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Celebrarán su día sin casa y sin trabajo pero en familia

Recordaron los días aciagos que les tocó vivir salvando a sus hijos para que no los arrastren las aguas del desbordado río Piura. Piden que esta vez refuercen los diques y las defensas, porque han pasado tres fenómenos y no han hecho nada
Celebrarán su día sin casa y sin trabajo pero en familia

Celebrarán su día sin casa y sin trabajo pero en familia

18 de Junio del 2017 - 09:31 » Textos: José Chapa » Fotos: Correo

Hoy es un día muy especial. Se celebra el Día del Padre y muchas familias, como ya es la costumbre, la pasarán agasajando a su manera a su ser querido, seguramente en casa, o en algún lugar de esparcimiento o diversión.

Sin embargo, no todos tendrán esa suerte porque ni siquiera tendrán un lugar cómodo en donde recibir a sus amistades o familiares. Muchos todavía siguen sufriendo porque las lluvias del Fenómeno El Niño Costero, así como las inundaciones, los han dejado sin casa y sin trabajo.

Uno de estos padres que resultaron damnificados y quedaron prácticamente en la calle es Augusto Chero Chiroque, padre de dos hijas de 7 y 17 años de edad, residente en el caserío Pedregal Chico.

“Con las inundaciones se cayó toda mi casa, perdimos todas nuestras cosas. Soy trabajador eventual y a diario vemos pasar la vida, aunque sea tirando lampa”, dijo Augusto Chero.

Señaló que hoy en el Día del Padre la pasará con su madre Antolina Chiroque Quitana, quien vive cerca en una ramada que han levantado, y junto a toda su familia.

SIN NADA. Cerca de la carretera que conduce al Bajo Piura, a la altura del puente Independencia, vive en un módulo de vivienda prefabricado, Francisco Paz Vílchez, también trabajador eventual y padre de cinco hijos menores de edad.

Recordó que ese día, el pasado 27 de marzo, el agua llegó por dos frentes. “Tuvimos que salir rápido con mi esposa María Olinda Ramos Juárez y nuestros hijos, porque el agua llegaba por todos lados, y nos refugiamos en una loma cerca de Narihualá. El agua no nos dejó nada”, contó Francisco Paz, mientras recogía en un balde, agua de un pilón que habían colocado cerca de una de las vías de acceso.

Luego, cuando se alejaron las aguas de su casa, construida de quincha, no quedó nada. Sus camas, colchones, ropa, útiles de cocina, documentos, todo se lo llevó el agua.

Dijo que antes trabajaba como agricultor en una parcela cercana, pero el agua también la cubrió de fango. “Ahora estamos trabajando acá limpiando el pueblo cada 15 días. Una ONG está contratando a los pobladores en la limpieza de los canales y drenes”, señaló el joven padre.

“Estamos con temor de que vuelva a salirse el río porque las defensas aún no están construidas, pedimos que las refuercen porque si vuelve a llover, otra vez se sale y nos vamos a quedar sin nada”, manifestó.

Indicó que mañana pasarán el Día del Padre en familia, y también se darán un tiempo para visitar a sus padres.

no nos abandonen. Eleuterio Vilchérrez nos contó que cuando ocurrió la inundación, más se preocupaba por poner a buen recaudo a sus hijos.

“Yo me pongo a pensar, qué hubiera pasado si hubiese perdido un hijo. A mi último hijo logré sacarlo en mi espalda, y tenía que tener cuidado porque si me tropezaba, nos íbamos los dos. Hice todo por salvarlos, con mi esposa llorábamos pero felizmente nos salvamos. Pedimos que no nos abandonen, queremos que refuercen rápido el dique”, nos dijo Eleuterio.

Junto a él se encontraban los hermanos Armando y Wilmer Chero Talledo, también padres de familia, que las inundaciones los dejaron solo con lo que tenían puesto.

Armando Chero, padre de cuatro hijos, trabajaba como agricultor antes de las lluvias, “ahora nos vamos a cualquier lugar donde nos llaman para trabajar en la construcción pero por días, hay poco trabajo”, dijo con tristeza, pero sin perder la esperanza en que las cosas mejorarán.

“Aunque tengo mi casa de material noble, perdí todo lo que tenía, solo quedaron en pie las paredes y el techo, nos quedamos con lo que teníamos puesto, el agua llegó hasta el pecho, perdimos hasta nuestros animales”, recordó Armando Chero.

“Todo era tristeza, gracias a Dios que el agua vino de día porque si llega de noche, la mitad del pueblo hubiera muerto. Las autoridades avisaron a último momento, y como nunca había sucedido, no lo creíamos”, dijo Armando.

SOLIDARIDAD. Sin embargo, no se queja porque la solidaridad de la gente les ha permitido salir poco a poco adelante, ya que les donaron ropa y alimentos.

“Gracias a Dios siempre hemos recibido ayuda, no nos quejamos, Indeci (Instituto Nacional de Defensa Civil) llega con alimentos cada 15 días, tenemos un comedor popular que funciona todos los días, estamos ya recuperándonos poco a poco”, acotó el padre de familia.

PEDIDO. Pidió también a las autoridades que refuercen rápido los diques, y descolmaten los drenes y el río, “que los escarben, porque ahora estamos sin lluvia, y cuando vengan, no sabemos por dónde vendrá el agua, nos vamos a inundar nuevamente”.

Hoy, en el Día del Padre, pasarán el día participando en un festival deportivo que se realizará en la plataforma deportiva, organizado en favor de una persona que está mal de salud, “y después cada uno con la pasará con sus familiares”.

Otro padre damnificado que lo encontramos levantando su choza con esteras, es don Manuel Sacramento Ramos Chero, veterano agricultor de 73 años de edad y padre de ocho hijos ya mayores de edad.

“Estamos levantando nuestras casas nuevamente porque hay quienes nos quieren invadir el terreno. Es la segunda vez que lo hacemos porque la vez anterior las tumbaron para que pase la maquinaria.

Pidió también a las autoridades que los atiendan porque hasta el lugar en donde residen ubicado cerca del canal, no han recibido ningún tipo de ayuda.