelen convertirse por estas fechas en el blanco preferido de los delincuentes y estos asaltos han ido en aumento. Así lo demuestran las cifras. En el 2015 se registraron 165 denuncias por robo a veraneantes y en el 2016 alrededor de 140. Y todo apunta a que las cifras sigan incrementándose, pues en el mes de enero del 2017 hubo 34 denuncias y actualmente esta cifra, en el mismo periodo, ya fue sobrepasada.

Modalidad. Los delincuentes ocasionan daños en los vehículos con el objetivo de hacer descender o estacionar al conductor en espacios con poca iluminación o accesos cerrados. Una vez que tienen “cercada” a su víctima, la encañonan y la despojan de sus pertenencias.

Las “aletas de tiburón” y “miguelitos” siguen siendo las modalidades de robo preferidas por los delincuentes. En la primera, colocan púas en las pistas, con lo que logran desinflar las llantas. La segunda es una plancha con elementos punzocortantes metálicos. Una modalidad que ha retornado es la de los “falsos mendigos, madres o embarazadas”.

Una cuarta modalidad consiste en atacar las llantas de los vehículos estacionados en bodegas o grifos cercanos a los balnearios.

No solo los conductores de vehículos particulares son las víctimas. Los taxistas que trasladan a familias y amigos también son encañonados bajo estas modalidades. 

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