La población de Jíbito se levanta contra los bares de “mala muerte”

Extraños acuden a estos negocios para luego generar disturbios. Harán rondas para frenar la ola de inseguridad
La población de Jíbito se levanta contra los bares de “mala muerte”

La población de Jíbito se levanta contra los bares de “mala muerte”

08 de Septiembre del 2017 - 09:22 » Textos: Luisa Alatrista » Fotos: Correo

La inseguridad acecha el pueblo de Jíbito, en el distrito de Miguel Checa, desatándose hechos vandálicos que alteran la tranquilidad de los pobladores. Ellos viven atemorizados por la presencia de bares y cantinas a donde acuden personas ligadas a bandas delictivas procedentes de las ciudades de Sullana, Bellavista y Paita.

De esta manera, la tranquilidad de este pueblo se ha visto trastocada por la presencia de personas de “mal vivir” que concurren a estos locales de diversión que funcionan cinco días a la semana sin respetar los horarios establecidos por las ordenanzas municipales.

A pesar que los locales han sido cerrados, estos continúan funcionando como si nada, pasando por alto lo ordenado por las autoridades de fiscalización, policías, serenazgo y Fiscalía.

La Ley no es respetadoa por tales empresarios inescrupulosos que se valen de malos pobladores, a quienes alquilan sus viviendas para emprender este tipo de negocios.

DISTURBIOS. Es común que los encuentros en estos locales acaben en trifulcas y pleitos para preocupación de los moradores del sector “26 de Febrero”, el más afectado por la presencia del bar “La Cajamarqujina”.

Por esta razón, los pobladores han decidido organizarse e imponer la autoridad mediante rondas campesinas para restablecer el orden social.

El área de Fiscalización de la Municipalidad Distrital de Miguel Checa da cuenta que de los cuatro bares que fueron cerrados por no tener permisos, todos actualmente continúan atendiendo a los parroquianos. “Me indignó mucho saber que no han contribuido (los dueños del negocio) en el respeto del cierre que se les dio. Esta situación está persistiendo. Por eso hemos conversado directamente con el jefe de Serenazgo y luego haremos lo mismo con el comisario. Lo que nos indigna como municipales es que ni siquiera ellos (empresarios) hagan caso al Ministerio Público y sigan atendiendo esos bares”, explicó la funcionaria Aponte.

Tampoco se cuenta con las herramientas para hacer frente a la inseguridad por la presencia de extraños. Y la municipalidad no colabora en revertir este mal. Un claro ejemplo es el Puesto de Auxilio Rápido (PAR) ubicado en el ingreso de Jíbito, el cual debería estar debidamente habilitado y funcionando, habida cuenta que la comisaría de Miguel Checa como distrito se encuentra en Sojo, distante a 15 minutos de Jíbito.

En cambio, el PAR es usado como puesto de control de volquetes por la Municipalidad Distrital de Miguel Checa que no tuvo ningún reparo en disponer de personal para que haga ese trabajo distinto al que tiene por finalidad el PAR.

Precisamente, el comisario Jonathan Bazauri se dirigió al alcalde Pedro Zapata Sócola para que implemente el Puesto de Auxilio Rápido dotándolo de servicios higiénicos y una mejor infraestructura a fin de que se disponga de personal policial para cubrir ese puesto que pueda brindar un servicio rápido a la comunidad.

En esa línea, fue desaprobada la labor desempeñada por el jefe de Serenazgo de Miguel Checa, Miguel Cornejo. Los pobladores han pedido su renuncia inmediata ante las autoridades.