Lenguas nativas tienen poca presencia en entidades públicas

Hay carencias de personal bilingüe en costa, sierra y selva. Un estudio de Servir reveló, por ejemplo, que solo 4.5% de funcionarios en municipios habla un idioma distinto al español
Lenguas nativas tienen poca presencia en entidades públicas

Lenguas nativas tienen poca presencia en entidades públicas

12 de Noviembre del 2017 - 12:30 » Textos: Luis Ráez lraez@grupopensa.pe » Fotos: Referencial Andina

Frank de la Cruz vive en el distrito de Santa Rosa, provincia ayacuchana de La Mar, en el Vraem. Él es bilingüe. El quechua es su lengua materna, mientras que el español lo aprendió en la escuela. Llegó a cursar la secundaria, una ventaja que no han tenido todos en su comunidad: por ejemplo, Rufino de la Cruz, su padre, hizo apenas primaria. Las competencias lingüísticas de don Rufino en castellano son limitadas, por lo que Frank debe acompañarlo a realizar sus trámites, especialmente cuando se deben realizar fuera de su distrito.

Padre e hijo esperan en una oficina de la Superintendencia Nacional de Registros Públicos (Sunarp) en Huanta. La empleada de atención al público podría definirse a sí misma como sesquilingüe; es decir, como una persona capaz de comprender a un individuo hablante de otra lengua, pero incapaz de comunicarse fluidamente con él. Ello puede traerle complicaciones de tanto en tanto.

La mayoría del público que llega a diario a la oficina es bilingüe o hispanohablante. No obstante, también arriban un máximo de dos o tres personas únicamente quechuahablantes, especialmente gente mayor, personas como don Rufino, quien si no tuviera la ayuda de Frank tendría problemas para realizar sus diligencias. En muchas de las instituciones públicas, el mayor porcentaje de funcionarios hablan exclusivamente castellano; ello ha sido puesto en evidencia, por ejemplo, en municipios.

Déficit lingüístico

Hace unos días, la Autoridad Nacional del Servicio Civil (Servir) publicó un documento: Estudio de gobiernos locales 2016: principales hallazgos sobre lenguas indígenas u originarias. De acuerdo con este informe, elaborado con base en 73 municipalidades, “solo el 4.8% (455 personas) de las 9479 personas al servicio de gobiernos locales del estudio hablan alguna lengua indígena u originaria”. 

El reporte sostiene, además, que los funcionarios bilingües mayoritariamente prestan sus servicios en municipalidades de la Sierra (424 personas, 4.5%), en la Selva (25 personas, 0.3%) y, por último, en la Costa (6 personas, 0.1%.).Del universo del estudio, solo seis personas al servicio de un gobierno local de la costa hablan alguna lengua originaria, frente a los 2057 trabajadores que hablan español en dicha área geográfica. En la sierra, la diferencia es de 424 a 1606; en la selva, solo 25 personas al servicio de los gobiernos locales hablan alguna lengua, mientras que 5361 hablan castellano.Las cifras arrojan una conclusión obvia, que el estudio señala de modo explícito: “Existe un reducido número de personas dentro de cada gobierno local que hablan alguna lengua indígena u originaria predominante, lo cual podría impactar en los servicios brindados a la ciudadanía”. 

Ciudad versus campo

El informe de Servir también ha puesto de manifiesto una disparidad entre ámbitos campestres y citadinos. En la costa, cada municipalidad urbana tiene en promedio 214 trabajadores, mientras que una rural tiene alrededor de 27. En la sierra, la diferencia es de 121 a 34; y en la selva, los municipios urbanos tienen en promedio 501 empleados y los rurales, 80.La menor cantidad de funcionarios en ambientes rurales -lugares donde la población hablante de lenguas originarias es mayor- se traduce en menos trabajadores capaces de atender a usuarios no hispanohablantes. 

Distritos como Pucará, en Junín, cuya población hablante de una lengua originaria es de 1157, según el estudio, no tiene ningún empleado de gobierno local que hable otro idioma que no sea castellano. Lo mismo sucede en Manantay (Ucayali) o Santo Domingo de Capillas (Huancavelica), por nombrar unos ejemplos. Con una población hablante de lenguas originarias de más de cuatro millones de personas, según el Ministerio de Educación, es obvio que existe un vacío por cubrir.