VERÓNICA LAZO
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Las costumbres y las vivencias son la fortaleza de un pueblo. Por la noche, la famosa chacchapada y en la tarde el tradicional cortamonte. Como en antaño, los tradicionales pueblos de los Yachas, los Chaupis y los Julca demostraron plasmar en escena la esencia de la cultura viva, como expresión auténtica de un pueblo milenario que va al rescate de su identidad, y durante los días 7 y 8 de marzo se reunieron para celebrar el carnaval caurino.
El distrito de San Miguel de Cauri (Lauricocha) está traducido y representado en las costumbres vivenciales de sus habitantes a través de las danzas, música tradicional y otras manifestaciones culturales.
Durante dos días de fiesta entre talco y serpentina, quedó demostrado el arraigo de todo un pueblo por rescatar lo genuino de su cultura, experiencia vivencial que los motiva a fortalecer y promover su identidad enarbolando lo milenario, siendo notorio la emotividad, y la nostalgia de mucha gente volvía a vivir algo que se estaba perdiendo.
Al son de la tinya, la quena, el pincullo y el arpa, las calles y plazas de Cauri fueron escenarios de gran algarabía con cantos y danzas.
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Caurinos reviven las fiestas de carnavales
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