Los primeros efectos de la crisis energética que enfrenta el norte del país comenzarán a sentirse en los hogares y empresas desde agosto. Mientras los usuarios residenciales de Piura afrontarán un incremento del 3.77% en sus recibos de electricidad, la empresa distribuidora Enosa tuvo que recurrir a la banca privada para obtener un préstamo de S/55 millones y cumplir con sus obligaciones frente a las empresas generadoras.
Durante el foro “Piura ante la emergencia energética: desafíos para la competitividad y el crecimiento regional”, especialistas y representantes del sector coincidieron en que el problema responde al crecimiento de la demanda, la saturación de las líneas de transmisión, la insuficiente generación local y el uso de combustibles más caros para atender los requerimientos del sistema.
Pedro Carrasco, gerente regional de Enosa, explicó que el mecanismo de reconocimiento gradual de los sobrecostos implicará un incremento de 3,77% en la tarifa BT5 residencial durante agosto.
El incremento busca recuperar paulatinamente los mayores costos que vienen enfrentando las empresas distribuidoras por la compra de energía. Sin embargo, la presión financiera ya obligó a Enosa a buscar recursos fuera de su operación habitual.
El problema, sin embargo, trasciende a los usuarios residenciales. Las empresas que compran energía directamente en el mercado también comienzan a enfrentar incrementos significativos. Carrasco expuso el caso de una compañía que pasó de pagar US$42 por megavatio hora a enfrentar una nueva tarifa de US$190.
Por su parte, César Butrón, presidente del COES, advirtió que el crecimiento de la demanda ha reducido el margen del sistema para atender situaciones imprevistas con generación eficiente. “Cualquier estornudo del sistema va a provocar que utilicemos diésel para atender la demanda”, señaló el funcionario, quien advirtió que el problema de recurrir al diésel implica un incremento considerable en los costos de generación.
Malacas. En tanto, Luis Fernández, director de Gas Energy Latin America, sostuvo que Piura y el noroeste cuentan con recursos de gas natural que podrían contribuir a una mayor autonomía energética. Sin embargo, señaló que existen problemas regulatorios y comerciales que dificultan el desarrollo de un mercado local competitivo.
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Una de las principales alternativas planteadas es acelerar la ejecución de la nueva línea de transmisión de 500 kV, considerada clave para aliviar la saturación que actualmente enfrenta el sistema eléctrico. La obra, sin embargo, registra retrasos y, según lo expuesto durante el foro, su entrada en operación no se produciría antes de 2029 o inicios de 2030.
Pero los especialistas advirtieron que Piura no puede esperar varios años para resolver un problema que ya empieza a trasladarse a los recibos de los usuarios y a los costos de las empresas.
En este contexto, también se puso sobre la mesa la situación de la central térmica de Malacas, en Talara, que tiene una capacidad instalada de 240 megavatios, pero actualmente opera apenas con alrededor del 15% de su capacidad. La posibilidad de incrementar su utilización aparece como una de las alternativas para reforzar la generación eléctrica en el norte y reducir la dependencia de centrales que funcionan con diésel, cuyo costo puede ser entre siete y diez veces mayor que el del gas natural.
Desde el Legislativo, la senadora Karla Schaeffer planteó impulsar un decreto de urgencia que permita utilizar el gas natural producido en Piura para reactivar y aprovechar la capacidad de generación de la central térmica de Malacas, como una medida inmediata frente a la crisis energética que afecta al norte.
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Los primeros efectos de la crisis energética ya se trasladan a los hogares y empresas, con alzas en las tarifas y mayores costos de producción. Frente a ello, especialistas plantean acelerar nuevas líneas de transmisión y aprovechar la capacidad de la central térmica de Malacas, que opera solo al 15% de sus 240 MW