Con #UnaSolaFuerza las damnificadas salen adelante

A pesar de los duros momentos que les tocó vivir a sus familias por el desborde del río Piura, ellas hacen todo lo posible para buscar un mejor futuro. Recorrimos los albergues y encontramos varios ejemplos de superación

12 de Noviembre del 2017 - 11:36 » Textos: Arlette Reyes/ Fiorella Vílchez » Fotos: Arlette Reyes/ Fiorella Vílchez

Al llegar a San Pablo (sector oeste), el primer encuentro que uno tiene es con las mujeres de la zona. Mientras caminamos por las dunas que parecen “tragarse” a las pequeñas carpitas acomodadas en hileras, a los baños químicos y a las madres que llevan a sus hijos al colegio, recordamos por qué estas personas provenientes de Pedregal Grande y Pedregal Chico tuvieron que parar allí, en medio de la nada, cuando lo perdieron todo por el desborde del río Piura, aquel 27 de marzo del presente año.

LUCHAN DIARIAMENTE

A pesar de la difícil situación que les ha tocado vivir, las familias no se han dado por vencidas, mucho menos las mujeres, que son el pilar esencial de cada hogar. Según el psicólogo Jaime Medina, en Latinoamérica la cultura es matriarcal, se da más relevancia a la figura femenina que en otras culturas; la mujer es la encargada de estar pendiente de su comunidad familiar, del bienestar de sus miembros.

UN EJEMPLO

María Juana Chero es un ejemplo de lo que una madre es capaz de hacer por ayudar a su familia: al llegar a San Pablo se puede divisar una motocicleta adaptada como carretilla. En ella, María Juana se dedica a vender productos como frutas, verduras y pescado para los habitantes de la zona, y el dinero recaudado lo emplea para construir su casa.

Otro caso es el de Justina Valverde Paz, quien lleva más de 45 años dedicada a tejer en paja y que ahora, frente a la falta de recursos, utiliza su ingenio y algunos artículos como botellas o cajas para elaborar bolsos y carteras en paja blanca.

Del mismo modo, Jessica León Antón hace tejidos en hilo y bisutería con piedras, huesos de animales y restos de huacos encontrados en sus expediciones a las huacas, y es que su sensibilidad le ha servido para convertir los objetos que la gente desprecia en otros con valor estético.

Ellas son solo unos de los tantos ejemplos de mujeres de los trece sectores de la zona que buscan obtener por sí mismas recursos para sacar adelante a su familia sin descuidar su labor como madres y esposas. Es por ello que el Estado a través del Centro de Emergencia Mujer (CEM) se ha unido a la labor de empoderamiento de las mujeres mediante talleres de repostería y de paja toquilla.

Por otra parte, Jorge Antón, abogado del CEM, señaló que no se realizan más talleres porque ellos reciben ayuda de algunas ONG y les falta apoyo para capacitar a las madres en aspectos como emprendimiento y administración de recursos.

En definitiva, pese a que San Pablo (sector oeste) tiene muchas carencias, las mujeres han buscado la manera de salir adelante y de ayudar en la economía familiar. Lo único que necesitan es que se les apoye con los materiales y se les capacite, porque la fuerza para progresar y para sonreír ante la adversidad ya la tienen.