Querecotillo está a merced de los delincuentes

No hay combustible para poner operativa la camioneta de Serenazgo. Solo un sereno cubre el turno de día, y otro de noche. También se han suspendido los operativos a bares y cantinas por la falta de logística
Querecotillo está a merced de los delincuentes

Querecotillo está a merced de los delincuentes

12 de Enero del 2018 - 09:19 » Textos: Luisa Alatrista » Fotos: Correo

La delincuencia avanza en la provincia de Sullana, y Querecotillo no es ajeno a esta situación. Por el contrario, los asaltos y robos van en aumento, mientras que las estrategias desplegadas por las autoridades para mermar los índices delictivos, son imperceptibles para los ciudadanos que caminan con el miedo de ser las próximas víctimas.

A esto se suma la nula capacidad de respuesta de la gerencia de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad Distrital de Querecotillo, habida cuenta que no se tiene el número de personal idóneo y logística.

Según datos esgrimidos por el gerente de Seguridad Ciudadana de la comuna distrital, Eugenio Vera Beltrán, solo cuentan con seis serenos para cubrir los turnos durante la mañana, noche y madrugada; una camioneta recientemente reparada y dos motos.

Lo que es peor los agentes que cubren los turnos mañana y tarde solo prestan seguridad en la plaza de armas del distrito; en tanto las unidades están guardadas debido a la escasez de combustible.

CRÍTICO. Al respecto, “se ha conversado con el alcalde Ramón Silupú, para que vea lo más breve posible, la realización de un contrato con el grifo más cercano que nos pueda dar el crédito para asegurar el combustible durante el año, y así poder utilizar tanto las motos lineales como la camioneta”, informó el funcionario.

Vera Beltrán fue sincero en reconocer las carencias para garantizar un clima se seguridad social. “Hemos venido trabajando con varios grifos que nos han ido bloqueando o cerrando porque no habido cumplimiento de pago”, se lamentó.

En ese sentido, explicó que un sereno cubre el turno de la mañana, y otro el de la tarde, número insuficiente comparado con la realidad de Querecotillo, donde se estima que habitan 29.000 personas en 10 zonas urbanas y 22 centros poblados.

“Nosotros venimos trabajando con las motos lineales en las noches con bastante cuidado, toda vez que no son muy versátiles para este trabajo. También contamos con dos policías, uno en cada moto. Pero, somos conscientes que no tenemos la cobertura de todo el distrito, teniendo en consideración que son 22 centros poblados que están a una distancia considerable de Querecotillo”, esbozó.

INOPERANCIA. Sin embargo, esta situación no es nueva. Ya en el mes de noviembre del 2017, la subprefecta de Querecotillo, Ofelia Rufino Rodríguez, denunció que solo tres serenos venían prestando funciones en la comuna, debido a que el resto abandonó sus puestos por la falta de pago de sus haberes. Además, era la segunda vez que la camioneta de serenazgo era reparada durante el 2017. La primera vez, estuvo tres meses inoperativa en el taller de Toyota, mermando las labores para enfrentar la inseguridad.

“La camioneta de serenazgo más se para malogrando que funcionando, y nosotros no podemos hacer operativos porque no tenemos logística, y no hay combustible”, deploró la subprefecta.

Por ello, aseveró que viene coordinando la asignación de personal policial para paliar en parte esta realidad. “Yo me siento impotente porque no se puede programar operativos por la falta de logística. Por eso, conversé con el coronel, Carlos Ato Morales, consiguiendo que ocho agentes presten seguridad en Querecotillo. También se comprometió a apoyarnos con el personal para coordinar los operativos”, informó Ofelia Rufino.

AMENAZA. De acuerdo con el Plan Local de Seguridad Ciudadana y Convivencia Social 2017, elaborado por el Comité Distrital de Seguridad Ciudadana, presidido por el alcalde Ramón Silupú, los robos y asaltos van en aumento. En el 2016 se duplicó el número de víctimas por robo, de 35 a 67 denuncias en la comisaría.

Asimismo, se registró una muerte por encargo en un bar de mala muerte. Estos locales, que funcionan a vista y paciencia de las autoridades pese a no contar con los permisos, pululan en dicho distrito y sus centros poblados, en parte, por el “boom” de las exportaciones de banano que cambió la economía de varias familias querecotillanas.

Precisamente, de acuerdo con datos vertidos por la gerencia de seguridad ciudadana, se cerraron y multaron 17 locales por no contar con los permisos y ser centros de grescas y disputas.

Ahora, en cambio, en el 2018 no se vislumbran mejores estrategias para erradicar la venta indiscriminada de bebidas alcohólicas, debido a que se suspendieron los operativos por la escasez de unidades y serenos.

“Por el momento se han parado los operativos a bares y cantinas por lo mismo que dice el jefe de seguridad ciudadana, Eugenio Vera Beltrán, que la municipalidad no cuenta con los vehículos y los serenos son muy pocos”, esgrimió la subprefecta.

EN ESPERA. Al respecto, hay un requerimiento de implementar la unidad de Serenazgo con más personal. “Hemos solicitado que se contraten 12 agentes de serenazgo como mínimo para poder cubrir al menos dos turnos, desde el mes de febrero del año pasado”, informó Vera Beltrán.

Sin embargo, la municipalidad no cuenta con el dinero para responder a las exigencias del distrito, avasallado por la inseguridad ciudadana. Y es que en diciembre del año pasado fue asesinado un vigilante de un disparo en la cabeza al interior de una bananera.

ESCASEZ DE DINERO. De acuerdo con lo presupuestado para el año fiscal 2018 en la Municipalidad Distrital de Querecotillo, corresponde 217.000 soles para la partida de seguridad ciudadana.

No obstante, el cumplimiento de metas dependerá en parte de tres aspectos, según informó el jefe de Seguridad Ciudadana: “Si es que el gobierno no reduce el envío de dinero, si los ciudadanos pagan sus impuestos, y no hay otras prioridades dentro de la municipalidad”, explicó.

Las declaraciones esgrimidas por el jefe de Seguridad Ciudadana sacan a relucir la crisis presupuestal que enfrenta la comuna liderada por el alcalde Ramón Silupú, puesto que no hay ni dinero para comprar gasolina.

En tanto, los delincuentes siguen a sus anchas acechando a empresarios, agricultores y el todo un pueblo.