Beto Ortiz: “Hay que tener agallas para enfrentar esos temas que te incomodan”

Periodista presenta su unipersonal Morbo los días 9, 10, 16 y 17 de noviembre en el teatro del Centro Español del Perú: Federico García Lorca
Beto Ortiz: “Hay que tener agallas para enfrentar esos temas que te incomodan”

Beto Ortiz: “Hay que tener agallas para enfrentar esos temas que te incomodan”

09 de Noviembre del 2017 - 10:15 » Textos: Cris Vilchez cvilchez@grupoepensa.pe » Fotos: Ángela Ponce

A punto de cumplir 50 años, el periodista Beto Ortiz lleva a las tablas el unipersonal Morbo, teatro testimonial en el que recorre los pasajes más polémicos, tristes, alegres y traumáticos de su vida, en el teatro del Centro Español del Perú: Federico García Lorca, en Jesús María. “No puede pasar que se me vaya así el tiempo. Ya tengo cierta conciencia, no de fecha de expiración, pero sí de premura por hacer cosas; este (unipersonal) era una y la otra es la novela que tengo que terminar -a ver si queda presentable-. La televisión y la literatura no son muy compatibles”, señaló el conductor del programa de ATV Beto a saber.

¿Cómo está resultando este trabajo al que has calificado de “stripteasse” emocional? 

Es un proyecto que hacía tiempo quería llevar a cabo, pero no encontraba la manera de hacerlo. Tengo claro que no soy un cómico; no pretendo serlo tampoco. No me provocaba tanto el formato de pararme en un bar a simplemente hacer reír. Quería que la historia que pudiera contar en un escenario fuera más genuina, que no sea solo una sucesión de gags. Cuando vi los trabajos de Gabriel (de la Cruz, el director), me gustó el hecho de poner en escena la vida real con personajes reales. 

¿Contar tus historias ha sido una suerte de catarsis? 

Sin duda, porque es un proceso muy largo que ha comenzado con el hecho de sentarme con Gabriel, como confesor, y contarle prácticamente toda mi vida. Yo no tenía claro a dónde estábamos yendo. Era extraño estar del otro lado: estaba acostumbrado a preguntar, pero no a responder; y fue un proceso difícil. Estar parado en un escenario de 200 personas es todo un desafío y, aunque parezca mentira, sí me intimida la gente, más que la cámara.

¿Cuál es tu intención al decirle al público que viene al teatro, por ejemplo: “yo estuve involucrado en casos de abusos a menores”?

Uno debe tener la entereza de enfrentar sus fantasmas, y si me iba a decidir a hacer esto era para decir algunas cosas con verdad y con valentía. Siempre es más cómodo no decir nada; hacerse a los locos es deporte nacional. Hay que tener las agallas para enfrentar esos temas que te incomodan, avergüenzan, dan miedo. Si bien todos los temas no son ni tristes ni dramáticos, hay partes donde la gente se ríe más que para mí no son divertidas. Se ríen mucho con el bullying que me hacían de niño gordo; y no era bonito: era horrible. Mi infancia fue menos feliz de lo que pudo haber sido por esa razón. Pero a estas alturas no me voy a poner a llorar. Prefiero abordarlo con ironía, hasta con sarcasmo; y así con varios temas que para la gente resultan chistosos y que pueden haber resultado traumáticos para mí -por ejemplo, tener que debutar en un prostíbulo-. Lo cuento y la gente dice “qué gracioso, pintoresco”, pero no fue algo memorable. Hay cosas que puedes llevar al lado tragicómico y otras no, que siguen siendo tristes, te siguen doliendo y no cabe bromear con ellas.

¿Cuál es la diferencia del teatro testimonial con la escritura? 

Lo que tienen en común es que igual te desangras un poco. Cuando uno escribe, por lo menos me pasa es que pongo en juego más mi emoción; esto en la televisión no hace falta, pero en una crónica, relato, sí. Creo que la diferencia es que cuando escribes una gran frase, nadie te aplaude (risas); cuando te liga un párrafo impecable, nadie te ovaciona; y cuando pasa lo contrario, nadie te pifia. Acá la respuesta es inmediata; tú empiezas a encontrar una respiración, un ritmo en el cual la gente te sigue. Tiene que ver con el promedio de edades de la gente; curiosamente al Teatro Municipal me fueron a ver señoras, base 6, base 7.

Cuando miras al pasado, y recuerdo la entrevista con Mijael Garrido Lecca, a quien le dijiste que te hacía recordar a ti de joven, ¿te cambiarías en algo? 

No, porque yo no soy ese, ni ese es este. No creo que cambiaría nada; uno es varias personas con el transcurso del tiempo y de la experiencia. Claro, si se encontraran los dos Betos, el de casi 50 y el de 20, probablemente le daría un par de jalones de oreja.

PERFIL

Beto Ortiz

Conductor de televisión

Nació en Lima en 1968. Estudió en la Universidad de Lima. Desde hace más de 15 años, viene trabajando como conductor y entrevistador de televisión.

CIFRAS

4 funciones tendrá la nueva temporada del unipersonal Morbo.

7 libros ha publicado el periodista Beto Ortiz a lo largo de su carrera.