Kojyu: travesía de sabores

23 de Octubre del 2014 - 00:12 » Textos: Karen Espejo

Sobre las mesas del restaurante Kojyu se ofrece una experiencia como pocas: una travesía que recoge lo mejor de las cocinas vietnamita, tailandesa, hindú, china, japonesa y peruana.

Bajo luces tenues y diseños de algún paraje oriental, el recorrido empieza con un Puk hao de pato asado y salteado con holantao, frejol chino y castañas de agua. La mezcla caliente se come envuelta en hojas frías y crocantes de lechuga.

"Esta presentación, que fusiona sabores y temperaturas, es tradicional en la comida tailandesa", aseguran Alejandro Sánchez y Úrsula Arica, dueños del local. Y ha sido, ciertamente, la fórmula perfecta para hacerla el plato más vendido del restaurante.

Punto de partida. Antes de continuar el recorrido, Alejandro y Úrsula nos cuentan que su local tiene apenas cuatro meses funcionando; y que surgió del gusto de ambos por explorar la gastronomía del mundo.

Ella es chef de profesión y cocina desde los nueve años. Él ha sido gerente general de restaurantes de comida oriental por 12 años en Estados Unidos y viaja constantemente descubriendo nuevos sabores.

Hace dos años se conocieron, se enamoraron y decidieron dejarlo todo por este proyecto al que bautizaron con el nombre de "Kojyu", una palabra budista que significa "principio universal", la energía que hace que las cosas sean como son.

Nuevas experiencias. Los dueños del local continúan el recorrido de sabores y esta vez nos presentan una tabla de Kojyu maki y otra de Geisha maki. La primera tiene langostinos, palta, queso crema con chimichurri flambeado, y un baño de salsa de maracuyá. La segunda lleva salmón marinado en sillao japonés, tempura, cebolla caramelizada, mayonesa de wasabi y una "envoltura" rosada a base de papel de soya. Es más bien un roll elegante.

La carta es variadísima. Hay entradas fusión, tempuras, cebiches, tiraditos, makis, y fondos tan bien pensados como el Mero en salsa de curry rojo. Este jugo, a base de leche de coco, ajo chino y nam pla (salsa tailandesa de pescado), alcanza el balance perfecto con un arroz cocido en infusión de hierba luisa.

La travesía se completa con los cocteles de la casa. Sorprenden la frescura del Basili (pisco, maracuyá y toques de albahaca) y del mojito de pepino, así como las innovaciones con macerados de ajíes verdes y limo, kión, y frutas tropicales.

Alejandro y Úrsula siempre aguardan alrededor de las mesas. Les encanta ver el rostro de los clientes satisfechos. Si usted llega hasta aquí, la mejor forma de explorar la carta es con los menús degustación que incluyen entre 8 y 12 platos que los dueños armarán especialmente para usted.