Celebrar investigar

Saber de biodiversidad, hoy por hoy, es responsable; para quienes trabajamos en gastronomía, es indispensable
Celebrar investigar

Celebrar investigar

04 de Marzo del 2018 - 13:12 » Textos: Malena Martinez

Uno de los aspectos terribles de tener varios proyectos en marcha es no contar con tiempo suficiente para cubrir otras actividades a las que sería no solo interesante sino importante asistir.

Acabamos de abrir nuestro gran centro de interpretación al lado de Moray -que incluye la sede Cusco de nuestro Mater-; además, estamos planeando la futura mudanza de Central y las maneras de fortalecer la academia Mater, con Gonzalo Urbina a la cabeza. Sin embargo, en medio de esta ajustada agenda, nos detuvimos por un importante evento del que vale la pena hablar.

Centenario del Museo de Historia Natural. En plena avenida Arenales, entre el ruido y el polvo que levantan varias construcciones vecinas, ocupando una casa preciosa de techos altos y jardines interminables, está el Museo de Historia Natural de la UNMSM, que el pasado 28 de febrero acaba de cumplir cien años de existencia celebrando con especial énfasis la biodiversidad peruana.

Si no fuera por la apertura de Mil -la cual nos ha tenido real y honestamente ocupados e increíblemente emocionados-, cómo nos gustaría haber estado ahí. Sin embargo, podemos promover que otros visiten, que sean parte de este y otros lugares llenos de conocimiento, de exhibiciones producto del trabajo de varios años y de apasionados especialistas que son el alma de cuanto existe y puede seguirse produciendo.

IMPRESIONANTE RECORRIDO

Visitamos hace poco dicho museo; fue una grata sorpresa y a la vez una buena dosis de realidad, respecto de la investigación aquí. Nuestro guía, el profesor Asunción Cano, jefe del herbario, a cargo de coordinar la División Botánica, nos mostró el cuidado con que se conservan los más antiguos ejemplares -recolectados por el propio Raimondi- así como las más nuevas colecciones a cargo de varios investigadores que dedican serios años de su vida a recolectar estas especies y estudiar sus caracteres. Es muy rico sentir el cariño de las personas por su trabajo, que además se ve enfrentado a serios desafíos, como conseguir el presupuesto suficiente para seguir realizando sus investigaciones, conseguir publicarlas o mantener sus espacios de conservación al nivel que se merece.

Saber de biodiversidad, hoy por hoy, es responsable; para quienes trabajamos en gastronomía, es indispensable.

Así ojalá podamos seguir celebrando centenarios, porque necesitamos lugares de generación de información.

En Mil habrá también un espacio de estudio, un área en que la academia, la ciencia y la cocina encuentren puntos de convergencia. Así, de repente, en algunos meses estaremos exhibiendo los resultados de nuestros descubrimientos o de las salidas de campo; las especies de plantas, de frutos, de raíces y tubérculos, de legumbres, cortezas, entre otras varias posibilidades. Ese trabajo lo iniciamos hace un tiempo y hoy se empiezan a ver estos comienzos.

La visita al Museo ha sido inspiradora. 

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