Este año los vales de consumo reemplazaron a las canasta por navidad

El trabajo de empaquetar y entregar los productos se ha vuelto un dolor de cabeza para administradores
Este año los vales de consumo reemplazaron a las canasta por navidad

Este año los vales de consumo reemplazaron a las canasta por navidad

24 de Diciembre del 2017 - 06:00 » Textos: J. Carlos Flores » Fotos: J. Carlos Flores

De acuerdo a un sondeo de Correo se pudo apreciar que cada vez es más frecuentes que las instituciones, sobre todo privadas, optan por entregar un vale de consumo por un valor determinado en lugar de entregar una canasta navideña.

También optan por encargar a pequeños centros comerciales la tarea de armar las canastas pues el número elevado de integrantes de las instituciones implica todo un despliegue logístico para “armar” la canasta. 

Por otro lado se pudo observar, el “tamaño” de la canasta es demasiado variable y no hay uniformidad en la asignación de presupuestos para dicho regalo navideño. 

El administrador Adelmo Quispe explicó que la entrega de la canasta depende de la organización de cada institución. En algunas hay un presupuesto especial para las canastas y en otros, simplemente los trabajadores autogestionan su entrega. Varios de los trabajadores entrevistados dijeron que incluso prepararon polladas para finaciar una humilde canasta. En este punto cabe mencionar que los trabajadores del congreso recibieron un vale por mil 500 soles para que consuman de su discreción. 

El comerciante Manuel Llanque explicó que para simplificar el trabajo en un primero momento las instituciones encargaban a una tienda que “arme” las canastas. Luego, se entregaron vales para que cada trabajador recoja su canasta en un establecimiento comercial. Por, último, se entrega vales por un valor determinado para que el trabajador escoja los productos que conformará su “canasta” de acuerdo a sus necesidades. 

Se pudo estimar que, en general, las canastas tienen un promedio de valor de 100 soles aunque, en determinadas instituciones y para trabajadores estables el valor se incrementa. En cambio, para trabajadores que no cuentan con estabilidad la “canasta” se puede limitar a un panetón y a un tarro de leche. Esta desigualdad, contrasta con el mentado “espíritu navideño”.

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