Tacna: esta es la historia del sensei más antiguo de Tacna (VIDEO)

A sus 63 años, Octavio Benito Vega tiene el grado de cinturón negro Sexto Dan, y es una de las eminencias del karate en el sur del país.

20 de Mayo del 2016 - 12:16 » Textos: David Chevez » Fotos: Diario Correo

A sus 63 años, el sensei Octavio Benito Vega que tiene el grado de cinturón negro Sexto Dan, es una de las eminencias del karate en el sur del país, motivo por el cual habla con autoridad sobre este deporte y su evolución con el paso de los años.

¿Hace cuántos años practica este deporte? Desde 1972, o sea hace 44 años. Empecé en la ciudad de Lima pero la mayor parte de mi carrera fue en Arequipa.

¿Cómo se animó por esta disciplina? Fue más que todo por factores espirituales y filosóficos, porque yo tenía entendido que el karate es una disciplina que ayuda a la formación, autocontrol y la seguridad de uno mismo; por eso decidí ingresar a la Federación Peruana de Karate que en esos años estaba en la puerta 19 del Estadio Nacional. Me inicié con el gran maestro Kenji Kimura. Hoy entiendo que el karate se debe practicar bajo dos formas básicas: como arte físico, pues te ayuda a desarrollar una serie de habilidades físicas, y de respiración; y como arte deportivo que en alguna época practiqué bajo reglas establecidas. Hoy hay ciertas reglas que no permiten dañarse sino controlarse extremadamente para poder ganar una medalla.

De esos años ¿Qué recuerda más? En 1979 fui preseleccionado nacional de karate, pero lo que más recuerdo son los entrenamientos duros de hasta seis horas diarias, porque en nuestra mentalidad está que para lograr el éxito uno debe entregarse por completo. Ahora a estas alturas de mi vida es difícil hacer ese tiempo pero entreno al menos una o dos horas diarias para mantenerme.

¿Dónde fueron esos entrenamientos? Eso fue estando en Arequipa, que era uno de los polos de desarrollo del karate todos esos años porque se llevaba la disciplina con mística tal como se dice en la filosofía propia de las artes marciales. Ahora ha cambiado mucho porque Cusco y Tacna están avanzando más que todas las demás regiones del sur.

¿Ha evolucionado este deporte? Desde los tiempos remotos el karate siempre ha sido un medio de defensa personal. Siempre ha sido así pero ahora uno lo practica para desarrollar la mente, espíritu y el cuerpo. Ya no es tanto para enfrentarse cuerpo a cuerpo como era en los tiempos remotos donde había heridos sino ahora se trata de vencer sin pelear, eso se logra a través del desarrollo de la mente y un entrenamiento continuo sin importar la edad.

En Tacna ¿es uno de los más antiguos? Sí, soy el más antiguo de todos los sensei junto al profesor Lindley Mori, director del Dojo Kanasawa; nosotros entrenamos todos los días para mantenernos.

¿Desde cuándo es instructor? Desde el año 1977 cuando me gradúe como cinturón negro; desde ahí empecé con mis pininos de maestro e instructor del karate, algo que nunca termina porque en el karate uno siempre es maestro y alumno a la vez. He tenido la suerte de hacer cursos en Chile y Brasil. La experiencia y la sabiduría que uno tiene es requerido en muchos lados para seminarios de defensa personal.

¿De entre sus pupilos, a quiénes recuerda más? Entre los que puedo señalar está Eduardo Villanueva quien ha sido un buen exponente del karate, llegó a ser subcampeón nacional y preseleccionado. Otros buenos elementos son Royce Ramos, Artemio Sarmiento, Cristhian Chucuya, Albert Palomino, entre otros. Son a los que uno recuerda con alegría porque siguen practicando y enseñando karate; ahora son instructores y a la vez alumnos.

¿Qué beneficios da este deporte? Te conserva la salud, obtienes ventajas físicas para que uno se desarrolle en otras disciplinas deportivas y ayuda en la concentración para desempeñarse adecuadamente.

¿Hasta cuándo piensa seguir entrenando? Hasta cuando la vida física me lo permita, o sea hasta la muerte; solo ahí dejaré de entrenar, no importa con bastón pero yo seguiré haciendo karate.

¿Qué le diría a los nuevos valores de esta disciplina? Lo que yo diría a nivel general es que para practicar el karate no hay edad, basta que uno tenga uso de la razón y puede hacerlo hasta el final de sus días, pero para eso tiene que gustarle, sentirlo y llevarlo en la sangre.

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