Laura Zapata: "Si como villana te odian, has logrado tu objetivo"

La mala de las telenovelas llegó a Lima para promocionar la película peruana 'La peor de mis bodas 2'.
Laura Zapata: "Si como villana te odian, has logrado tu objetivo"

Laura Zapata: "Si como villana te odian, has logrado tu objetivo"

08 de Enero del 2019 - 16:48 » Textos: Una entrevista de Johnny Padilla » Fotos: Piero Vargas

Villanas de telenovela hay muchas, pero ninguna como Laura Zapata, actriz mexicana que no apela al drama y menos al lamento para confesar que en ningún momento se siente “encasillada” con ese tipo de roles. “Me encantan esos personajes, son los más inteligentes de la historia, los que manejan la trama”, confiesa la protagonista de la película peruana La peor de mis bodas 2, actualmente en cartelera y en la que encarna a doña Leonor, madre de Salvador (Gabriel Soto) y suegra de Maricielo (Maricarmen Marín.

¿A las villanas les exigen más a la hora de actuar?

Definitivamente. Muchas pueden hacer la buena de la historia, pero la mala debe tener un do de pecho importante y sobre todo presencia y fuerza escénica para poder hacer un papel con esas características y mantenerlo. Debes conseguir que te odien de veras; si lo logras, es que has conseguido tu objetivo.

En el estereotipo de las villanas, estas siempre lucen elegantes y bien maquilladas...

Casi siempre son las ricas, nunca están mal vestidas y la pasan bien toda la historia; son las que dominan. ¿Cómo no voy a disfrutar esos papeles? Al final, solo un día sufren. O las matan, les avientan ácido en la cara o las meten a la cárcel, pero durante los más de 100 capítulos la pasaron haciendo maldades.

Vuelves a Lima para promocionar La peor de mis bodas 2, en la que eres una suegra muy especial. ¿Tú cómo eres con las novias de tus hijos? 

Soy muy respetuosa con ellos y sus decisiones. Considero que los he criado bien y sé que la selección que hagan de sus compañeras de vida va a ser acertada; porque de tontos no tienen un pelo. Trato de ser una linda suegra. He aprendido también que las suegras deben tener la boca cerrada y la bolsa abierta.

Como tu personaje en la película...

Pues ella no conoce la verdadera historia por la que pasa su hijo. Es una comedia de enredos muy deliciosa donde ella llega a un mundo desconocido y todos le mienten; entonces, actúa en consecuencia de lo que debe enfrentar.

¿Lo pensaste mucho antes de dar el sí para filmar en Lima?

Yo creo que lo que es para ti, ni aunque te quites, y lo que no es, aunque te pongas. Adolfo Aguilar me buscó, empezamos a platicar, estaba libre en ese tiempo y entonces empezaron las negociaciones. Cuando leí el libreto, me gustó muchísimo y dije: “Yo soy este personaje”.

Con más de 40 años en la industria del entretenimiento, ¿cómo has asumido el paso de los años y la exigencia de verse siempre joven? 

Hay colegas que por tanto arreglo parecen caricaturas. Yo entiendo que la vida tiene diferentes momentos, pero parece que para nuestra cultura es importante rendirle oda a la juventud, como si lo otro no existiera. Como si las personas mayores no existieran y no fueran necesarias. En la vida, no todos son jóvenes, no toda tienen unas tetotas.

Descartas cualquier tipo de arreglo entonces...

De algún modo, estando en el ambiente artístico, tienes que aceptar que es vital alargar de una manera natural la frescura de un rostro, pero sin exagerar y convertirte en un remedo de lo que fuiste.

En los últimos tiempos, las actrices se han atrevido a denunciar el acoso sexual y el abuso en la industria del entretenimiento. ¿Tú lo has sufrido?

Creo que hoy ha cambiado el término de cómo nombrar una acción. A lo mejor antes eso no se veía como acoso, sino como galantería. El acoso no lo justifico de ninguna manera, lo rechazo. Por eso, cuando yo sentía que alguien, bajo el pretexto de la galantería, me intentaba acosar, me daba media vuelta, caminaba a paso redoblado y veloz huía de la situación. En mi caso, no sufrí de acoso porque nunca lo permití. Para mí la cosa es muy sencilla: si quieres, quieres; cuando es no, no. Las faltas de respeto y el abuso no se deben permitir.

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