Evidencias desnudan abuso y excesos de la PNP

Los vídeos de las cámaras de seguridad muestran que los policías reciben con balas a la camioneta sin haber sido atacados
Evidencias desnudan abuso y excesos de la PNP

Evidencias desnudan abuso y excesos de la PNP

12 de Julio del 2018 - 11:26 » Textos: Luisa Alatrista » Fotos: Correo

Nuevas evidencias dejarían sin piso el argumento de la Policía respecto al incidente registrado la madrugada del lunes, cuando un joven perdió la vida y otros cinco quedaron heridos, en la ciudad de Sullana, en Piura.

El vídeo de la cámara de seguridad de un establecimiento ubicado a escasos metros del óvalo, captó los minutos de terror que vivieron los jóvenes cuando eran perseguidos por los policías.

En el material se observa que un patrullero con las luces apagadas y estacionado a un costado de la vía, aguardaba la llegada de su objetivo. Cabe indicar que los hechos sucedieron a la 1:20 horas de madrugada del lunes. 

En ese momento, una camioneta cruza la vía y es recibida a balazos por el patrullero, incluso uno de los policías corre con dirección al vehículo apuntando con su arma de fuego. Segundos después, hace lo mismo el patrullero.

Tras el ataque, la camioneta incluso se abre paso al ver que el patrullero venía en dirección suya, rozando con otro vehículo que estaba estacionado. Es ahí cuando la unidad de los jóvenes se detiene.

Lo que sucedió minutos después con los ocupantes de la camioneta, es contado por los protagonistas de los hechos.

Néstor Walter Baca asegura que el policía le disparó a mansalva cuando ya habían detenido la camioneta y levantado las manos para rendirse. “El tipo (policía) agarra y me dice: bájate y mete dos balazos, una bala me rompe el pie y la otra le cae a mi compañero que está muerto”.

Totalmente nervioso por las secuelas del incidente, Néstor Baca evoca cómo su amigo, el occiso, pidió auxilio pero en vez de ello recibió golpes e insultos.

“Hay un policía de franco mareado que nos ha pegado, incluso cuando la bala nos cae, mi amigo se baja pidiendo auxilio, pero el civil con otro policía lo agarran y lo patean en el suelo; luego al ver que mi amigo fallecía, lo han subido a la camioneta para llevarlo al hospital pero mi amigo ha llegado muerto”, sostiene.

Por otro lado, las imágenes de seguridad contradicen la versión policial de que los jóvenes dispararon al patrullero haciendo caso omiso a las señales disuasivas, habida cuenta que en el material no se observan los destellos del arma del conductor de la camioneta.

Tampoco se observa las señales de alto de la Policía. “Yo no he visto ningún policía delante de la camioneta (haciendo señales de alto), ni la circulina (del patrullero) prendida y al momento que voy pasando siento los impactos de bala”, señala el conductor de la camioneta Carlos Cunya Paucar, quien está vivo de milagro, pues una de las balas le rozó el brazo y la otra le impactó el muslo izquierdo.

Él acudirá hoy en la mañana a declarar ante la fiscalía.

Carlos Cunya no es la misma persona a raíz de este incidente, toda vez que ha perdido a su mejor amigo Carlos Farfán. “No tengo palabras para describir lo que siento, hubiera hecho cualquier cosa para defenderlo, tal vez ponerme delante de él para que las balas me cayeran”, se lamenta. 

Pero Carlos Cunya no hubiera podido hacer mucho por su compañero, toda vez que estaba esposado y tendido boca abajo en el piso por la Policía, con las heridas en carne viva.

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