Temas

Drago Bozovich Noriega: “Sin sostenibilidad no hay nada”

CEO de Maderera Bozovich afirma que el Perú tiene un gran potencial en el mercado extranjero, pero que se debe sortear una serie de limitaciones para que el sector forestal se desarrolle.
Drago Bozovich Noriega: “Sin sostenibilidad no hay nada”

Drago Bozovich Noriega: “Sin sostenibilidad no hay nada”

22 de Marzo del 2016 - 07:23 » Textos: Ada Luz Valdivia » Fotos: José Luis Cárdenas

“Si es negocio, siempre va a estar alguien ahí, protegiendo el bosque, cuidándolo, trabajándolo y dando empleo. Es un círculo virtuoso muy bonito de sostenibilidad permanente”, afirma Drago Bozovich Noriega, CEO y director de Maderera Bozovich, quien habla sobre la situación actual del sector forestal en Perú y la importancia de un aprovechamiento racional y sostenible.

¿Cómo ha evolucionado la compañía? 

Ha evolucionado muchísimo. Nosotros arrancamos produciendo madera en bruto, hoy día estamos presentes en un gran número de tiendas, no solo en Perú, sino a nivel internacional con pisos que vienen barnizados, listos para instalar. Estamos presentes en mercados que van, por ejemplo, desde Rusia hasta Nueva Zelanda. Es bastante satisfactorio y gratificante poder llevar un pedacito del Perú a rincones donde a veces no tienen ni idea de las cosas que nosotros, como peruanos, podemos hacer.

Dentro del mercado, ¿qué tan competitivo es el Perú? 

Creo que no somos competitivos. En realidad, nos hemos visto forzados a diferenciarnos, ha hacer algo diferente, ya sea a nivel tecnológico, de innovación, de valor agregado, de marketing, o lo que fuese, porque tenemos a “monstruos” de vecinos como Brasil o un poco más allá: África o Indonesia, que son realmente productores muy grandes y eficientes.

¿Qué cualidades tiene la madera peruana? 

Es un material único, extremadamente bello. En el bosque amazónico peruano hay casi dos mil especies de árboles, de los cuales nosotros aprovechamos menos de veinte, lo que significa que hay un potencial tremendo. La madera peruana es un material de decoración. Si hacemos un paralelo con la minería, lo que produce el Perú en madera es el equivalente a piedras preciosas y, tal vez, oro, ni si quiera plata. Lo que produce Chile, Canadá, Rusia, Suecia, Nueva Zelanda, que son bosques de pinos o de plantaciones, son el equivalente al plomo, zinc, cobre, estaño. No hay punto de comparación. Nosotros producimos joyas, es algo que debemos valorar.

¿Cómo garantizar un desarrollo sostenible? 

Nuestra actividad, llevada a cabo de manera correcta, de acuerdo a la reglas de juego, es una labor de conservación. ¿Por qué? Porque nosotros aprovechamos el bosque de manera sostenible: este bosque va a seguir siendo el mismo después de que intervengamos en él. Nosotros tenemos planes generales de manejo forestal de 20 a 30 años. ¿Qué significa eso? Que si en el año 21 yo entro nuevamente a la parcela de corte anual número 1, debo encontrarla igual o mejor a como la que dejé la primera vez.

¿Y eso por qué? 

Porque nosotros somos los custodios del bosque. El tema de sostenibilidad lo es todo, sin sostenibilidad no hay nada.

¿Cuáles son las principales trabas que deben afrontar? 

El problema parte del marco jurídico, por cómo estamos manejados desde el punto de vista estatal. Lamentablemente, el sector forestal depende de muchos sectores de gobierno a la vez, que muchas veces no articulan, no coordinan y no hablan. Hasta hace poco estábamos metidos en una camisa de fuerza. El sector siempre ha sido víctima de muchos ataques, básicamente por desentendimiento de lo que realmente hace el operador formal en el bosque. Cada vez que ha habido un problema, lo que han hecho es sobrerregular, poner la valla más alta. En vez de promover la formalización, han hecho que los pocos formales, o los que estaban pensando serlo, salgan corriendo.

¿Cuál es la solución? 

Lo que debe haber es una simplificación administrativa, una sostenibilidad en las reglas de juego, en quince años nos han cambiado de Ley Forestal cuatro veces. A mí el Estado me obliga a firmar con él un contrato de concesión a cuarenta años. Entonces, no me pueden cambiar las reglas de juego cuatro veces en quince años. ¿Cómo invierto? ¿Qué hago? Ya no sé para dónde correr porque no sé por dónde viene la bala.