Piura: Una tragedia que no se debe repetir nunca más

A seis años de la muerte de nueve personas, entre ellas cuatro niños, poco han hecho las autoridades para recuperar el estado psicológico de los familiares de los sobrevivientes, mejorar el transporte y la calidad de vida de los pobladores
Piura: Una tragedia que no se   debe repetir nunca más

Piura: Una tragedia que no se debe repetir nunca más

29 de Agosto del 2017 - 10:28 » Textos: José Chapa » Fotos: Correo

Nada hacía presagiar aquella mañana del domingo 28 de agosto del 2011, la tragedia y la enorme pena que sufrirían varias familias del Medio Piura, la mayoría del caserío Miraflores; y menos que la muerte se llevaría de este mundo a nueve personas, cuatro de ellas niños que apenas comenzaban a vivir.

Muy entusiasmados, un grupo de niños del mencionado caserío se reunieron con Irma Rebolledo, quien colaboraba con las hermanas que regentan el colegio San Gabriel, para abordar la combi de la empresa de transportes Relámpago, la cual venía desde Chapairá, con más de una decena de pobladores residentes en diferentes caseríos del Medio Piura.

TERRIBLE NOTICIA. Andrés Chorres, padre de una de las dos niñas fallecidas (Paola), y de otro que logró sobrevivir (Adrián), contó que ese día estaba indeciso si ir a jugar como todos los domingos, o no. “Algo presentía, pero no sabía qué era”, cuando sus conocidos le dieron la noticia.

“Paola estaba muy alegre porque era la primera vez que le habían dado permiso para ir con los niños al colegio San Gabriel”, recordó Andrés.

Junto con Paola y Adrián, se embarcaron en la fatídica combi Cris Revolledo Cunya (8), Ronaldo Lazo Sernaqué (12) y su sobrino Jordy Alexander Saavedra Lazo (11), quienes también fallecieron en el accidente, así como José Jesús S. I. (11), Carla L. I. (7) y Josep Wilson Ch. I. (11), quienes lograron sobrevivir.

En la combi de la empresa Relámpago, también viajaban: Marisol Sandoval Chero (34), Albertina Chiroque del Rosario (59), Celedonia Cardoza Ipanaqué (47), Eliana Elízabeth Rufino Panta (18), Luz Elena Rodríguez Chávez (43), quienes tampoco pudieron sobrevivir al inesperado suceso.

Hubo otras historias tristes que se conocieron ese día, como la de Luis Darwin Torres Sandoval (19), quien con su joven esposa, Eliana Rufino, y su pequeño Justin Fabricio de un año, se dirigían a Piura. Luis pudo salvar a su hijo pero su compañera no pudo sobrevivir.

Luz Elena Rodríguez Chávez (43) vendía dulces en los exteriores del penal de Río Seco, y a esa hora retornaba a su casa en Tacalá cuando encontró la muerte.

La Policía y vecinos de la zona, entre ellos el exárbitro Héctor Pacheco Córdova y la Policía de salvataje, intentaron rescatar con vida a los pasajeros pero la fuerte corriente se los impidió.

La penosa tarea de rescatar los cuerpos, fue el epílogo de tan terrible tragedia que no debe repetirse.

sin apoyo. A seis años del terrible suceso, los familiares de los fallecidos y los sobrevivientes, continúan soportando la carga emocional de haber perdido al hijo, a la hermana, a los amigos, a los compañeros de su naciente vida.

Socorro Ipanaqué Navarro, madre de Carla Lazo, contó que si bien al comienzo recibió apoyo médico y sicológico, desde hace más de cinco años viene cubriendo por su cuenta los gastos que demandan la atención de un especialista porque quedó muy afectada.

“Mensualmente en la clínica pago 100 soles de consulta, más la medicina que la tengo que comprar. Mi hija la pasó muy mal, pero ahora ya se está recuperando”, dijo Socorro Ipanaqué, quien pidió el apoyo de las autoridades para que su niña se recupere totalmente.

Lo mismo dijo Cruz María Ipanaqué, madre de Jesús Siancas, quien superó el trance y ahora a sus 17 años, ya se prepara para ingresar a la universidad. “Al comienzo apoyaron pero después las autoridades se olvidaron”, señaló.

Irma Rebolledo, quien aún trabaja en la biblioteca de la localidad, conoce y conoció a todos los niños protagonistas de esta tragedia.

“Se están recuperando en algo de todo lo que les pasó, pero eso no se olvida”, señaló Irma.

Pidió a las autoridades que se preocupen por incentivar la capacidad cognitiva de los niños de la localidad, implementando talleres educativos que les permita reforzar sus conocimientos.

También solicitó mejorar la calidad de vida de la zona y de todo el Medio Piura. Recordó que hace varios años, un niño de apenas año y medio de edad murió ahogado en el canal, pero igual que en el último caso, poco o nada se ha hecho.

REPARACIÓN INCOMPLETA. Andrés Chorres, padre de Cris (fallecida) y Adrián (sobreviviente), contó que de la reparación civil de 20,000 soles por cada fallecido que ordenó el juzgado, luego de la sentencia contra el chofer Henry José Sandoval Reyes, recibieron poco más de 15,000 soles que corresponden a cuatro UIT (Unidad Impositiva Tributaria) de ese entonces (3,800 soles).

Aunque refiere, que este pago corresponde a la indemnización por el seguro Afocat de la empresa.

Como se sabe, en mayo del 2012, la justicia sentenció a cuatro años de cárcel al chofer y al pago de una reparación civil de 180,000 soles a favor de los herederos legales de los agraviados.

PROMESAS INCUMPLIDAS. Andrés Chorres, a quien lo encontramos arreglando su casa, recordó que en ese tiempo las autoridades hicieron muchas promesas, entre ellas la de colocar mallas al canal, pero no se hizo nada.

“Ha mejorado este tramo gracias a la UNP que gestionó una partida para la carretera, pero la vía que se construye por el río es peligrosa porque sirve como escondite para delincuentes”, señaló.

Indicó que si bien cuentan con agua y electricidad, todavía no cuentan con el alcantarillado, aunque ya hay un proyecto que se ha presentado desde comienzos de este año para completar el saneamiento básico que requiere su pueblo, descuidado por las autoridades, finalizó.