Juvenal "Locovich" y parte de la historia de la animación en Tacna [ESPECIAL]

Cada fin de semana las discotecas eran el punto de atención de los jóvenes de esa época. No incurrían en exageraciones ni mucho menos circulaba el alcohol y la vida desenfrenada. La pasión de cada uno de ellos era el baile, la reunión social y un poco de gaseosa.

13 de Julio del 2015 - 21:11 » Textos: Edwin Mamani » Fotos: Néstor Soto Maldonado

Era la década de los 80 y las radios locales aún estaban en AM, eran inminentemente musicales. Junto a esta onda surgieron conocidas voces que engalanaban nuestras mañanas y tardes. No cualquiera ingresaba a una cabina y agarraba el micrófono. Sin duda eran otros tiempos.

Cada fin de semana las discotecas eran el punto de atención de los jóvenes de esa época. No incurrían en exageraciones ni mucho menos circulaba el alcohol y la vida desenfrenada. La pasión de cada uno de ellos era el baile, la reunión social y un poco de gaseosa.

Pasear por el famoso ‘tontódromo’ e ir presurosos a casa era la vida de aquellos años en que la fiesta empezaba a las 4 de la tarde y terminaba a las 8 de la noche. Después de todo y pese a todo les resultaba bastante rentable a los empresarios de aquella prodigiosa época.

Parte importantísima de esos tiempos eran los locutores y animadores, dentro de ellos Juvenal Hallasi Rivera, un personaje delgado pero con una voz bastante marcada y gruesa. Su alegría y pegada con la juventud lo llevó a integrar la época dorada de Radio Power y por supuesto de las fiestas que se organizaban en Tacna.

“El mejor momento fue mis últimos años en Radio Power del 90 al 93 en que ya era conocido, en que tenía full llamadas, para eventos, animaciones, se abrió todo un campo para mí, pero también fue el peor porque como crecí también surgieron los roces con los empresarios”, narra.

Su carisma pegó tan fuerte que lo llevó a relucir por muchos años programas en vivo, de los que sobresale “Sapitos en bermudas”, “El show del sapito”, “Mr. hard breaker”, “señor rompecorazones” y “El show de juvenal Locovich”, esta última fue la garantía para que su cotización creciera tanto en radio como en el mundo del espectáculo.

Las fiestas se repartían cada fin de semana en las conocidas discotecas y centros de diversión. Estaba el rancho San Antonio, El Emperador, el Hotel Lima, entre otros que marcaban la agenda de la juventud.

Para añadirle más sabor a la entrevista, Juvenal nos cuenta que las transmisiones eran espectaculares. Recuerda cómo se transmitía en vivo desde el local de Donofrio o en el antiguo restaurante Genova, así como la llegada del mes de agosto en el que a bordo de una avioneta se repartían los volantes y la premiación al espejito que más brille en la ciudad. Los premios eran otorgados por Sandwich Carlitos. Era un boom y espectáculo sin precedentes que tuvo un inicio y un fin.

“Hoy la radio cambió bastante no hay voces moduladas, ahora es más espontánea y se usa demasiado la jerga”, indicó.

Esa chispa lo llevó a intentar regresar al mundo de la radio en el 2000 pero ya no era lo mismo, “todo era diferente. Ya no había sintonía y los teléfonos ya no sonaban como antes. Ahora todo se ha digitalizado”, comenta nostálgico.

Después de todo se sacó el clavo, Juvenal tuvo la oportunidad de desenvolverse en lo que más le gustaba. En sus constantes viajes a Lima, en el que encontró inspiración e influencia en el conocido locutor Randy Calandra de Studio 92, también halló la chispa de la salsa en Radio Onda popular, en un medio en el que la voz sensual y aguda era la tendencia el marcó por un mes son su estilo coloquial.

“Llegando a Tacna me llegó a gustar la música salsa, y saqué programa de 2 A 4 de la tarde durante todo el año. Para el ranking de fin de año llego Hildemaro y con eso terminó mi periodo de salsa”, comenta.

En los 90, el Club 47, la Hot Steel eran reventones totales, lugares obligatorios de entretenimiento. Ya con la alianza con Rubén Vasquez surgieron “los encuentros Rock”, los primeros eventos en Tacna, y también su incursión en la animación de ellos.

“Me decían Juvenal hazte una fiesta en la punta del cerro y la gente va ir, una vez me ganaron todos los locales, en el rancho estaba Power, en el emperador Jorge López, en el coliseo Zela estaba chambilla que era de radio Austral y yo ya no tenía local, por eso hice en el Cirmitecso, fue la primera fiesta allí en la explanada y para incredulidad la gente fue, gente que decía que era muy lejano”, detalla.

Su vida es la comunicación, por eso luego de altibajos retornó a ella pero desde un campo muy diferente. El detrás de cámaras, la filmación con su programa “Sábado a Sábado” que dedica su tiempo desde hace 14 años, pero eso ya es otra historia.

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