Las últimas sillas del rezo de las ocho apenas si habían sido levantadas, cuando un par de desconocidos en moto hicieron su paso por la casa del difunto y descargaron todo el peso de sus armas de fuego.
El terror inicial que se apoderó de la familia Barboza Jiménez se convirtió después en desesperación. Aurelia Jiménez Soto, la matriarca de 56 años, yacía en el suelo con una herida de bala superficial.
El episodio de violencia quedó grabado para siempre en la retina de los vecinos de la manzana G2, asentamiento humano Micaela Bastidas, en Piura.
Allí vivía hace poco menos de dos semanas Roberto Carlos Barboza Jiménez, el cobrador de combi asesinado de un certero tiro en el pecho el pasado 25 de agosto.
El crimen lo perpetró una pareja de desconocidos en el bar “Aquí me quedo”, de la manzana F1 de ese sector de la ciudad. Se sospecha que una disputa por cupos en las obras de construcción condujeron al homicidio del menor de los Barboza Jiménez.
Lo cierto es que ese crimen desató una guerra a muerte en Micaela, entre dos bandos claramente definidos: “los Mamani” y “los Calero”.
Precisamente un episodio sangriento de esta vendetta se produjo la mañana de este sábado 4 de setiembre, cuando dos presuntos integrantes del clan “los Mamani”, conocidos como “Chavito” y “Mamani menor”, dispararon a matar contra Eslin Leonel Correa Calero (33) y José Ángel Neyra Yamo (37) en las afueras de Las Capullanas.
Según la Policía, las víctimas son de la banda de “los Calero” y sus atacantes se dedican a la extorsión en obras de construcción civil.
En represalia por el ataque que los dejó gravemente heridos, su gente habría perpetrado el atentado de la víspera en casa del fallecido.
Piura: “Vendetta” por crimen sacude Micaela Bastidas
Balean casa del difunto y hieren a su mamá.